Los tres enemigos de la democracia: 2- El fundamentalismo religioso.


2- El segundo lastre de la democracia contemporánea es el fundamentalismo religioso, un peso que al igual que el dinero, la deforma y la deteriorar hasta hacerla irreconocible. Por supuesto que no se trata que la democracia impida las creencia de las personas, ni mucho menos su práctica, sino de que no se redacten leyes tomando a la letra los textos llamados sagrados por los creyentes de las diversas religiones, algo que cuando se habla de estos asuntos, no solo nos recuerda al integrismo musulmán y la imposición de la sharia como ley fundamental de un país, sino también a los católicos y cristianos en general, cuando imponen cánones bíblicos y evangélicos, insertándolos en diversas leyes en una suerte de memoria selectiva que olvida aquella frase del mismo Cristo “al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” (Mateo 22:21).

– En este sentido, y es solo un ejemplo entre miles, destaca la forma de hacer política del norteamericano Roy Moore, expresidente de la Corte Suprema de Justica de Alabama –destituido por sus decisiones religiosas extremas- y ahora candidato a Senador -él no difiere en nada de cualquier imán integrista musulmán, ver https://goo.gl/A7wvkY-; igualmente, a la democracia la han lastrado los frecuentes enfrentamientos religiosos con las fuerzas laicas de la sociedad, como los atentados contra clínicas de EEUU donde se practican legalmente abortos o donde la gente va a morir por eutanasia, al igual que el empecinamiento de curas y médicos cristianos de mantener en vida a quienes han tenido la desgracia de algún accidente o derrame cerebral para caer en coma durante años, sin hablar de los farmacéuticos que por motivos de conciencia se niegan a despachar la llamada píldora del día después, algo que de acuerdo a la Ley debería ser su obligación.

– Todos estos actos son muy semejantes a las acciones de los guardianes de la revolución iraní, porque cuando se pone la religión como referencia para gobernar, ya no se puede hablar de democracia plena, sino de desviación hacia una teocracia, la cual en sus etapas incipientes bien permite márgenes de libertad política, que con el tiempo irán desapareciendo por completo para quienes no se ciñan al guión religioso del poder de turno.

– En el caso del cristianismo, en todas sus variantes católicas y protestantes, su peso ha sido tan grande desde hace siglos, que ni en Europa, ni  EEUU, ha sido posible que el Estado sea realmente una entidad  laica, blindada por la Ley. Los ejemplos comentados son solo algunos de los casos de convivencia fragmentada por estos extremistas, creando resentimientos innecesarios al punto que hasta los parlamentos se paralizan por divisiones imposibles de superar.

– Es de destacar que en casi todos los países europeos la Iglesia Católica goza de amplias ventajas impositivas, sus posadas de pago están registradas como lugares religiosos para no pagar impuestos, igualmente están libres de tributo en materia de catastro y de los rendimientos económicos que producen sus miles de templos, terrenos e inmuebles, al tiempo que los colegios religiosos -al igual que muchos otras centros públicos- reciben subsidio del Estado, con la diferencia que allí se separan los sexos, se educan a las niñas fundamentalmente para cocinar, coser y parir, y se impone la materia de religión como obligatoria,  para que califique para la nota final de cada alumno, la cual será importante para aspirar a alguna carrera universitaria; por su parte, los sacerdotes y pastores se inmiscuyen en la política a cuenta de que su misión es orientar a sus fieles, algo perfectamente legítimo si también permitiesen que el ciudadano –y a sus fieles- se inmiscuyan en la política interna de esas instituciones, porque si una institución religiosa actúa también como agente político, entonces ésta también deberá ser juzgada como tal. Es lo que se acostumbraría en una democracia plena.

– Siguiendo con algunos ejemplos escandalosos de las instituciones religiosas permitidos por los políticos que presumen de demócratas, a cuenta de no arriesgar votos y permanecer dentro de los márgenes de lo políticamente correcto: en los países del Sur de Europa ya es permitido por ley que una persona pueda cambiarse de apellidos, optando por el de uno de los padres como el principal, o incluso el de  alguno de sus abuelos, sin embargo, si un ciudadano se declara apóstata, es imposible que sea borrado de los registros de la Iglesia en los cuales fue bautizado sin tener uso de razón. El motivo no es precisamente porque la Iglesia desea a toda costa salvaguardar la salvación ultraterrena del descarriado, sino que en la medida que mantenga la cantidad registrada de fieles, también se asegurará que el Estado seguirá asignándole dinero en grandes cantidades.

– Las diversas variantes de iglesias entoces, son de facto un Estado dentro del Estado, reguladas por acuerdos globales -entre los que destacan los vigentes con el Vaticano a espaldas de los ciudadanos, o sea de los votantes-; esos acuerdos impiden que el mismo Estado intervenga cuando aparezcan determinadas irregularidades, algo impensable en otros ámbitos, como las asociaciones profesionales o sindicales.

– Como claramente acá se habla de realidades dentro de estados democráticos, no tiene mayor sentido detallar las barbaridades que en materia de libertades y derechos humanos se cometen en los estados musulmanes, puesto que allí simplemente no hay democracia, y si vamos al detalle, esto también es válido para Rusia, donde el régimen de Putin y la Iglesia Ortodoxa van de la mano, o peor aún, en un país como Mianmar –Burma, o Birmania como se le llamaba-, que aún tutelado por los crueles militares, que lo han oprimido durante décadas, intenta recobrar un mínimo de prácticas democráticas, vemos como el Budismo, algo que ni siquiera es una religión propiamente dicha, sino una filosofía de vida, es utilizada para perseguir y asesinar a la minoría musulmada Rohingya, a cuenta de una suerte de budismo nacionalista (?), y bajo la mirada serena –perdonen el término-, de la premio nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi.

– Surgen así dos conclusiones inquietantes, la primera es que para que exista democracia plena en esos estados musulmanes –y por lo visto también en los budistas- habría que apartar la religión de la vida pública, algo impensable que solo ocurrió una sola vez en Turquía con Mustafa Kemal Atatürk, fundador de esa república moderna, un legado que sobrevivió casi un siglo hasta que las aguas comenzaron a retomar su nivel con la autocracia religiosa de Erdogan. La segunda conclusión es que si bien en el Occidente democrático ha sido posible consolidar democracias con un alto grado de libertades y respeto a los derechos humanos, las instituciones religiosas están aumentando su presión –más de la que ya tienen…- para intervenir a cada rato en los asuntos públicos -especialmente cuando peligran sus intereses económicos enraizados en Europa desde hace casi dos mil años, y en EEUU desde hace dos siglos-, una presión cual reacción natural a esa sociedad moderna que, comprendiendo que hay ámbitos de la vida pública donde la religión (ya) no tiene cabida, ha logrado algunos avances en esta materia, algo que las iglesias no están dispuestas a tolerar, creando así un falso dilema que las fuerzas políticas aún no tienen el coraje de resolver en favor del laicismo.

– Lo inquietante de esta segunda realidad es que al fenómeno de la reacción religiosa, se le unen otras tendencias igualmente nefastas para el sistema de libertades occidental, como el nacionalismo y la defensa de la cultura nacional, o lo que ello signifique para los neonazis y militantes de la ultraderecha, que ya vuelven a tener poder político formal en las instituciones europeas -luego del largo receso de medio siglo a partir del final de la Segunda Guerra Mundial-, y que se han enquistado en el Congreso de EEUU y en varias de sus gobernaciones estatales. Frente a esos extremismos, las Iglesias callan, puesto que allí siempre tendrán cobijo sus intereses, dejando así en la cuneta elementos funcionales indispensables para que las democracias puedan tener alguna posibilidad de supervivencia durante las próximas décadas.

Hermann Alvino

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s