¿Feliz 2018?…Ni de v…


1- Los no creyentes en dios alguno, junto a quienes creen en los antiguos dioses griegos, pueden referirse al episodio en el que Prometeo le regala el fuego al género humano, al tiempo en el que quienes creen en el Dios judeocristiano, pueden recordar la frase del Cristo en Mateo 8:20 cuando afirma que Los zorros madrigueras tienen y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. Porque estas dos referencias desde siempre nos han indicado que sin la Técnica –con mayúscula, y como expresión de nuestra inventiva-, los humanos, ni podríamos haber sobrevivido desde que emergimos como especie, ni podríamos hacerlo en la actualidad, mucho menos con menos tierras disponibles, con una población que corre vertiginosamente hacia los diez mil millones de habitantes, y con un planeta esquilmado, tanto en sus recursos naturales no revovables, como en los renovables, a partir del inquietante retroceso de la biodiversidad planetaria.

2- Por otra parte, todos sabemos que la Energía –también con mayúscula- debe ser debidamente utilizada por los organismos para todos sus procesos vitales; pero para disponer de ella, se requiere de la actividad física dedicada a la búsqueda de alimento, algo que el ser humano –y en parte también el resto de los primates- realiza a través de la Técnica.

3- Pero esta exigencia de Energía encierra a todo ser viviente en un interminable ciclo diabólico, como es el que por una parte se la requiera para mantener el metabolismo, mientras que por otra dicho metabolismo a su vez le servirá para moverse, y así ir a buscar más Energía, para seguir el ciclo. El antiguo ser humano, cual recolector de frutos y cazador, requería entonces ese alimento para subsistir, lo que a su vez le permitía seguir en la búsqueda de la Energía encerrada en los vegetales y animales que consumiría; milenios más tarde, ese mismo ser humano, una vez inventado el arado, requería de la Energía de los alimentos que sembraba y cosechaba para mantenerse en forma, y por tanto seguir cultivando y cosechando.

Ningún animal escapa de este ciclo, o círculo, pero tampoco ningún vegetal, puesto que la Energía que aparentemente le llega gratis de la luz solar, la debe invertir no solo en su metabolismo, sino también en ingeniárselas para atraer a los pájaros e insectos que llevarán su polen a otra parte para la reproducción y continuidad de su especie.

4- Esta realidad energética se ha ido manteniendo sin cambio a lo largo de la historia de la humanidad, desde que ésta era nómada, hasta asentarse en pequeñas aldeas y así llegar, pasando por la conocida historia del progreso social, científico y tecnológico, a la actual civilización planetaria, en la cual la Energía se asocia fundamentalmente con el petróleo, el gas, el carbón, los materiales radioactivos, la fuerza de ríos y mares, la luz solar, junto a otras fuentes como es el viento, y el mismo calor que proviene del interior del planeta. Pero al final, esa Energía se transforma en movimiento, sea mediante la electricidad con la que se alimentan los motores eléctricos, como por la combustión de los motores de explosión, para prácticamente realizar todas las actividades humanas.

La actual civilización, entonces, siembra mediante maquinarias que incrementan la productividad para así alimentar la creciente población, pero esos equipos requieren combustible, al igual que los usados para cosechar y distribuir los alimentos derivados, una distribución que requiere de carreteras por las cuales circularán vehículos, cuya realización también requiere de máquinas. Por otro lado, el mundo actual necesita la electricidad para casi todo, sea en la iluminación de los ambientes, como para poder subir mediante ascensores a las viviendas ubicadas en niveles de altura de edificios impensables hasta hace dos siglos –y que por tanto el vivir allí no requería de ascensor alguno.

5- En síntesis, combustibles para mover maquinarias y vehículos terrestres, aéreos o acuáticos, y electricidad para alimentar todos los dispositivos, son los que han permitido desarrollar el actual nivel de progreso y la vigencia de la actual civilización; dos elementos que a su vez nos recuerdan su fragilidad –o sea la de cada uno de nosotros-, porque sin esas dos fuentes de energía, y por ello por la imposibilidad de manufacturar y disponer de todas la máquinas y dispositivos que tenemos actualmente a nuestra disposición, todo se vendría abajo en pocas semanas.

6 – Aterrizando con esta óptica, tenemos que con el chavismo se destruyó el sistema nacional de generación y distribución de electricidad, y los apagones que paralizan el Metro –por ejemplo, y al margen de su criminal falta de mantenimiento-, que tendrían un impacto inexistente si viviéramos en una pequeña aldea, al vivir en las grandes ciudades del mundo actual, con la necesidad de desplazarse rápidamente entre lugares muy lejanos para ir a trabajar, su efecto es devastador. Los apagones tampoco permiten utilizar ascensores, ni realizar las normales operaciones rutinarias de oficinas y fábricas –como las que manufacturan vehículos y sus accesorios, o electrodomésticos-, ni ninguna actividad hospitalaria moderna. Y ésta es solo una mínima muestra de lo que, para una sociedad moderna, implica el no poder disponer de la energía eléctrica. Sin electricidad, entonces, Venezuela se paraliza, y la gente se muere.

7- Así mismo, el chavismo destruyó nuestra industria petrolera, con la que se aseguraba que en el país hubiera no solamente el combustible necesario para desplazarse, sino para asfaltar las carreteras, fabricar neumáticos, sembrar y cosechar, dejando por tanto al garete, entre otras cosas, toda la cadena agroindustrial que permite alimentar a las poblaciones de esta era.

Igualmente entonces, sin petróleo y los diversos derivados de materias primas y combustibles, Venezuela colapsa. Y la gente se muere.

8- Si bien desde la óptima puramente política se puede afirmar con contundencia que Chávez retrocedió a Venezuela al siglo XIX, por estar el país sujeto de las correrías de diverso pelaje que nacen a partir de los más disparatados grupos armados, así como de los abusos de quienes tienen el poder formal y el de las armas, también se puede decir con certeza que Chávez y sus herederos, material y tecnológicamente  han llevado al país a los tiempos del siglo XVIII, cuando no había ni electricidad ni motores, ni medicina con conocimientos y recursos, ni agricultura tecnificada, y el país estaba sujeto al brigantismo. Un siglo XVIII para una Venezuela actual que roza los 40 millones de habitantes, cuya amplia e indiscutible base chavista, es analfabeta funcional, drogada por el clientelismo que hasta hace poco permitía la riqueza petrolera, y por tanto incapacitada para ser productiva desempeñando un oficio real en una economía abierta, para beneficio de toda la comunidad.

9– Chávez y sus herederos en el poder, han devuelto a Venezuela a los tiempos oscuros, los de las mulas y los burros para desplazarse y transportar, aunque en la actualidad, por el hambre que ya manda en nuestras ciudades, probablemente se comerán a la mula y al burro. Tiempos de tracción de sangre al no haber repuestos de máquinarias y vehículos, ni neumáticos, ni baterías, ni gasolina. Tiempos de muerte al no disponer de medicinas, mientras parte de nuestra sociedad recurre a curanderos con una intensidad y frecuencia que no se veían desde hace un siglo. Tiempos de desesperanza al saber que las cosas no cambiarán si no es mediante una sangrienta purga acompañada por un recomenzar todo de nuevo, para ver si esta vez las cosas salen mejor.

10- ¿Feliz 2018, entonces? Ni de v…, gracias a la acción criminal de Chávez, su ineptitud, su alma corrupta, características idénticas con las que se pueden identificar a Maduro, Cabello, Tarek, El Aissami, Cilia, Jorgito, Delcy, Padrino, y al actual tren ministerial como representante de todos los gabinetes que ha habido durante estos 18 años –comenzando por el tonto aquel, que como ministro de economía de Maduro afirmó que la inflación no existe(!)-, para hacer de Venezuela un infierno, una sociedad atrasada material y espiritualmente, un país de bandidos, de desdentados, de enfermos, de hambrientos, de resentidos, donde los valores ahora se rigen solo por la ley del más fuerte, del más cruel, y del chavista rico capaz de construir su propia burbuja para aislarse de toda la porquería que él mismo generó, mientras los opositores demócratas de buena voluntad e ideas claras, intentan que no se cierre para siempre ese portal del tiempo que con este retroceso histórico hará del país una tierra de esclavos, sujetos a la voluntad de rusos, iraníes, chinos, y por supuesto, de colombianos, guyaneses, brasileños cuales vecinos que condicionan la vida de nuestras fonteras y la de nuestros migrantes a esas tierras.

Hermann Alvino

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