Porquería…con el perdón de los puercos.


1- A inicios de la década de los 70 del siglo pasado, siendo Salvador Allende el presidente de Chile, se le encarga al escritor Jorge Edwards la misión de reiniciar las relaciones diplomáticas con Cuba, luego de años de distanciamiento entre ambos paises. Ya en la isla, Edwards aborda este trabajo a través de muchos encuentros con la intelectualidad, tanto la castrista como la disidente, junto a una intensa agenda para conocer a pie de calle la realidad de la revolución cubana, proceso éste que en el Chile de Allende, era venerado, junto a Fidel.

2- Pensaban aquellos chilenos de la Unidad Popular, que la revolución cubana era la solución a los problemas y a la desigualdad chilena. Pero a los pocos días de estar en Cuba, el mismo Edwards confirmó las dudas que ya tenía antes de su salto a la diplomacia –dudas adquiridas en Chile durante su actividad como coordinador de un grupo encargado de analizar las realidades de todo el bloque comunista del planeta.

3- Entre las varias vivencias del escritor durante sus encuentros con Castro, destacan dos frases que nos permiten comprender un poco más al chavismo; la primera es la afirmación de Fidel de…Si yo fuera ustedes, nacionalizaría el cobre, pero el socialismo lo dejaría para después…un consejo que Chávez no siguió, puesto que luego de apoderarse o expropiar todo lo productivo que había en la Venezuela de hace 20 años, aplicó de inmediato el socialismo –o lo que este término podía significar para el barinés…

4- La segunda frase interesante de Castro fue con relación a la eventual guerra civil a la que Allende estaba conduciendo a Chile – guerra que a partir del golpe de Pinochet no fue precisamente civil, sino que fue una matazón a cargo de los militares a los civiles-. En aquella conversación Fidel le dijo a Edwards…Si ustedes tienen problemas, pídanme ayuda; nosotros seremos malos para producir, pero para pelear sí que somos buenos. Y vaya que lo eran, puesto que al mismo Pinochet le costó mucho derrotar al comunismo castrista chileno. Y lo siguieron siendo, visto el ejemplo de la guerrilla colombiana que siguió peleando durante casi 40 años más, hasta los acuerdos recientes con el Estado colombiano, lo que consituye un aviso a la oposición venezolana y a los militares que eventualmente quieran combatir al chavismo venezolano, ya que el castrismo estará allí, esperándolos, no solo en los barrios, sino dentro de las mismas fuerzas armadas, porque la traición de Chávez al meter cubanos en todos los ámbitos del Estado venezolano, conllevará un precio muy elevado para la reconquista de la libertad en Venezuela.

5- Edwards duró apenas tres meses en Cuba, antes de ser expulsado de la isla por el mismo Fidel, quien le reprochó su hostilidad ante su revolución. Obviamente que a Edwards, incluso dentro de su apoyo a Allende, nadie le puede dejar de reconocer su honestidad intelectual, algo que le costó a su vuelta a Chile el reproche presidencial, al que se le sumaría la hostilidad de Pinochet, porque mientras éste se afincaba en el poder con el libro de Edwards titulado Persona non grata, contando la experiencia y realidad cubana, estaba a punto de imprimirse, a su autor no se le ocurrió otra cosa distinta que escribir un prólogo atacando a Pinochet…

6- Ser declarado persona non grata puede que sea un estigma, o una honra, dependiendo de los personajes involucrados, y de las circunstancias. Por ejemplo, que el castrismo de entonces declarara persona no grata a quien detectara de inmediato que la revolución cubana lo que había traído era represión y hambre, es muy distinto a la declaración unánime del Senado de Uruguay sobre la presencia no grata del embajador venezolano Julio Chirino, quien tuvo la ocurrencia de instalar una emisora de radio dentro de nuestra embajada en dicho país para transmitir periódicamente un programa llamado En clave de revolución, para destacar no solo las bondades del régimen venezolano, sino para solviantar a los incautos uruguayos que puedan creerse el cuento. Una acción no solo grotesca e infantil, sino contraria a todo protocolo diplomático.

7- Aterrizando entonces en Venezuela, la comparación entre intelectuales sólidos como el chileno Edwards, o -con la excepción de Nicaragua y Bolivia- la de cualquier diplomático del resto de países latinoamericanos, con la actual diplomacia chavista, confirma la ineptitud y corrupción de nuestro régimen, al destacar ignorantes y corruptos, además de un montón de contrabandistas de baja ralea, en nuestras embajadas y consulados. Gentuza que ni siquiera habla Inglés, ni lengua alguna de relativa comprensión para alguien de lengua nativa española, como podría ser el idioma Portugués, o el mismo Italiano. Vivarachos(as) de ocasión que nunca han tenido un trabajo real, y que ni siquiera saben hablar bien el Castellano, a quienes los diplomáticos de otros países, en los muy frecuentes encuentros formales y saraos de ese mundo de las relaciones internacionales, simplemente le sacan el cuerpo por apestosos, quienes además se creen sabrosones cuando cada vez que hablan con sus homólogos, se limitan a hacer la barata propaganda chavista y madurista. Tontos a quienes los envían a cuenta de su generalato o mediante relaciones falderas luego de darles un brochazo diplomático –o sea un curso, además de eventualmente la otra clase de brochazo– de tres semanas, en contraste con aquellos diplomáticos y funcionarios de carrera que egresaban como abogados, internacionalistas, politólogos, o economistas de nuestras mejores universidades y que eran embajadores, cónsules y personal de apoyo de primer nivel en todas nuestras sedes en el exterior.

Nuesta diplomacia entonces, o sea la diplomacia chavista, está pegada con alfileres, y solo la sostienen los funcionarios veteranos que llevan la rutina administrativa para los trámites de nuestra diáspora, gente que allí lleva toda una vida trabajando, a la cual, para mayor escarnio de tanta buena voluntad, el gobierno venezolano ni siquiera les paga con la debida regularidad.

8- Es a partir de esta realidad que debemos comprender las razones por las que el gobierno de Canadá, o el de Brasil decidieron poner a nuestros embajadores de dichos países en la lista de personas no gratas. El motivo no es  porque la incombustible Delcy, desde su Asamblea Nacional Constituyente, haya declarado como no grato al encargado de negocios de Canadá, a cuenta –según Delcy- que metía las narices en lo que no le correspondía, violando así la Convención de Viena -¿qué sabrá Delcy de dicho protocolo que regula las relaciones entre países?…-, ni tampoco es debido a que a partir de la defenestración presidencial de Dilma, el mismo Maduro optó por retirar a nuestro embajador en Brasil –un ignorantón que ni siquiera es capaz de falar un poquinho de portugués, ni mucho menos inglés-, sino que la razón de fondo de la hostilidad internacional radica en el comportamiento vulgar y soez, en las actividades ilegales de contrabando, y en la propaganda chavista fuera de contexto del personal diplomático del régimen, y porque se creen que la informalidad y ligereza –producto de su ignorancia bovina en materia de gobernanza- con la que se gobierna dentro de Venezuela, es también aplicable al ámbito de las relaciones internacionales sin que haya reacción alguna, o al contrario, esperando que los admiren, una admiración que ni siquiera la diplomacia del asesino libio Ghedaffi fue capaz de mostrar, por vomitiva.

9- Como ejemplo de esa ligereza e informalidad, baste recordar la negativa de los ministros chavistas a comparecer ante la Asamblea Nacional cuando ésta requería su presencia para las debidas actividades de control parlamentario, y relacionarlas con la negativa del entonces embajador en Uruguay a presentarse ante la cancillería de ese país cuando se le convocó. Y éste es solo un caso que delata cómo se fragmenta y ensucia el gentilicio venezolano ante el mundo.

10- Y es que el Ministerio de Relaciones Internacionales, al igual que el resto de instituciones del Estado, también refleja el espíritu y competencia de la Presidencia. Así, si las ciudades y carreteras están literalmente colapsadas por la ineptitud de los ministros chavistas, al igual que el sistema de atención médica, el de justicia, o el educativo, nuestra cancillería no existe más como tal, habiéndose convertido en órgano clientelar a través del cual se pone en práctica el mismo tipo de actividades que el chavismo realiza en los otros ministerios. La lista de cancilleres durante el chavismo es más que suficiente para delatar esta desgracia: José Vicente Rángel, Luis Alfonso Dávila, Roy Chaderton Matos, Jesús Arnaldo Pérez, José Alí Rodríguez Araque, Nicolás Maduro, Elías Jaua, Rafael Ramírez, Delcy Rodríguez, Samuel Moncada, Jorge Arreaza…civiles y militares todos caracterizados por su ineptitud y episodios de corrupción en los diversos cargos ocupados durante casi dos décadas…una lista que contrasta con la de los nombres que lideraron la política exterior venezolana antes del chavismo, como Miguel Angel Burelli, Simón Alberto Consalvi, Marcos Falcón Briceño, Arístides Calvani, René De Sola, José Alberto Zambrano, Enrique Tejera París…Andrés Eloy Blanco (!), etc…pero se sabe, los millennials que constituyen la mayoría de la población de la Venezuela actual, que ni siquiera saben quién fue Andrés Eloy Blanco, mucho menos conocerán la trayectoria de estos cancilleres que pusieron a Venezuela en la lista de naciones respetadas, y por tanto son incapaces de valorar el charco en el que esos chavistas indignos de merecer nuestro gentilicio han hundido la reputación del país que liberó a tantos otros, y cuando sus cancilleres eran nada menos que Juan Germán Roscio, Pedro Gual, Diego Bautista Urbaneja, o Santos Michelena.

Mientras tanto seguiremos pasando vergüenza. Ahora solo falta que Maduro designe canciller a Iris Varela, quien dentro de esta porquería llamada diplomacia endógena, no desentonaría en absoluto.

Hermann Alvino

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Un comentario en “Porquería…con el perdón de los puercos.

  1. Da vergüenza ser venezolano en estos tiempos en que los gangs de la droga tomaron la dirección del país para nuestro infortunio. Nunca pensé que un dia estaría deseando que mi país fuese invadido por los Estados Unidos para devolvernos algo de decencia

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