Quince apostillas a la desesperanza.


1- Hay varias clases de desesperanza: está aquella que afecta a quienes luego de intentarlo todo, terminan entregándose al destino; hay otra para quienes ni siquiera lo intentan y de antemano dependen de las oraciones, o como nos contó Yourcenar en sus Memorias de Adriano, están pendientes del canto fortuito de los pájaros sobre alguna señal que acabe con sus penurias; y entre tantas más, está la que nos interesa, para quienes se enfocan en hacer bien las cosas, a sabiendas que el resultado buscado vendrá, aunque puede que no, porque no dudan ni por un instante de la importancia del azar. Estos últimos no requieren de ninguna esperanza etérea para seguir adelante, y de allí que para ellos también haya una suerte de desesperanza, que al contrario de las dos anteriores no es sinónimo de desesperación, sino de espera activa y racional.

2- El chavismo es una máquina de desesperanza y desesperación para los demócratas incautos, algo que hay que comprender a plenitud para combatirla -y de allí estas notas-; por ello, y dentro de la taxonomía de las calamidades que emanan del régimen chavocubano, su prioridad siempre ha sido destruir a toda oposición; de allí que los propios autogoles opositores –en estos tiempos, los de la MUD- son una fuente innecesaria de desesperanza adicional, y por tanto hay que evitarlos a toda costa.

3- Hay que recordar que para Chávez los adversarios no eran tales, sino enemigos, y por ello es que su eliminación era una parte indispensable de su proyecto, o mejor aún, la de la inercia  que éstos pudieran generar para ganar espacios de libertad. Ese quiebre de la inercia se ha basado en probarle al país que ninguna acción opositora dará el resultado esperado; así fue luego de la reacción de Chávez cuando perdió el referendo de la elección permanente, como igualmente pasó con la victoria opositora en la AN; porque para ello el régimen tiene el poder impune para intepretar y reescribir la Ley a su conveniencia. Y reprimir, si fuere el caso.

4- El efecto de estos quiebres de momentum antichavista, no solo han impedido que fraguara una suerte de clímax capaz de generar un imparable movimiento de masas, sino un laminado del mismo liderazgo opositor, el cual observa impotente como aumenta la migración de sus anteriores partidarios a un centro político –valga el término- desde el cual se dan el lujo de  autodefinirse como independientes; un escenario oscuro y con datos muy concretos reflejados  en los recientes sondeos de opinión de Keller & Asociados. y el Venebarómetro de Croes & Asociados –ver https://goo.gl/d6J1fg y https://goo.gl/qSv3tr respectivamente.

5- Según el primer estudio, hay un 19% de chavistas, un 38% de opositores y un 43% de independientes, siendo este último un término muy inquietante, en un país que debería estar polarizado en la proporción de 19%-81%, o sea sin independientes, si la oposición organizada hubiera sido capaz de acuerpar a todos lo que se oponen al régimen, frente a un chavismo que hace mucho tiempo que ya ni supera el 20%, incluso con Chávez aún vivito y coleando.

6- Por su parte, el Venebarómetro refleja que solo un 31.2% de la gente está muy dispuesta a protestar frente a los conocidos grandes problemas que aquejan al país, y aunque pueda ser aceptable el que un 22.9% afirme que quizás saldría, lo que no es de recibo, luego de 17 años de chavismo (!), y casi una década de acción opositora con más o menos el mismo liderazgo, es que haya un 8% que quizás no saldría a protestar, y un 36.6% que no está nada dispuesto a ello.

En otras palabras, quienes están fuera de la oposición organizada, y que no apoyarían acciones de calle, pacíficas o no, ahora son mayoría; algo que siembra desesperanza –y de la mala.

7- El que los independientes superen a los opositores activos, o si se quiere, el que la MUD ya no disponga de un cheque en blanco en ese sector mayoritario del país,  es un mal presagio, porque esos ni-ni, si en determinado momento bien podrían apoyar a la oposición organizada, en otro  también podrían hacerlo con el régimen, dependiendo de realidades como el dakazo, o similares, y de una MUD sin ideas para gobernar, o sin proyectos legislativos en la AN que controla, que sean capaces de emocionar a la gente.

8- La desesperanza se abre paso cuando se piensa que esta dictadura ya supera en longevidad a muchas otras autocracias, de manera que para volver a fraguar una inercia capaz de preocupar al régimen, luego del enfriamiento del diálogo fracasado –perdonen la redundancia-, y a falta de una contundente oposición organizada, tal vez el único recurso que quede es intentar convencer a esos independientes que han decidido limitarse a observar como evolucionan las cosas de que ésto inevitablemente  irá a peor, para quitarles de la cabeza esa otra cantaleta de que esto no aguanta más, y de que ellos también pasarán más hambre y penurias de las que hasta ahora han sufrido, para ver si se motivan, porque sin ellos no habrá forma de recuperar la libertad.

9- Porque todo  indica que de seguir las cosas como están, el chavismo aguantará, y mucho, a pesar de que oportunamente a esos venezolanos se les advirtió del estrechamiento progresivo del margen de libertad institucional, cuya guinda ha sido el TSJ luego de los abusos del CNE y las inhabilitaciones políticas emanadas de la Contraloría; se les avisó que vendría el hambre, y allí está, a la vista; y se les dijo que en su momento aparecería la hiperinflación, que cojerá su verdadero impulso dentro de algunas semanas. ¡La pesadilla recién está comenzando!

10- El que siempre se podrá estar peor es algo que se confirma cada vez que salen nuevos datos sobre la realidad nacional, como por ejemplo el resumen de decisiones del TSJ contra cualquier indicio de disidencia –https://goo.gl/4I1BWn- que nos enseña que el régimen ya no tiene freno alguno para interpretar y reescribir las leyes a su capricho; o cuando se revisa la situación sanitaria, con los brotes masivos de malaria, zika, difteria, dengue, tuberculosis, mal de chagas, leishmaniasis, etc. –https://goo.gl/c3SDiB-, que junto al empeño en prohibir traer medicamentos, iluminan no solo sobre el desgobierno y la ineptitud chavista, sino sobre su total carencia de sensibilidad humana; o con lo indicado por todos los observatorios locales de la violencia sobre los 200 mil asesinados durante el ciclo chavista, cifra que se asemeja a la de la guerra en Siria, o a la del combate del Estado mexicano contra las bandas de narcotraficantes.

Que con el chavismo siempre se podrá estar peor también se confirma valorando la destrucción material del país, incluyendo esas empresas básicas, que producen la renta con la que los venezolanos han podido comer desde hace casi un siglo, una realidad descrita en toda su magnitud en el libro Del Pacto de Punto Fijo al Pacto de La Habana, coordinado por José Curiel, más los datos que siguen apareciendo sobre el desmantelamiento del aparato productivo privado y la fuga final de empresas a otros países, la hiperinflación, la corrupción generalizada, etc.

11- Por otra parte, el pensar y hablar en todo momento de lo mal que estamos, en cierta medida es una suerte de autoflagelación casi morbosa, como queriendo indagar, detalle a detalle, desde lo más profundo de nuestra alma, hasta donde podrá llegar esta barbarie y nuestras tribulaciones. Sin embargo -látigo aparte- como esos detalles justamente serán los que prevalecerán en la Historia -para juzgar al ciclo de poder del chavismo, junto a su perverso fundador-, ya va siendo hora que cada uno elabore su relato con cierto desprendimiento, no solo para mantener a raya la desesperanza, sino para disponer de esa frialdad necesaria para combatir un régimen sin alma.

12- El chavismo sigue entonces generando un inmenso grado de destrucción institucional, material y humana, que además de consolidar la desesperanza, también coloca a Venezuela en el terreno del surrealismo, donde todo pasa. Por ejemplo, si ya es inconcebible que muera tanta gente en detención preventiva –ver https://goo.gl/XbZSaL-, o que los pranes operen desde la cárcel, utilizando sus instalaciones y los servicios de los funcionarios chavistas cómplices, para que los retenes sean el repositorio de carros robados y personas secuestradas en espera del consabido rescate, el que un pran que está en libertad, porque sobre él no hay demanda ni orden de apresamiento alguno, a su vez utilice las mismas instalaciones para el mismo fín, ya es digno de una película de Buñuel –ver el blog Crímenes sin Castigo, del periodista Javier Ignacio Mayorca en http://crimenessincastigo.blogspot.com.es/, con información esclarecedora que muestra además el grado de abuso y sadismo de los esbirros chavistas. Otro detalle para la Historia, pues.

13- ¿Cómo ha sido esto posible? ¿Es que los actuales líderes demócratas venezolanos son más incompetentes que quienes combatían a Pérez Jiménez, o aquellos que se enfrentaron a las dictaduras en otros países? ¿Será además porque el mismo pueblo es más blandengue?

La respuesta es muy compleja, porque cada dictadura es distinta, y a la dificultad de hallar un patrón común de éstas y de las oposiciones que las combatían, se le debe sumar el factor EEUU, que antes actuaba tanto a favor de un régimen, como en contra, como ocurrió respectivamente con Pinocher en Chile y con Noriega en Panamá…y para quien ahora Venezuela hace tiempo que dejó de serle útil e importante para su agenda latinoamericana, si es que aún la tiene.

Lo que en cambio es evidente es que los partidos opositores venezolanos tienen un enorme déficit de democracia interna –heredado de los partidos de la democracia prechavista-, que su elaboración programática es tan confusa como su ideología, y que luego de esta ronda de conversaciones con el régimen, se han ganado un importante grado de desconfianza en ese Norte.

14- Así que el próximo paso de la dictadura venezolana será asegurar la migración de esa desesperanza del opositor de a pie hacia sus líderes –llámense MUD o como se quiera,- un sentimiento que es lo menos adecuado en estos días finales  un año que pudo haber sido magnífico para toda Venezuela, pero que el destino -junto a unos cuantos torpes-, se propuso torcerlo  justo cuando se esperaba un referendo que drenara toda esta porquería.

15- Ahora a comenzar de nuevo a subir la cuesta, desde su misma raíz. A la mano está este argumentario acá sugerido, para motivar a esa mayoría que poco a poco se volverá más silente y pasiva para movilizarse, o incluso para participar activamente en una huelga pasiva –perdonen la contradicción- que paralice permanentemente al país –total, ya está medio paralizado-, o para una larga temporada de desobediencia civil, de cuyas características habrá que hablar en otra oportunidad. Para rescatar un mínimo de empatía de esos millones de venezolanos indispensables en la recuperación de la libertad, solo es cuestión de saberles decir las cosas, en vez de seguirlos bombardeando con banalidades que nada aportan.

A ver si la próxima es la buena, aunque ello ya no dependerá de una MUD que al no entender su propio fracaso, probablemente no cambiará su rumbo, sino del mismo opositor de a pie, que supera en criterio incluso a esos opinadores y jalabolas de oficio que acaban de descubrir el agua tibia, al percatarse de que el diálogo que tanto defendían solo ha servido para que el régimen apriete más las tuercas.

Es ese pueblo, por tanto, quien deberá hacer bien las cosas, antes de caer en manos de otro demagogo opositor –como si no bastasen los chavistas (!)- que también los conduzca a ninguna parte, para que la desesperanza termine de asentarse y perdure por muchos años más.

Hermann Alvino

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