Deuda, hiperinflación, geopolítica, poder chavocubano, calle ciega.


1- Decirlo deja un mal sabor de boca, pero Venezuela no sabe lo dura que se le puede poner la vida con el tema de la deuda externa, algo que ya es difícil de creer luego de tantos años de chavismo. Pero si en algún momento, más temprano que tarde, si para mantenerse en el poder esta gentuza tuviere que escoger entre la comida del venezolano o pagarle a los acreedores, podemos estar seguros que optarán por lo segundo. Y el pueblo sufrirá mucho más. Y se dice fácil.

2- Los sacrificios que ha realizado la gente pobre y la clase media en países como Grecia, España o Portugal, para que sus economías volviesen a ser más o menos estables, con límites de deuda manejables, han sido terribles. No importa acá cómo se llegó a esa locura de gasto, ni tampoco si los gobiernos encargados de gestionar el cambio de rumbo hubieran podido hacerlo mejor, o al menos con más sensibilidad social de la que delataron sus rácanas decisiones neoliberales, como tampoco lo es el que el sacrificio de esos pueblos ha sido tan grande que hasta perdieron la esperanza de que sus hijos tengan un futuro más próspero que el de estos padres que viven económicamente contra las cuerdas.

Más bien el asunto es que esos tiempos de privaciones del Sur europeo han sido dentro de entornos de inflación casi cero, con instituciones estables y apegadas a la Ley, en países que producen de todo, capaces de exportar de todo, y con una clase profesional de primer nivel que al momento de disponer del empuje económico y financiero adecuado, produce, innova, y crea prosperidad.

3- Al contrario de esos países, en Venezuela llegó la hiperinflación para quedarse por algún tiempo, además, con la destrucción chavista del aparato agropecuario Venezuela ya no es capaz de alimentar a su propia gente; a ello sumemos el hecho de que sus técnicos capaces, en su mayoría, se han buscado otras tierras para desarrollar su talento, quedando aún muchos en el terruño, mas no suficientes para un futuro y rápido despegue si llegaran a cambiar las condiciones. Y contar con la calidad técnica emanada de universidades chavistas como la Bolivariana más bien nos recuerda a la universidad soviética Patricio Lumumba, que no formaba sino que adoctrinaba futuros profesionales de África y Latinoamérica, que no irían a aportar mucho al desarrollo de sus respectivas sociedades, salvo un fanatismo comunista técnicamente estéril.

4- La hiperinflación venezolana incluso recuerda a la argentina y brasileña de mediados de los años 70 del pasado siglo, países gobernados por dictaduras crueles, en los que a pesar de las enormes privaciones económicas de la gente, y de la estampida de talentos a tierras con libertad política, no hubo hambrunas, ni difteria, ni sarna, porque también allá se producía de todo, incluyendo aviones y vehículos de todo tipo, con siderúrgicas y empresas petroleras más o menos eficientes, con una medicina con recursos, y con una clase profesional y técnica cuyo nivel de preparación, con todo y la deserción de filas que sufrió por tanta emigración –y asesinatos-, pudo mantener a flote a su país. No es el caso de Venezuela.

5- En materia de deuda, a lo largo de su historia como república, Venezuela casi siempre ha estado en la cuerda floja. No hace falta remontarse a los tiempos de Páez o Cipriano Castro, sino que basta con recordar la megalomanía de Carlos Andrés Pérez I, en un país dependiente de la industria petrolera para sobrevivir. Por algo el Presidente Luis Herrera afirmó en su investidura que recibía un país hipotecado.

Con la llegada del chavismo, el drama del país monoproductor se volvió doble, porque por un lado se destruyó la iniciativa privada que podía contribuir a diversificar la economía, y por otro, con el caprichito de Chávez de despedir a miles de expertos profesionales de PDVSA, para convertirla en la caja chica del su régimen, y en un nido clientelar, la producción petrolera bajó a la mitad, dentro de un desorden que en la actualidad ni el mismo chavismo puede asegurar si realmente se está llegando a ese 50% del pasado. Peor aún, con el deterioro de su infraestructura, más los enredos financieros de los incompetentes y corruptos que han dirigido a PDVSA, se han perdido mercados y refinerías y asociaciones estratégicas globales indispensables para competir con éxito en el actual contexto internacional. Si a ello además le sumamos la megalomanía del barinés para ir regando petróleo gratis, o a crédito impagable, por el Caribe y por el mundo, a cuenta de crear una caja de resonancia que sirviera de eco a su ego, los efectos están a la vista.

6- Por otra parte, paralelamente al daño causado a PDVSA, la incompetencia y la corrupción chavista obviamente también afectó profundamente a todo el sistema financiero nacional, comenzando por el Banco Central de Venezuela. Ello, unido al abuso del poder ejecutivo en hacer lo que le viene en gana por encima de la Ley misma, más el informalismo del poder legislativo cuando estuvo en manos chavistas –y ahora en el de la ANC, que legisla de todo, menos sobre el punto para el que fue exclusivamente electa, como es el de redactar un nuevo texto constitucional-, ha rematado la faena de hacer de Venezuela un país de leyes flexibles y acuerdos financieros y petroleros ocultos con China y Rusia.

Más bien los venezolanos, dentro de las loqueras de la democracia prechavista y las locuras chavistas, hemos tenido demasiada suerte, con la demora en décadas de este colapso, a cuenta de que el barril de petróleo conservaba un alto valor de mercado. Si esos precios se hubieran mantenido durante estos diez años, todo seguiría más o menos como siempre, esto es, con un gobierno de ladrones e ineptos que iba repartiendo migajas petroleras a una población más o menos conforme, mientras no pasara hambre.

7- La bajada de precios de nuestro crudo fue lo que sirvió para que el venezolano de a pie se percatara de los efectos de la destrucción chavista, y de las motivaciones que iban llevando al régimen a cerrar esos acuerdos financieros con China y Rusia; acuerdos, eso sí, que nunca fueron motivados por un plan de recuperación de nuestra economía, sino para ir corriendo la arruga, porque en el fondo la verdadera agenda del chavismo nunca tuvo en cuenta el bien del país, sino el del bolsillo de sus dirigentes, y de donde conseguir el dinero que les permitiera mantenerse en el poder.

8- Como esa era la agenda de Chávez, y la de sus herederos, entonces no tiene sentido que los acreedores extranjeros que se sientan a negociar la deuda, busquen alguna lógica dentro de esta locura. Así mismo, no tiene caso que nuestros expertos economistas demócratas presenten vías de salida, puesto que el régimen está en otra cosa, y va a salto de mata para seguir en lo suyo. Pensemos en esos planes sensatos, pues, pero solo para cuando se saque a la gentuza del poder.

9- Evidentemente que el mismo chavismo no se percata de las consecuencias que esto pueda tener para el país que está arruinado, y si lo hiciere pues no le importaría, porque después de todo el presidente es colombiano, el ministro de defensa es proruso, y en general, los militares que apoyaron al régimen desde sus inicios, y lo siguen manteniendo, han sido cómplices por activa y por pasiva de la traición de Chávez al entregar el país a los Castro y su corte de chulos cubanos.

Pero el daño, que ya es enorme, lo será más aún, porque a los acreedores sí les protege el derecho internacional, y nadie impide que eventualmente se embarguen los bienes nacionales –o sea los cargamentos de petróleo que navegan diariamente por los mares del mundo-, algo que en otras épocas se complementaba simplemente invadiendo al país maula -Luis Herrera dixit-, tomando sus puertos y controlando su comercio internacional.

Así mismo, esa pesadilla de pobreza extrema para una población ya vulnerable e incapaz de reaccionar, también podría rozarle a todos los jerarcas del régimen, porque bastaría con que la AN legítima declare no solo lo ilegal de muchos acuerdos, sino la mala fe y el espíritu de lucro de los chavistas que los negociaron y aprobaron, para darle la excusa perfecta a los acreedores en tramitar solicitudes de embargo de bienes de esa gente, porque al final, ese dinero malhabido es de lo acreedores.

10- Los acreedores por otra parte olvidan que el sector chavista que gobierna en Venezuela no es soberano, sino que responde a intereses de Cuba. Maduro mismo ya era ficha cubana mucho antes de que a Chávez lo engatusara Fidel.

Por tanto, si los acreedores piensan en términos financieros se meterán en una calle ciega, porque todo lo que motiva a este castrochavismo dominante es cómo mantenerse en el poder. El resto es un añadido financiero que solo será posible mientras China y Rusia sigan pensando que mantener este pozo sin fondo es un precio relativamente barato a cambio de su presencia  dentro del patio trasero de EEUU.

Porque cuando el precio se les antoje ya caro, habrá que aprender mandarín y ruso para poder comunicarse con quienes se adueñarán físicamente de porciones importantes de nuestro territorio.

Hermann Alvino.

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