Realidad paralela


Todos sabemos que el “abandono del cargo” establecido en el artículo 233 de la Constitución Bolivariana se corresponde con las causales no mencionadas en ese mismo párrafo, esto es, la muerte, la renuncia, la destitución –decretada por el TSJ-, la incapaciad física o mental –validada por el TSJ y la AN-, y la revocatoria popular de su mandato –el frustrado referendo.

Todos sabemos también que ese texto constitucional es una chapuza mal redactada, gramatical y sintácticamente defectuosa, y que contiene vacíos y ambigüedades indignos de un país serio, aunque lógicos, considerando quienes la redactaron bajo la supervisión directa de un militarejo ignorantón. De manera que el texto bien podría haber detallado en qué consiste exactamente lo del “abandono del cargo”, puesto que el resto de circunstancias por las que el coroto queda en otras manos, sí están bien descritas.

La muerte pues, es eso mismo, y la renuncia también, así como la destitución e incapacidad cuando éstas están aprobadas por la institución que allí se indica; sin embargo ¿qué es el abandono del cargo?, porque allí no se habla en absoluto de la relación entre éste y la desviación presidencial de sus deberes constitucionales que ha servido como sustrato para la decisión de la Asamblea Nacional, en un texto impecablemente escrito y detallado, pero inútil.

Inútil por dos razones, la primera ha sido ya dicha, porque a Maduro se le puede acusar de todo lo que en la resolución de la AN se indica –siendo cada cosa muy cierta, además-, pero ello no constituye el puente legal para concluir y resolver su “abandono del cargo”, simplemente porque ninguna de esas acusaciones es considerada por la bicha como causal de dicho abandono.

En este sentido, la AN que tanto ha criticado y sufrido los caprichos interpretativos del TSJ para inertizar su vigencia como institución, ha actuado de la misma manera, esto es, yendo más allá del texto constitucional para decidir algo que no tiene nada que ver con el texto mismo, o sea a capricho, lo cual puede generar muchos aplausos en la galería opositora, pero más nada, además de restarle algo de autoridad moral a la hora de censurar las dolosas interpretaciones constitucionales del TSJ.

Por otra parte, incluso si alguna de las desviaciones constitucionales del texto de la AN estuviera bien especificada en la Constitución, para eso estaría el TSJ, cual plan B y salvavidas del chavismo, listo para establecer que dicha desviación no sería tal, y todo quedaría en nada.

La resolución de la AN indica entonces que sus autores viven en una realidad paralela, porque en la realidad real todo indica que Maduro no solo no ha abandonado nada, sino que se ha reforzado al reformular el equilibrio de poderes del chavismo en el gobierno, disminuyendo el poder de Cabello –el menos procubano de la banda- y reforzando a los proisleños, porque después de todo, a estas alturas todos deberíamos saber que Maduro es la ficha con la cual Cuba controla a Venezuela.

Si los parlamentarios opositores que redactaron y aprobaron esa genialidad vivieran en la realidad real, tal vez se darían cuenta que a estas alturas –ya frustrado el camino del referendo revocatorio-, quitarse de encima a Maduro solo sería posible con su muerte, o que se vuelva tan loco que hasta el TSJ lo acepte como tal, o que el mismo TSJ decida su destitución a partir de un evento muy raro que induzca a esa otra banda de jueces indignos para decidirse por ello.

Por supuesto que alguno de esos eventos siempre podrá ocurrir, pero la probabilidad es casi nula, como también podrá ocurrir algo impensable que sacuda al país y repentinamente se abran otros escenarios, impensables en este inicio del 2017. Nunca se sabe.

Pero el hecho es que Maduro sigue aferrado a su cargo, ha reforzado su poder interno, y sigue apoyado en todo por el TSJ, una institución que desde el comienzo de la nueva correlación de fuerzas en la AN, ha sido aceptada a plenitud por ésta en todas sus decisiones, sin haber siquiera podido descifrar como cambiar esa dinámica diabólica. En síntesis, en este país ni manda Maduro ni legisla la AN, porque la legalidad de ambas funciones, por una serie de carambolas constitucionales y políticas, solo está sujeta al capricho del TSJ.

Visto así, y casi seguros de que no ocurrirá ese macro evento que pondría patas arriba tanto al país como al régimen, la única vía que quedaría para salir de Maduro –no necesariamente del chavismo- sería la anulación de raíz de todos sus actos como Presidente, algo solo posible anulando su misma proclamación como tal, y todas las resoluciones del TSJ sobre su nacionalidad.

Solo queda entonces hablar menos sobre el tema, esperando que si alquien realmente tiene acceso, o tiene en sus manos una copia válidada por el gobierno colombiano de la partida de nacimiento de Nicolás, pues que la muestre. Porque esa sería la única evidencia frente a la cual al TSJ no le quedaría más remedio que destituir al colombiano.

El resto es seguir viviendo en una realidad paralela.

Hermann Alvino

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2 comentarios en “Realidad paralela

  1. amigo,es una realidad su escrito,,lo felicito por su sinceridad…pero si hay una salida y no se el porque no lo hacen,,la CONSTITUYENTE es la salida de esta pesadilla mas real y sincera,,espero que algun politico activo la proponga en algun momento y que no sea tarde su aplicacion…

    • Muchas gracias por el comentario. En efecto la Constituyente es uno de los caminos posibles, y que se supone fue considerado el año pasado por los diputados opositores recién electos, al igual que pensaron en el revocatorio, y optaron por este último porque supusieron que era el camino más directo…tal vez pensaron que era más sencillo hacer una pregunta directa en vez de ponerse a redactar un nuevo texto constitucional, buscar consensos, etc. Probablemente aún piensen lo mismo y por tanto no parece que ninguno de ellos se anime a dar el paso para iniciar este proceso. Probablemente muchos de ellos también piensen que la elección presidencial del 2019 llegaría antes de terminar el proceso constituyente. No importa si es o no cierto, pero ellos piensan así, y por eso no lo mencioné en mi escrito.
      Tal vez la idea reviva si realmente llegaran a realizarse las elecciones a gobernadores y alcaldes a mediados de este año, porque el teóricamente claro triunfo opositor no solo abriría espacios sino que permitiría acelerar ciertos pasos.
      Por supuesto que todo esto es dentro del marco legal vigente, y ello no excluye alguna maniobra chavista “legal” para sustituir a Maduro con otro de carácter menos volátil, dependiendo del factor cubano y del militar. Porque hay otras salidas como el golpe de estado “seco”, que no son tales, porque de un chavista ignorante pasaríamos a ser dominados por un militar ignorante.
      Amanecerá y veremos.
      Un saludo.

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