Al voleo


– Nadie en su sano juicio es capaz de comprender cómo el chavismo pudo haber ganado las elecciones regionales en tantos estados…siempre que éstas hayan sido limpias. Y todos sabemos que no es el caso. Lo sabemos nosotros, lo saben ellos, y ellos también saben que nosotros lo sabemos.

– Tampoco era creíble que los militares, que buscaban la reelección para gobernador, la perdieran para manchar su hoja militar –es un decir eufemísitico para decir que ellos no iban a permitir que se les arrebatara esa fuente de ingresos mal habidos.

– Todo ello estaba cantado de antemano, entonces, al tiempo que ahora solo falta el último acto de la farsa, a partir de la solicitud de Maduro para que la Asamblea Constituyente verifique la pulcritud del proceso -algo así como zamuro cuidando carne.

– Pero…, si no hubo fraude, entonces el triunfo chavista –especialmente el del Estado Miranda-, indica claramente que hay más venezolanos que votan por el régimen que quienes se le oponen. Si ello es así, pues ¿quiénes somos nosotros para indicarle a esa gente que debería pensárselo mejor, para que tanto ellos como sus descendientes tengan algún futuro decente dentro de Venezuela?

-Ahora bien, si por el contrario hay más votantes opositores que chavistas, incluso dentro de los porcentajes de abstención en cada Estado, entonces surgen otros asuntos, como por ejemplo, estos dos:

1- Si todas las encuestas a lo largo de este año no le daban al régimen más de un 25% de apoyo, necesariamente hay que preguntarse sobre la profesionalidad de esas empresas encuestadoras. Como éstas le deben una explicación al país, pues o manifiestan que se equivocaron o se mojan afirmando que acá hubo un fraude monumental.

2- Por su parte, con relación a quienes opinaron que la oposición organizada debía participar en el proceso -a cuenta de no repetir errores pasados que le dejaron todo el espacio político al régimen un argumento reforzado con otros motivos igualmente consistentes-: si ellos estiman que es razonable el precio pagado para disponer del margen de maniobra que la oposición tendrá en esos 5 o 6 estados o a cambio de haber legitimado al régimen y su Asamblea Contituyente, pues éste es un buen momento para que así lo digan. Pero si su honestidad intelectual –que la tienen, y es apreciada por todos-, les indica que ese precio es demasiado alto, pues que lo digan también,y que reconozcan que los argumentos de quienes indicaban que no había que participar en estas elecciones tenían mucho de razonable. Sabemos que el participar o no era un dilema prácticamente irresoluble, pero ello no exime a nadie de aceptar los argumentos de parte y parte cuando éstos se basan en la buena fe y en una visión política igualmente consistente.

– Todo indica que estas elecciones son un ensayo general para las presidenciales –cuando al chavismo se le ocurra convocarlas-, de manera que el régimen, ahora sí, con los resultados a la mano, ya sabrá donde deberá apretar las tuercas del software y de las triquiñuelas varias del CNE, para asegurarse que también ganará los estados que perdió este domingo 15 de Octubre.

– Como en cualquier país serio, cuando un partido pierde las elecciones sus líderes de turno se apartan, entonces, si la dirigencia formal opositora se considera seria, también debería apartarse -un gesto impensable de la dirigencia política de nuestros países latinoamericanos y del Sur de Europa-.  A ellos hay que recordarles el daño que se le hizo a la demoracia prechavista con la manía de la dirigencia partidista de anclarse a su cargo a toda costa, aunque seguramente ese recordatorio no sirva para nada.

Por supuesto, algunos de ellos recurrirán al argumento del fraude para justificar su permanencia, y que si el régimen no hubiera abusado de su poder, la MUD habría ganado en muchos más estados –algo creíble, por lo demás-; pero si ello es así, entonces ¿por qué no hablaron de fraude en la elección presidencial de Maduro, y en la primera reelección de Chávez, y durante la segunda? Cuestión de ser coherente, y muchos de ellos no lo son.

-Una elección se puede perder por diversas razones, como el tener un mal candidato -¿eran los opositores peores que sus rivales chavistas?…¿es tan malo el legado caprilista en Miranda como para que haya ganado ese farsante chavista?-, una mala estrategia global y regional, por un fraude monumental, por desfase en la relación recursos disponibles y las actividades de marketing electoral, etc.
¡Pero por las mismas el adversario electoral puede ganar dicha elección!…en este sentido, tanto encuestadores como MUD, le deben una explicación a la Venezuela decente.

– Por último, si la MUD, con o sin fraude, no es capaz de ganar unida, cobra vida la actitud de quienes quieren irse cada uno por su lado, y tal vez éste sea el problema más importante para el futuro político de toda la oposición. De su manejo honesto, del reconocimiento de los errores, y de la capacidad de sacrificio de cada uno para ceder espacio a quien lo merece, dependerá que siga o no habiendo oposición real. Pero en este sentido, y visto lo visto durante estos casi 20 años de hegemonía de la misma dirigencia opositora, no hay margen para mayor esperanza.

Mientras tanto hay chavismo real, y para rato. Y quién sabe si ocurrirá algún evento desestabilizador dentro o fuera del país para que se vuelvan a barajar las cartas.

Hermann Alvino

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