Diez pecios sobre la deuda venezolana (I)


1- Hace pocos días Ibsen Martínez se planteaba en su columna semanal cuándo fue que Venezuela comenzó a rodar cuesta abajo –una duda que en su pintoresco estilo él expresaba como cuándo se j..Venezuela…-, o sea, si fue aquel  lunes 27 de febrero de 1989 del Caracazo contra el paquetazo económico de Carlos Andrés Pérez, o durante abril del 2003 en el que el barinés ignorantón despidió a toda la inteligencia de PDVSA.

2- Martínez optaba por lo segundo, sin embargo, tanto el Caracazo como aquella barbaridad del Comandante sicópata tienen una raíz común, cual fue la elección presidencial del mismo Carlos Andrés Pérez en 1973, porque fue a partir de entonces, y durante cinco largos años, cuando se desquició la administración pública, se fragmentó la moral ciudadana –especialmente la de la clase media, cuando ésta renunció a ser el equilibrio entre  pasiones y pequeñeces, y comenzó a votar más por cinismo y egoismo-, se reintrodujeron militares activos en cargos ministeriales, se robó a mansalva en cada rincón de la Administración Pública, se inundó el aparato del Estado con centenares de miles de funcionarios producto del clientelismo y sin la debida formación –dejando al final de la gestión un basurero administrativo y material como ocurrió en los aeropuertos, los institutos de transporte metropolitano y recolección de basura, el Centro Simón Bolívar, las carreteras, las mismas oficinas ministeriales –baños incluidos-, etc.

3- Y por supuesto, paralelamente al robar sin mirar hacia los lados, dentro de un entorno de precios petroleros que para entonces representaron un alza escandalosa por razones de geopolítica mundial, se generó una deuda pública –externa e interna- cuyos efectos aún tocan  diariamente la vida de cada venezolano. En este sentido, si bien para los venezolanos de entonces Carlos Andrés Pérez fue un demócrata, muy al contrario del Chávez déspota, es historia patria –y libros de contabilidad del Estado- que ambas gestiones fueron lacras que en situaciones y épocas algo diferentes, hundieron al país.

4- Por otra parte, cuando a los pueblos se les acostumbra al llamado ron pa’todo el mundo sin siquiera mencionarles que algún día habrá que pagar las facturas, esos mismos pueblos serán los que se lleven por delante a los falsos benefactores, cuando se nieguen a asumir el sacrificio a realizar para dicho pago. Un sacrificio que será multiplicado varias veces, en la medida en que el relajo se haya extendido por décadas.

5- Y es que la Economía tiene sus leyes, como por ejemplo que si se gasta más de lo que se ingresa, pues uno se endeuda, y que para pagar esa deuda, o se gasta menos o se ingresa más. Cuando el paquetazo de Pérez se pretendió gastar menos, apretando el cinturón de la red social, e ingresar más, por ejemplo aumentando el precio de la gasolina y reintroduciendo o concretando el pago de múltiples tasas, o aumentando la producción petrolera, independientemente de cómo andaban los precios del barril para entonces. Y los más viejos sabemos lo que entonces sucedió, porque el problema de las leyes de la Economía es que si quienes las aplican –como fue el caso de aquella generación de economistas de innegable talento- se olvidan de que éstas tienen que ver directamente con las vivencias de la gente y no exclusivamente con los libros contables, las cosas explotan.

6- Aquellos economistas, con ideas de libro muy sensatas, algunos de ellos desempeñándose en las universidades más prestigiosas del planeta, son los mismos que en la actualidad hacen las mismas recomendaciones al régimen, para intentar abordar el problema de una deuda monstruosa, esto es, gastar menos y recaudar más. Pero ahora hay algunas diferencias con relación a los problemas y realidades que había en la víspera del paquetazo: no hay cómo aumentar la producción petrolera, puesto que el chavismo destruyó a PDVSA –con Rafael Ramírez y Alí Araque al frente, junto a los que vinieron luego. No lo olvidemos-, los precios del crudo no alcanzarán esas cotas del pasado que representaban aire financiero al país, la infraestructura administrativa está destrozada como para pretender mayor productividad general, la empresa privada, dentro de las leyes que ha impuesto el chavismo, no está en condiciones de aportar nada, Estado y empresas privadas ni siquiera pueden suministrar los servicios básicos, mucho menos mejorarlos para potenciar la productividad nacional, el desgobierno chavista ha hundido al pueblo llano en la miseria y las enfermedades, un pueblo llano, sin embargo, que ahora se ha elevado en quince millones más con relación a 1989, y para remate de cosas, el monto de la deuda en los tiempos de CAP I palidece al lado del de la deuda generada por el chavismo –con Chávez al frente… tampoco lo olvidemos, puesto que Maduro solo es un bon vivant títere de Cuba; un inepto que ni siquiera comprende el problema.

7- Pero tal vez, y  mirando hacia afuera, hacia los acreedores, es el entorno internacional el que es el mayor enemigo del país, para intentar ablandar sus corazones. Y la razones son múltiples: en primer lugar, debido a que el chavismo anuló a Venezuela como un confiado aliado geográfico y petrolero para el Occidente libre, pues éste no tiene por qué ser condescendiente con el país –aunque sea el pueblo llano el que termine aniquilado por esa locura del barinés-. En segundo lugar, ese mismo Occidente ya comienza a jugar un papel secundario en nuestra deuda, porque –¡nuevamente Chávez!-, el régimen estableció profundas alianzas deudoras con China y Rusia, países éstos que a su vez comienzan a tener sus propios y serios problemas financieros, dentro de su liderazgo in crescendo para llenar el vacío que está creando el aislacionismo de Trump, y que por tanto tampoco serán nada benévolos a la hora de cobrar lo que se les debe.

8- Sin embargo, hay un factor común que une aquel intento perecista de abordar la deuda con el del chavismo, o de quien gobierne en su momento para enfrentarse al mismo problema: y es que el pueblo es el mismo, aunque ahora más miserable y enfermo que en 1989, solo que ha sido el mismo chavismo quien ha extremado su hábito de vivir dependiendo del Estado paternalista, constituyéndose así en una bomba social cuando venga la hora de requerir sacrificios mucho mayores que los que se pretendía realizara hace tres décadas.

9- Pero esto el chavismo, y los cubanos, lo saben –aunque la oposición organizada no parece saberlo tanto-, y por ello es que desde hace años vienen con la cantaleta de la guerra económica de la derecha, justamente para curarse en salud cuando la gente se agite. Lo que no se les ocurre pensar es que llegado ese momento también a ellos se los llevarán por delante.

10- Mientras tanto, esto se hunde más, al tiempo que dentro de unos días unos se irán a las playas dominicanas para la segunda tanda de negociaciones con el régimen.

Hermann Alvino

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