Tres redimidos (entre otros…)


Existen momentos en nuestra vida en los cuales, incluso sin percatarnos, nuestra actuación puntual nos permite redimirnos de muchos de nuestros errores e imperfecciones. En la historia contemporánea venezolana hay casos que bien vale la pena tenerlos en cuenta siempre, como por ejemplo la redención en vida de David Morales Bello, Jorge Olavarría, y Carlos Andrés Pérez.

A todos ellos les unió una vida muy polémica, dos de ellos obviamente dentro de la política activa, y uno de ellos desde un periodismo de opinión convertido en narración histórica.

Para mucha gente, lejos del discurso ennoblecedor de Ramos Allup en el mismo cementerio donde descansaría Morales Bello –ver https://www.youtube.com/watch?v=0CHvB-xPlbs-, muchos lo consideraron un personaje siniestro, dentro de una red que dispensaba justicia, y que él tejió y controló durante toda la democracia prechavista. Puede ser, allá quien sepa de esos tejemanejes; además, su misma gestual y forma de hablar en sus intervenciones mediáticas –rigurosa y lejana, producto de esa disciplina profesional que destaca a los abogados de talento, a quienes no le sobra ni le falta palabra alguna en cada frase- no contribuyó a que se le considerase precisamente como un tipo simpático –al menos desde lejos, y para quienes no tuvieron la oportunidad de un tête-à-tête más cercano-. Y por supuesto, tampoco contribuyó a su simpatía la labor destructiva de su imagen que estuvo a cargo de sus enemigos políticos –especialmente desde la izquierda.

A veces él tampoco ayudaba mucho a su misma  credibilidad, al menos fuera de su partido AD, como por ejemplo cuando afirmó que durante el gobierno de Lusinchi el país se había recuperado moral, ética y políticamente, una afirmación que solo se comprende recordando que en esos tiempos el mismo Morales Bello era precandidato presidencial, en un proceso que culminó con la reelección de CAP en 1988 –ver entrevista con Carlos Rangel y Sofía Imber del 5 Febrero de 1987, en el programa Buenos Días; el enlace es: http://goo.gl/x78GvV

Pero la vida te da sorpresas –Pedro Navaja dixit-, y a las pocas horas del golpe fallido de Chávez, en la Sesión Especial post que reunió esa misma mañana caraqueña al entonces Congreso de la República, al tiempo que Rafael Caldera, con su discurso comprensivo hacia la acción del Comandante, se aseguraba una segunda Presidencia que le llegaría en la siguiente elección, Morales Bello lanzó una frase que lo redimiría para siempre en la consideración de todos los demócratas, incluyendo sus adversarios y quienes jamás dirían algo similar, a cuenta de lo políticamente correcto.

La frase la conocemos todos: Mueran los golpistashttp://goo.gl/9k6QFi-, la cual, luego de más de veinte años de haber sido pronunciada, obliga a revisar nuestras creencias en los derechos humanos frente a esa clase de crímenes, cuyo efecto puntual no solamente fue el catalizador para una ruptura sistémica que de todas maneras se produciría –aunque de manera civilizada y para el bienestar general-, sino que produjo 32 muertos –http://goo.gl/O4jrVy-, enormes daños materiales, y a la postre, estos 17 años de penurias para todos los venezolanos de buena voluntad.

Tantos años después de haberla pronunciado, aquel Morales Bello debería poner a pensar a mucha gente sobre la incapacidad que tienen ciertas sociedades para reaccionar con energía cuando alguien intenta aniquilarlas, porque si bien hay tipos de violencia que ciertamente no deben abordarse con más violencia, aquella frase –horrible tanto para pronunciarla como para escucharla-, nos debe recordar que la sociedad venezolana estaba y sigue inerme frente a esa clase de delincuentes, cuales miembros de unas Fuerzas Armadas que han trastocado su papel protector y garante de la Ley.

Por su parte, Jorge Olavarría, en su entrevista con Marcel Granier en 1998 -apenas diez semanas antes de la elección de Chávez como Presidente- defendió con volcánica vehemencia al barinés, negando toda sospecha sobre su marxismo e intención de expropiar y asfixiar a la iniciativa privada, pero sobre todo, defendió la necesidad de una Constituyente como el mecanismo racional y pacífico para acabar con la podredumbre del sistema existente hasta entonces, que se reflejaba –según él mismo- en que la DISIP de entonces tuviera más presupuesto que la suma de lo asignado al Ministerio de Justicia y la PTJ, y que el presupuesto nacional se desangraba con los centenares de fundaciones que recibían dinero público –aunque ahora bastaría con cambiar los nombres de aquellos entes públicos y privados destinatarios de esos reales, para ubicarnos en la actualidad: SEBIN, Aporrea, etc…

Olavarría además se refirió a la mafia partidista que desde tres décadas tenía secuestrado al CNE de entonces –organismo que según él era incapaz hasta para organizar un bingo-; nuevamente, basta ver cómo actúa el actual CNE para concluir que ésto ha ido a peor…la entrevista puede volverse a ver en http://goo.gl/V6EP1l

Pero solo 9 meses más tarde, tal vez en la mayor manifestación de bipolarismo de quien tuvo durante muchos años el papel de moldeador de la opinión pública venezolana, durante su Discurso de Orden del 5 de Julio de 1999, en lo que aún se llamaba Congreso Nacional, Olavarría soltaba una crítica feroz al ya electo y proclamado presidente Chávez -allí presente, como el protocolo del acto exigía.

En aquella oportunidad Olavarría se refirió a la insensatez demencial de Chávez, y de su labor en atizar atavismos de violencia -ver http://goo.gl/ZW8xXq-, en una sesión tormentosa presidida por un militar, quien años más tarde, luego de su furibundo fanatismo y actuación dentro del régimen, saltó la talanquera, firmando comunicados en contra de éste -o sea Dávila, quien interrumpía al orador clamando respeto.

Tal vez lo más relevante de aquel discurso fue la referencia de Olavarría a elementos de la Constitución de Simón Bolívar totalmente opuestos a la chavista, desmontando así el supuesto bolivarianismo del barinés –detallando por ejemplo las atribuciones del Senado para dirimir los ascensos militares, muy diferentes al capricho de Chávez en este asunto-, lo cual pudo ser el elemento argumental más sólido de los demócratas para acabar de una vez por todas con el artificio bolivariano chavista, pero que obviamente ha pasado desapercibido todos estos años.

Olavarría entonces, guste o no, y como él mismo afirmó en ese discurso, hizo Historia –anticipada y premonitoria de todas las desgracias que se sucederían-, redimiéndose así de sus errores de percepción, y de su inicial apoyo al futuro autócrata inepto y corrupto.

En una entrevista en el mismo programa –Primer Plano– por el que 9 semanas antes había pasado Olavarría, Marcel Granier abordó a Carlos Andrés Pérez -era el 22 de Noviembre, esto es, dos semanas antes de las elecciones presidenciales que ganaría Chávez en 1998-; en esa oportunidad,  no sorprendió a nadie que el expresidente catalogara a la candidatura de Chávez como la opción de la venganza, la cual además daba por ganadora –ver http://goo.gl/2Bu72z

En cambio, y más, visto en retrospectiva, lo que hizo saltar del asiento a más de uno fue que CAP mismo enumeró los errores fundamentales y estratégicos que él cometió durante su incompleto segundo mandato, algo difícil de creer en alguien que nunca mostró lado débil alguno en su medio siglo de vida pública –al punto que de CAP, dijo Gonzalo Barrios, que le faltaba un poco de ignorancia…

CAP lamentó no haber atendido las alarmas sobre aquel grupo de conspiradores que actuaba desde hacía décadas dentro de las Fuerzas Armadas, ni de haberle dado continuidad a su investigación; además consideró un error el haber inertizado su paquete económico, una marcha atrás que a la postre empeoró la situación financiera del país. Igualmente se refirió a un error ajeno, en este caso de COPEI, por no haber aceptado integrarse de lleno a su gobierno.

Con lo que ahora se sabe, vale la pena volver a ver ese programa y sorprenderse sobre la tragedia y dictadura anunciada, de la cárcel que le esperaría a los disidentes del chavismo que inevitablemente tomaría el poder, y del agravamiento generalizado de la institucionalidad.

CAP, ya casi anciano, con esa entrevista autocrítica y profética, mostró un lado reflexivo y conceptual mucho más nítido de lo que su desordenado autodidactismo le había impedido expresar hasta entonces. Pasado y corrupción aparte, quién sabe si con su paquete económico, llevado a cabo durante un período presidencial normal, el país habría sido otro. Para bien.

Con esa entrevista, CAP se redimió de muchos errores que fueron nefastos para la ética, y la institucionalidad venezolana. ¡Qué le vamos a hacer, pues, hay que reconocerlo!

…Aunque durante aquella entrevista CAP sí cometió un error de apreciación muy gordo, como fue el predecir lo poco que iba a durar la dictadura chavista, a cuenta de un incipiente apoyo internacional en defensa de la democracia global y de los derechos humanos, en contraste a su afirmación muy acertada que la crisis nacional comenzó con la descomposición de los grandes partidos, cual intermediarios fallidos de la llamada “sociedad civil”.

En todo caso, las legendarias expresiones verbales con las que CAP nos torturó durante muchos años, fueron ampliamente compensadas con esas cuantas verdades que expresó en aquella entrevista.

La vida pues, como se dijo al inicio, a veces le regala a algunos la suerte para enmendar parte de sus errores, y estos tres personajes, responsables a su manera de muchos pesares del terruño, aprovecharon esa grieta en el tiempo para redimir con palabras muchos de sus actos -aunque no todos…-; en este caso le tocó a dos adecos y un anárquico, como fue Olavarría. Algo es algo…

Pero fijémonos como son las cosas, justo en la víspera de la entrevista de Carlos y Sofía a Morales Bello –estamos en pleno gobierno de Lusinchi-, el Secretario General de COPEI Eduardo Fernández había afirmado que la deuda y la morosidad en la aplicación de planes sociales por parte del gobierno había configurado en el país una situación prerrevolucionaria –la página D-11 de El Nacional del 4 de Febrero de 1987 con esa afirmación fue mostrada por Carlos Rangel en el referido programa-; lo que dio motivo para que entrevistadores e invitado ampliasen el asunto de los problemas internos de liderazgo de AD al mismo partido COPEI, así como las varias divisiones adecas en contraste con la unidad copeyana.

Morales Bello también fue profético cuando afirmó que si COPEI se hubiera dividido una sola vez no existiría…bueno, eso fue justamente lo que sucedió cinco años más tarde con la candidatura de Caldera…pero eso es otra historia.

Hermann Alvino

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