¿Y ahora?


Desde hoy ya no será tan sencillo opinar sobre el camino a seguir para reconquistar la libertad en Venezuela, además de que ello sería algo ocioso, si quienes opinan no forman parte del círculo opositor donde se toman las decisiones definitivas. Hace ya tiempo que desde muchos ángulos se han venido resaltando las vergüenzas de ese círculo, y es hasta inoportuno el recordarlas y seguir insistiendo en ellas, porque después de todo, si hay que respetar el hecho de que millones de chavistas quieren seguir manteniendo al régimen, pues también hay que hacerlo con quienes hasta ahora han apoyado a la MUD, y no se inquietaron por la forma en que allí se concibe y se pone en práctica su estrategia de ganarse al país, como tampoco se inquietaron cuando esa misma organización le entregó la responsabilidad de su conducción a quien en el pasado fue jefe de campaña de un candidato presidencial de la calaña de Edmundo Chirinos –https://goo.gl/csUadF

No es sencillo además, porque a quienes estando dentro del país, o fuera de él, luego de un razonamiento serio, sustentado en realidades que han estado a la vista desde el mismo inicio del chavismo, y reforzado por la evolución de los ciclos de poder de regímenes más o menos similares al nuestro, siguen pensando que este asunto no se resolverá sin sangre ni violencia; a ellos se les acusa de andar incitando a la gente sin arriesgar ni un pelo, una acusación injusta aunque comprensible –siempre que sea realizada de buena fe-, y que responde a un lógico desahogo de quienes en su labor opositora han actuado pacíficamente y dentro de la Ley, y que en parte también es la reacción a la terapia de shock que esa conclusión representa éstos, quienes en el fondo saben, o sienten, que dicha conclusión es cierta.

Para la MUD ahora debería comenzar otro ciclo, y si éste será con la misma gente al frente, o con otros protagonistas, pues ya habrá tiempo para resolverlo, como tampoco debe descartarse que esa unidad está inevitablemente resentida, a pesar de la declaración de librito de Torrealba de que “…La unidad del país ahora debe ser más fuerte”, puesto que no cabe duda que la desilusión que para millones de venezolanos de buena voluntad conlleva la no realización a tiempo del referendo, es la guinda del pastel de muchas más, comenzando por aquel revocatorio que derrotó las pretenciones de reelección eterna del dictador -quien al final cambió a capricho lo necesario para seguir en el poder-, pasando por las frustraciones inherentes a los fraudes que objetivamente ocurrieron para que Maduro fuese designado presidente, y luego electo como tal. Fraudes que no solamente abarcaron el padrón electoral -incluso desde la primera reelección de Chávez contra Manuel Rosales-, y toda la cadena del proceso –como los programas de totalización, los translados de electores, etc-, sino que entraron directamente a reescribir su misma Constitución.

El TSJ, la Contraloría, y el CNE se han turnado para cargarse tanto el espíritu de la Ley como su texto. Incluso el acatamiento del CNE a la decisión de tribunales estatales que nada tienen que ver con lo electoral, refleja cómo el concepto y texto sobre la independencia de los poderes reflejada en la bicha, y con los cuales la Presidenta del TSJ se espumaba la boca en su tesis de doctorado, son componentes circunstanciales y sujetos de uso a capricho del régimen.

Ese caos jurídico también ha sido por efecto de la informalidad que impuso Chávez en la conducción de los asuntos públicos, que a su vez delató la inmensa ineptitud de todos ellos, pero que una vez a la mano, y con el poder para ejercerla, pues su convierte en adictiva, como el poder que a través de ella se mantiene bien amarrado.

La decisión de no realizar el RR durante este 2016, de alguna manera exime a la MUD de la crítica sobre el atraso en decidirse cuál iba a ser la vía más expedita para intentar darle un golpe democrático al régimen –RR, Constituyente, etc.-, puesto que aún sin ese retraso, de todas todas ese referendo no se iría a realizar. Si computamos ese retraso desde el mismo inicio del período legislativo de la actual AN, hasta la decisión de ir por la vía del RR, tendríamos un lapso de tres meses; si se hubieran puesto de acuerdo antes de ese inicio legislativo, tal vez el retraso hubiera sido de un mes, o menos, y lo que tenía que ocurrir en Octubre, pues habría ocurrido en Julio, o Agosto, dejando algo más de margen para recurrir y patalear, pero siempre con la certeza de que el régimen no iría a permitir una derrota que implicase una elección presidencial antes de tiempo.

Ahora solo faltaría por saber si quienes realmente importan dentro de ese círculo decisorio de la MUD, sabían que esto iba a pasar, y que por el camino decidirían qué hacer. Pues bien, el final del camino ha llegado, y es hora de que decidan.

Porque…si no lo sabían, o no lo sospechaban, y por tanto no tenían ese plan “B” que el régimen probó con brillantez que sí disponía de uno, pues mejor se van a casa, por irresponsables, inconscientes, e indignos de conducir a un pueblo para reconquistar su libertad…

Por otra parte, debemos recordar que quienes han conducido hasta ahora a esta oposición pacífica y apegada a la Ley, son los mismos que se hartaron de desprestigiar a sus colegas de camino que en su momento escogieron la vía de La Salida. Los adjetivos con los que los catalogaron fueron numerosos, y ninguno de ellos bueno, como tampoco fue el trato que se les dispensó en la poco democrática confección de las listas de candidatos a la AN. Durante aquella salida, los asesinatos los cometió el régimen, pero el que pagó los platos rotos fue Leopoldo López, a quien a la herida descalificatoria de los otros opositores se le añadió el insulto, cuando el mismo Capriles, recién electa la actual AN, afirmó que la liberación de los presos políticos no era una prioridad legislativa.

Descartada pues La Salida, y desprestigiada mediante una constante campaña por la paz, la concordia, el diálogo, y la Ley, la otra oposición se ha jugado la carta del RR, y la ha perdido. Sabiendo la brecha que existe en la interpretación de la actual realidad, y el camino que debería iniciarse, pues es imposible que haya una unidad real. Por eso ya está bueno de mensajes de librito de Torrealba y del mismo Capriles en los cuales ya pocos creen. Si más temprano que tarde la oposición lograra una unidad de diagnóstico y de acción, lo más seguro es que ello solo será posible con otra gente al frente. Así que llegó la hora de los sacrificios políticos, cosa que ocurre en los países serios cuando se fracasa en la misión asignada, esto es, a casa, y que vengan otros.

Por supuesto que no es culpa de ellos, porque no hay que confundir victimarios con víctimas. Su error ha sido percibir la realidad de manera errada, una percepción que estamos seguros que ahora tampoco supone un atraso oportuno en el reciente cronograma del CNE para la realización de las elecciones estatales y locales. Y como no se les ocurre que ello podía suceder, lo más probable es que ahora quieran canalizar la ira y frustración de millones de demócratas hacia la conquista masiva de gobernaciones y alcaldías, para eventualmente darnos todos de narices y acumular otra frustración.

Seguramente dirán lo mismo para las presidenciales, sin siquiera pensar que también éstas –visto lo visto- estarían sujetas a una realización a gusto y conveniencia del régimen.

De manera que sin confundir al verdugo de la víctima, lo que menos se espera de ésta es al menos sepa lo que se le viene encima; que pueda actuar y zafarse de su destino es otro asunto, como también lo es el que no impida al resto que está en su misma condición actuar de otra manera, visto que la suya no ha servido para cambiar las cosas.

El actual statu quo opositor no podría ser peor, puesto luego de desechar a María Corina como valioso aliado y factor de movilización, y dejar a su suerte a Leopoldo, esta MUD, confiando en que su opción –la de los tiempos de Dios, y la que no permite atajos- iba a ser la ganadora, pues ahora se ha quedado sola.

Lo que debería hacer entonces, es no refugiarse detrás del mensaje de la unidad, porque esa mampara hace tiempo que ellos mismos la quebraron, sino abrir las puertas a otro liderazgo. Por estas cosas, justamente, es que este escrito comenzó resaltando la dificultar para opinar…

¿Qué hacer ahora? Pues adoptar formas de resistencia que ya podían haberse animado a concretar hace una década. Lo que pasa es que ahora el pueblo está exhausto de desilusiones, hambriento, con zika, difteria, sarna y malaria.

Y pedirle resistencia a quien está al límite, sobre todo si quien lo hace come completo y cobra a final de mes, pues es un asunto muy complicado.

Hermann Alvino

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s