Sobre judíos, decretos, terapias, sacrificios inútiles, y colapso.


– “Nosotros somos los nuevos Judíos del mundo”…“por el único crimen de ser chavistas”…

– Con esas palabras Maduro ha comparado a un atajo de malandros ignorantes, pero forrados de dinero robado, con el pueblo que más cultura ha traido al planeta en los últimos 2000 años; porque no importa si se es o no creyente, ni si uno se identifica o no con la cultura judeocristiana: el hecho es que a través de ese pueblo, y de todas las ramificaciones que de allí surgieron, el desarrollo del pensamiento ha alcanzado niveles impensables a si esas estirpes no hubiesen poblado la Tierra.

(Por supuesto que para efectos de aprehender el pensamiento humano, el contenido del caldero intelectual judío hay que mezclarlo con el de los antiguos griegos, los persas, los árabes, los chinos, o los hindúes; sin embargo, para efectos de nuestro pensamiento occidental, lo que el pueblo judío ha aportado en el último milenio lo diferencia de lejos de cualquier otro).

– Sería ocioso mencionar los centenares de científicos, intelectuales, artistas, o escritores cuya obra nos permite reconocernos como ciudadanos de Occidente, y no como una horda sin rumbo fijo. Incluso Latinoamérica -y por tanto los ancestros de Nicolás- recibió mucho de ese pueblo, a pesar de la diápora Sefardí llevada a cabo por los Reyes Católicos, tan fanáticos como luego lo fue Felipe II y muchos otros soberanos, quienes quisieron aniquilar el legado judío en España.

– Obviamente poco se puede esperar de un ignorantón como Maduro, quien siendo una miserable colonia mental del castrismo, se ganó la lotería del poder cuando el astuto Fidel logró colárselo al no menos ignorantón y egocéntrico Chávez. Lo que pasa es que Maduro, a diferencia de muchos otros ignorantes de las cosas, no solo no se percata de sus limitaciones, sino que además ofende. El pobre además no entiende que al hacer el trabajo “sucio” de ofender y querer humillar a sus adversarios, él mismo se está desgastando –algo parecido ocurre con Trump-, hasta el punto en que llegado el momento, esta combinación de castrismo y militarismo endógeno que ha secuestrado a Venezuela, se lo quitará de encima. Amanecerá y veremos.

– Pero con esto de los amaneceres no se puede evitar opinar sobre la loquera opositora de los plantones nocturnos, durante los cuales, además de la muy probable represión, habrá que sumarle la misma delincuencia común. Porque si nuestras ciudades se han convertido en cementerios a partir del ocaso del Sol, ha sido justamente para intentar protegerse de los miles de criminales desbocados a raíz del desgobierno chavista.

– Es insensato pues, salir a concentrarse en horas de la noche, además de inútil, como inútiles son las manifestaciones y plantones que han causado 43 asesinados, 13 mil heridos y 2500 arrestos.

– La MUD, o quien actúe como tal en la actualidad, no termina de comprender que a una dictadura la presión social le importa un rábano, especialmente a esta dictadura, que puede tomar medidas restrictivas como la que ya está a punto de ponerse en práctica con el Decreto N°2.849, y que incluso puede ir más allá en esta materia, al tener al TSJ como órgano legitimador de todas sus decisiones.

– Olvidemos pues la letanía de que hay medidas que solo le corresponden a la Asamblea Nacional, porque a sabiendas de que ello es cierto y constitucional, también hay que tener claro que la medida de desacato impuesta por el TSJ impide seguir por esa línea de acción política, ya que la realidad es la que es, o sea, la que impone la fuerza.

– En otras palabras, estamos hartos de que la intelectualidad decente del país se limite a recordar el deber ser jurídico, mientras que la realidad va por otros caminos. A ver qué hacen para ser más útiles a la causa de la libertad, porque el deber ser solo será posible cuando salgamos de esto, no antes, porque el actual deber ser jurídico es el que establece como tal el TSJ.

– Olvidemonos también de la presión social como instrumento de cambio, la cual hasta ahora ha sido lo suficientemente pacífica como para causar decenas de muertos, y lo insuficientemente violenta como para ser incapaz de tumbar a la dictadura.

– La presión social, lo hemos afirmado en varias oportunidades, ha pasado a ser una importante terapia de masas del venezolano decente, a través de la cual internaliza la desgracia que le ha tocado vivir desde 1999, y mediante la cual se genera esa relativa tranquilidad de conciencia al pensar que cada uno al menos está haciendo “algo” para salir del chavismo. Visto así, esa terapia es necesaria para que todos podamos mantener un mínimo de equilibrio mental, pero si lo vemos como instrumento de cambio, pues es algo que no conduce a ninguna parte, salvo al hospital o al cementerio.

– Es desagradable decirlo, no suma simpatías, y no es lo que millones de venezolanos de buena voluntad desean oír, pero esta dictadura castrochavista solamente saldrá con una rebelión generalizada -la cual no necesariamente conllevaría una destrucción material del país al estilo de Siria-, pero siempre que tenga la fortuna de combinarse y sincronizarse con ese sector de las fuerzas armadas harto de tanta estupidez y deshonor. Una rebelión generalizada que no sabemos como se expresará, aunque lo deseable sería un paro extremo y prolongado, con ese sector militar como soporte. Por ello es útil recordar las causas del fracaso de la huelga petrolera de inicios del ciclo chavista, ya que no podía esperarse otra cosa de una iniciativa a cargo de ejecutivos y técnicos de una empresa a la cual, justa o injustamente, millones de venezolanos los habían catalogado como insensibles sociales; una iniciativa, además, sin un mínimo de respaldo militar, y obviamente sin lo que pudieramos llamar como un plan B.  Un error del que hay que aprender…

– Si los líderes opositores no terminan de asimilar esta realidad, pues a la postre terminarán en la cárcel, como resultado de su estrategia errada e inútil, y su sacrificio simplemente habrá sido en vano. Ya tenemos líderes presos por voluntad propia, o por haberse entregado mansamente a los esbirros del régimen -en vez de haberse ido, como lo hizo Betancourt, y haber sido mucho más útiles a la causa de la libertad desde cualquier rincón del mundo donde se hubieran establecido, además de no templar el espíritu de sus familias hasta límites de un extremo sufrimiento tan evidente que solo puede compararse con la inutilidad de su gesto.

– De manera que ya va siendo hora de dejar de darle cabezazos a una pared que no se va a mover, y comenzar a tejer ese gran colapso, al tiempo de ir formalizando las relaciones que cuentan con la fuerza armada disidente y cansada de tanta vagabundería. El resto es ruido… o ganas de seguir con el cuello bajo la bota castrista.

Hermann Alvino

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