Insistimos: ¡Váyanse!


Se lo hemos dicho con plena honestidad intelectual y apuntando maneras, o sea por las buenas, luego con un tono más firme basado en la cadena de fracasos que comenzaba a alargarse, y por último con un ¡váyanse!, estando conscientes de que no harían caso; es lo que hay desde siempre en nuestros líderes -demócratas o no-, que no asumen la responsabilidad de sus decisiones –https://goo.gl/kOHZtw, https://goo.gl/nU86Qo, https://goo.gl/Jdtbda

Hacerse a un lado, dar paso a otra gente, renunciar una vez comprobada su incapacidad para generar cambios, no es parte de nuestra cultura (greco)latina, ni en Venezuela, ni en Italia, ni en España, ni en Grecia, ni en Brasil, ni en Argentina, etc.; y por eso es que al final todo explota, en la vana esperanza de poder reconstruir las cosas con un mínimo de orden, a partir del caos inducido por la terquedad de quienes podían haber liderado una natural transición de liderazgo. Así pasó durante la agonía de la democracia prechavista, una opción que sus actuales herederos se empeñan en repetir.

Esta MUD está enferma, no solamente por las decisiones erradas que haya podido tomar, sino porque refleja un mal que está dentro de las organizaciones que la componen, o sea la poca democracia interna para dirimir sus liderazgos, una democracia que se le exige al régimen –sabiendo, o ignorando  que es peor, que la naturaleza cubana que lo inspira es incapaz de ofrecérsela-, pero que no practican dentro de su propia casa.

No se le puede exigir más a Torrealba, después de todo él nunca ha tenido que lidiar con estos escenarios, ya que su vida como agente de cambio social siempre estuvo dentro de la mera protesta de barrio; algo que hacía muy bien, pero cuya exigencia intelectual y experiencia son espúreas para poder desempeñarse con éxito en otra liga de muchísima más complejidad. Su paso por la vocería de la MUD solo se ha limitado a convocar protestas, la mayoría de ellas solo realizadas en su imaginación, y otras llevadas a cabo de manera impecable. Pero más nada, mucho menos ideas para gobernar, o planes serios para lidiar con quienes no aflojarán el poder por las buenas.

Tampoco se le puede exigir más a Ramos Allup, puesto que todos sabemos que él no es una reencarnación endógena de Winston Churchill, sino un adeco menor a quien hay que reconocerle una constancia que pocos dirigentes de mucho más nivel habrían tenido en el cruce del desierto que que representó para AD este ciclo chavista, desde la caída política de 1998 hasta volver a ser en la actualidad el primer partido político del país. Pero en justicia, tampoco puede pedírsele más a quien como presidente de la AN tiene el deber de mantener la serenidad y proceder de acuerdo a la Ley, puesto que ése es un cargo que no permite loquear, sino todo lo contrario, a diferencia de lo que hacen los chavistas desde los altos cargos que ocupan –Presidencia, TSJ, etc.

Estamos seguros de que si de Ramos Allup dependiera, muchas cosas habrían sido decididas y resueltas varias semanas antes, y tal vez no estaríamos en el goteo final del tiempo para tener un revocatorio en el 2016. Si de él dependiera, estas cosas se habrían concretado de la misma manera como ordenó la remoción de toda la basura iconográfica chavista que adornaba las paredes de su institución. El problema es que el “me sacan esa vaina de aquí” no funciona para activar acuerdos y decisiones con los demás parlamentarios opositores.

Si algo hay que reclamarle a Ramos Allup –aparte del déficit democrático dentro de su propio partido- es el no haber podido catalizar la unión opositora para apurar decisiones y aprobar leyes. Una responsabilidad en parte atenuada por la carencia de planes legislativos previos a la elección de toda esa gente, que durante el año electoral del 2015 no se paseó por la idea de que salir electo implicaría tener que legislar de manera rápida y eficaz, justamente por la naturaleza maligna del adversario. Esos diputados actuaron, y siguen actuando, a salto de mata.

Por eso es que los defensores a ultranza de esta directiva opositora no tienen ningún derecho para someternos al resto al falso dilema del apoyo ciego, aun si las decisiones tomadas son erradas, a cuenta de mantener un frente unido como prioridad para sacar al chavismo del poder. El dilema es falso porque con esta línea estratégica dicho objetivo no se logrará nunca. Que el peor dirigente opositor sea más aceptable que el mejor chavista, no nos obliga a calárnoslo.

Tampoco vale lo de arrear con los bueyes que tengamos a mano, porque afirmar que son los únicos disponibles es igualmente falso. Líderes con visión los hay, y muchos, pero son prisioneros voluntarios de la diabólica forma de dirimir liderazgos impuesta dentro de esos partidos. ¡A ver si se proponen de una buena vez romper esas cadenas y darle un palo a la lámpara!, porque tener ideas sin el valor para mojarse por ellas es un desperdicio existencial imperdonable.

La carencia de ideas para legislar –no digamos para gobernar si por alguna circunstancia llegaran a hacerlo-, su empeño en mantener el liderazgo de una organización tocada por el fracaso, la falta de unión que ya ni siquiera disimulan –ni en lo personal ni en lo institucional de los partidos que la conforman-, el enroscamiento con que proceden dentro de sus organizaciones para mantener esa representatividad y visibilidad nacional, y por supuesto, la estrategia errática y lenta que han llevado a cabo, son razones más que suficientes para que el país opositor le dé la espalda y se dedique a superar otro escalón de desesperanza fraguado por políticos de medio pelo.

Si los candidatos presidenciales in pectore –Capriles, Ramos, o quien sea- pensaban que el referendo iba a realizarse porque así lo dictaba su imaginación, y que en pocas semanas ellos coparían las tribunas de una campaña presidencial que le harían a sus egos el bombo ritual típico de esos eventos, pues estaban fuera de la realidad. Lo mismo vale para los diputados cuya candidatura fue producto del dedo de esa dirigencia partidista enroscada. Todos ellos pueden estar seguros de que con todas las ganas que cualquier venezolano opositor decente tiene de salir de la barbarie, luego de haber comprobado el poco alcance y visión de sus actuales líderes, antes de respaldarlos como pasó en Diciembre del 2015 se lo pensará muchas veces.

Entendámonos, esta MUD no es el verdugo de Venezuela, sino una víctima de la barbarie del régimen, pero ello no la exime de ser juzgada por los resultados de sus actuaciones. Acá no se trata de proceder como en esos terribles casos de violación en los que los jueces opinan que algo habrá hecho la mujer para provocar ese acto cruel e indigno por parte del violador, invirtiendo astutamente los papeles de víctima y verdugo, para dejar a la verdadera sin defensa ni esperanza de justicia. No es entonces que la MUD sea cómplice del régimen con actuaciones que provocan que éste se perpetue en el poder, ni que se haya metido a sabiendas en una vereda peligrosa.

Es simplemente que no están capacitados para la responsabilidad que exige el tener que lidiar con un régimen de delincuentes que no se irá por la buenas. Éticamente hablando son irresponsables; y el balance de su actuación puede comprenderse a plenitud si hacemos la analogía con las bacterias que se vuelven cada vez más resistentes a los antibióticos, si éstos se administran de manera incompleta. La actuación de la MUD lo que ha provocado entonces es que el régimen se haya fortalecido dentro de su profunda debilidad, solo compensada con la represión, y el que la población se haya resignado a tener que seguir apretándose el cinturón. Como sucedió, y sucede, en Cuba.

¿Van a tomar en cuenta algo de lo que acá se expresa? Por supuesto que no, porque después de todo estos cambios no los producen quienes eventualmente puedan atinar en el diagnóstico, ni quienes propongan soluciones realistas y adecuadas, sino aquellos que tengan el poder para hacerlo, esto es, algún opositor con guáramo que no solo les cante las verdades, sino que sea capaz de acuerpar ese apoyo masivo de toda esa gente que ahora está desesperanzada, desilusionada, y que incluso puede tener la sospecha de que ha sido manipulada.

Solo así se les podrá pasar por encima y abrir otra vía opositora mucho más eficaz, para el bien de todos.

Hermann Alvino

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s