Las tres mentiras de COPEI, que son una sola…


Después de algo más de 70 años ya va siendo hora que los copeyanos que todavía creen deberle lealtad a esa organización, se percaten de las mentiras que la han impregnado desde su mismo inicio.

Entendámonos, estamos hablando de COPEI, no de la Democracia Cristiana como visión y proyecto político para un mundo más humano, justo y solidario, porque en este caso, resaltar la diferencia es fundamental.

La primera mentira sobre la que se edificó COPEI fue la afirmación de su fundador de que esa era una plataforma para servir al país, esto es, para maximizar el bien común de todos los venezolanos; una mentira que se delató cual bofetada a todos los copeyanos de buena voluntad, cuando Caldera abandonó al partido para fundar Convergencia; una acción que solo se debió a su ambición personal, al darse por enterado que en el partido que él fundó en 1946, su candidatura presidencial para las elecciones de 1993 no era posible. Una decisión que Caldera tomó al margen de todo el bagaje ideológico que el mismo contribuyó de manera decisiva a configurar en COPEI, y que por tanto hay que asumir que compartía, y con todo, se fue igualmente.

¡Setenta años viviendo esa mentira cual pecado original, pues! ¡No se trataba entonces de servir al país, sino a las ambiciones de Caldera! Una mentira cuya salida del armario inició la irreversible decadencia de COPEI.

La segunda mentira fue similar a la primera, aunque no sabemos si sus protagonistas actuaron impulsados por su misma naturaleza o por el simple hecho de que la mentira inicial era tan poderosa que logró que fuera transmitida y heredada por los dirigentes fundamentales que sucedieron al fundador. Ellos también dijeron que habían venido a la política para servir, pero bastó un tropiezo precandidatural en el mismo y fatídico 1993, para que muchos dirigentes del equipo perdedor –y con ellos sus decenas de miles de simpatizantes- trabajaran activamente para que tanto COPEI -como partido, en términos de representación parlamentaria-, como el precandidato que los había derrotado -en unas transparentes y legítimas primarias internas, y ahora candidato presidencial copeyano- perdieran las elecciones.

Una opción que delató de manera doble la ausencia ética que desde hacía décadas muchos tenían bien disimulada, porque la jugarreta comentada además, contribuyó al éxito del desertor Caldera para hacerse con la presidencia.

Las diversas realidades partidistas que se fueron sucediendo durante los lustros de gestión de los herederos políticos de Caldera ya se han comentado a plenitud en diversos post de este blog, por tanto solo resta resaltar que al salir a la luz esa segunda mentira de servir a los venezolanos, el partido ya fragmentado pocos meses antes por la estampida calderista, cruzó un umbral político y de desafección del cual no había retorno alguno.

La tercera mentira la protagonizaron los siguientes herederos políticos, si es que cabe el término, porque desde mediados de los 90 hasta el fin de siglo, COPEI ya era un cascarón vacío, sin proyecto de país, recién salido de una derrota electoral en 1998, que más que humillante fue vergonzosa, al haber apoyado durante meses como candidata presidencial a una reina de belleza banal e incompetente, para terminar cambiando de candidato a última hora, cargándose así décadas de elaboración ideológica -algo que no debe sorprender si le damos validez y credibilidad a las dos mentiras anteriores.

Con todo, quienes asumieron entonces el mando del partido, gente algo más joven, que supuestamente no debía estar contaminada por las numerosas, envenenadas y entrecruzadas rivalidades internas del pasado, se comportaron exactamente igual que sus predecesores, aunque la diferencia estuvo en su mediocridad intelectual y profesional, que los alejaba mucho del talento –aunque sea a su exclusivo beneficio político personal- de los dirigentes con la que Venezuela siempre asoció a COPEI.

El desarrollo de esta tercera mentira fue en dos direcciones, la primera fue un calco de lo comentado sobre las precandidaturas presidenciales de 1993, pero aplicado a la secretaría general y presidencia partidista, solo que los perdedores en vez de sabotear a la gestión de los ganadores –después de todo las elecciones estaban algo distantes- se fueron a buscar justicia a los tribunales chavistas, hipotecando así el destino de toda la organización, en una suerte de pacto con el diablo, a un TSJ que de justicia nunca tuvo nada, y como los otros tampoco eran muy afines a eso de “servir al país”, pues también comenzaron el peloteo con el TSJ, para que al final se produjeran nada menos que ¡25! procesos judiciales en dicho tribunal, algo que al chavismo le debe haber complacido mucho -la historia completa, al menos hasta los momentos, puede leerse en https://goo.gl/q56r6m

El otro cauce por el que corrió la tercera mentira también fue una imitación, en este caso de deserción calderiana, solo que quienes promovieron formalmente la estampida fueron muchos, a diferencia de la creación de Convergencia, cuya iniciativa fue solo de una persona, o sea Caldera. De esta deserción masiva nacieron los partidos que actualmente tienen el mando en la oposición –más Acción Democrática, obviamente ajena a los avatares copeyanos-, siendo el dirigente más destacado de aquel abandono de la tolda verde el mismo Capriles, quien -para recordar a los más despistados-, fue copeyano, diputado por COPEI, y presidente de la Cámara de Diputados con el impulso de COPEI. Él, y miles más que conocemos todos, encarna perfectamente la tercera mentira, protagonizada por una camada de dirigentes muy mediocres, que fingieron servir al país a través de una falsa lealtad copeyana, para que, cuando el barco se hundiera por sus mismas torpezas, se fueran a otra parte.

Esas tres mentiras, que en el fondo son una sola, esto es, servirse a uno mismo en vez de ser útil a los demás -en el mejor espíritu Demócrata Cristiano-, resumen la triste historia de un partido que a pesar de ellas, amparado en el noble sustrato humanista de ideología Demócrata Cristiana, fue referencia de libertad y democracia en todo el continente, y fue capaz de aglutinar al mejor talento venezolano, para terminar tirándolo todo por la borda al descubrirse la verdadera naturaleza de quienes tuvieron en sus manos el destino de la organización.

COPEI, esto es, sus centenares de miles de venezolanos de buena voluntad, de familias decentes, solidarias, y preocupadas por el futuro del país y por su prójimo, simplemente fueron víctimas de tres traiciones monumentales. Y contra eso no hay ninguna organización que pueda resistirlo, mucho menos el COPEI actual, en manos de incompententes, y avalado por viejos dirigentes que no desentonarían si los pusiéramos al lado del protagonista del cuento El diente roto de Pedro Emilio Coll.

Lo de la fallida validación es la tapa del frasco de esta historia, un proceso en el cual participó un sector mas no el otro, haciéndolo todo más surrealista, más triste y vergonzoso.

Solo hay que lamentarlo por la gente buena que creyó en una resurrección imposible, y solo hay que esperar que al fin se hayan percatado de una buena vez que ese partido no tiene remedio, porque de ahora en adelante, quienes desean realmente ponerle carne y movimiento al pensamiento Socialcristiano, deberán releerse con atención el pasaje bíblico en el cual se separa con energía la cizaña del trigo, para así quemar la primera y almacenar lo segundo, para bien de todos.

Hermann Alvino

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5 comentarios en “Las tres mentiras de COPEI, que son una sola…

  1. Sigan subestimando el sentimiento copeyano. Mucho sospecho que la sorpresa no grata para uds, será monumental!! La proeza realizada por la militancia copeyana que en cuestión DE HORAS logró reaccionar y alcanzar más de 40mil FIRMAS en cada rincón del país, a pesar de la campaña de desinformación orquestada en su contra para desmovIlizarla Y SIN RECURSOS, no tiene precedentes en el país. Y te recuerdo que la mas alta votación obtenida en un estado entre TODOS los partidos que han participado en la validación, lo obtuvo COPEI en el estado Táchira, pese a los agoreros, así que ahora es que hay COPEI PARA RATO!!

  2. Mentiras? Unas cuantas verdades dolorosas!!! Pero en el ejecicio de reflexion no debemos mirar solo las sombras. En Copei nos forjamos en la lucha, honor a aquellos dirigentes y militantes que hicieron de la accion politica un camino para servir. Alli sobresale entre otros tantos el testimonio de Aristides Calvani, Siervo de Dios y modelo de Santidad en la politica.

    • Eso es cierto también, las luces conducen a una meta, las sombras a la desorientación general. Ahora son tiempos de sombras, y eso hay que asumirlo, sin negar el legado de gente como Arístides Calvani y Enrique Pérez, sin olvidar otros de segunda línea en materia de jerarquía formal, pero príncipes del pensamiento como Pepe Barbeito. No es la DC la que muere, sino un partido que lo han dejado como cascarón vacío. Rehacer este proyecto político es necesario, como lo es el no permitir que se cuelen personas que nada tienen que ver con los compromisos sociales que exige el humanismo cristiano.

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