Apostillas chavistas (V): “Básico”


Lo que le dijo la excelente analista Elizabeth Fuentes al reportero gráfico acompañante, luego de entrevistar a aquel Chávez recién salido de la cárcel, refugiado y mantenido por el farsante Miquilena en un apartamento de Altamira, es lo que muchísimos venezolanos ya pensábamos con solo haber visto por pocos segundos al barinés en su declaración post golpe fracasado, y luego de haber leído los primeros extractos de su ensalada ideológica. Fuentes comentó: “Pobre hombre, qué básico, vaya ridículo”, una afirmación sin duda muy fundamentada luego de conversar un rato con un tipo vestido de liqui liqui verde oliva –para mantener esa aureola militar…- y que aceptó la sugerencia para ser fotografiado en pose de Superman; una fotografía que la misma Fuentes dice haber tirado sin mayor cuidado, sin percatarse del eventual valor que habría tenido en la actualidad –http://goo.gl/YbLu7w

Nótese la palabra “básico” con que ella valoró al barinés, una muestra de que Fuentes en su papel de periodista es implacable; por ello es que difícilmente se puede dudar de su sentido de perspectiva histórica por haberle preguntado algunos meses más tarde al Comandante –en alusión directa al golpe fallido a CAP en Febrero de 1992- qué habría hecho si de repente un tanque de guerra llegara a asaltar al Palacio de Miraflores para tumbarlo.

Al responderle que “lucharía hasta la última gota de sangre” el líder delató su infinita hipocresía y contradicción espiritual, la cual cobró cuerpo cada vez que sufría una derrota política o personal, como cuando “cabizbajo… entregándose en Fuerte Tiuna, amparado en la sotana de monseñor Velasco”, capitulaba luego del golpe de Carmona; un golpe cuyo fracaso sirvió luego a Chávez para lanzar insultos extremos a la misma Curia criolla que lo había protegido.

De eso trata entonces el chavismo: de hipocresía muy mal disfrazada de una falsa valentía que solo es capaz de expresarse cuando está segura de tener impunidad, y de una cobardía que aflora de inmediato cuando realmente hay que jugársela. Y eso es precisamente lo que caracteriza a todo “básico”, por carecer de eso que los políticos italianos llaman finezza.

A Maduro aún no le ha tocado probar su valor, puesto que las circunstancias solo le han permitido mostrar su inmensa ignorancia acerca de los mecanismos más elementales que configuran una sociedad compleja como la actual; ya le tocará el lance, y allí veremos, pero él también, ¡qué básico es!

Obviamente que cobardones y mediocres –o sea “básicos”- se asocian para tener un mínimo de posibilidades ante la adversidad. Así, con la criminal aventura chavista se agruparon todos los comunistas, vivianes y aprovechadores de la renta petrolera de la democracia prechavista, puesto que todos ellos en algún momento pensaron que para qué esperar el cobro a final de mes de las prebendas dispensadas por algún demócrata que quería aparecer como amplio, cuando a la mano tenían la oportunidad de apoderarse de las llaves de la caja de la riqueza -muchos de ellos ya querían aparecer y se retrataron con su firma en el manifiesto de bienvenida a Fidel Castro cuando vino a la toma de posesión de CAP II, aunque a la postre resultaron ser tontos útiles de Chávez –http://goo.gl/cV9v3i

Por supuesto que esa cobardía obliga a actuar en cambote, una mala costumbre que adquirieron en la universidad y en los liceos para acorralar a los demócratas, alumnos, profesores y autoridades de esas instituciones. El resultado en las universidades –por ejemplo- fue apoderarse de rectorados y decanatos en los cuales la renta estaba asegurada: con contrataciones, obras de mantenimiento de la infraestructura, cupos estudiantiles para los amigotes, y sobre todo cátedras otorgadas con concursos amañados para que los incautos estudiantes de Humanidades –Letras, Filosofía, Antropología, Arte, etc.- así como los de Economía, no tuviesen acceso equilibrado y riguroso a la historia y métodos de dichas disciplinas, sino que su formación degenerara hacia un marxismo incoherente por la variada interpretación de cada profesor pirata, en una suerte de ensalada ideológica muy similar a la de Chávez.

Es por su innata cobardía que esa izquierda insegura y mediocre siempre se propone implantar un sistema autosostenible y casi imposible de alterar para que su gente se mantenga  a flote, y el ejemplo de las universidades es perfectamente transladable al caso del TSJ chavista, como última y más firme defensa de un statu quo de latrocinio y privilegios cuyas interpretaciones del texto constitucional se pretende sustituyan a la misma Constitución. Muy básico, pues.

El caso de la presidenta del TSJ es un ejemplo de libro sobre cómo esta gente es capaz de organizarse y colarse por los intersticios del sistema, para luego llegar a dominarlo y deformarlo a placer; en efecto, la abogado Gladys Gutiérrez, una mediocre profesional del Derecho que se enteró cómo funcionan estas cosas en ese mundo de la izquierda académica, escogió a la Universidad de Zaragoza para cursar un doctorado bajo la supervisión del director de ese programa en dicho centro educativo, quien casualmente es del partido español Podemos, y por tanto chavista español, y quien para más casualidad, ejerciendo su privilegio para conformar el jurado de la tesis doctoral de Gutiérrez, invitó a Juan Carlos Monedero a integrar ese cuerpo evaluador. Nada menos que a un contratista de Chávez -ver http://goo.gl/G1As6R en http://konzapata.com/- quien declaró una vez que “Nicolás es una persona que, al igual que el comandante, lee, respeta el pensamiento y es muy práctico, pero también contrasta sus decisiones con los elementos teóricos. Eso lleva a que a veces piense que los prácticos tienen razón y otras que sean los teóricos”- http://goo.gl/USPxuB…más básico imposible…

Por supuesto que nuestra chavista, para entonces candidata a doctora por esa universidad, pasó brillantemente el examen de quienes solo aplican la libertad de cátedra, más no la responsabilidad para formar e informar equilibradamente a sus alumnos.  Ellos, al igual que tantos otros docentes chavistas de nuestras universidades públicas venezolanas, en vez de comportarse como profesores actúan como activistas, usando su cargo para ejercer una manipulación política que solo es posible una vez lograda la autosustentación política y administrativa mencionada, porque suspender a un profesor por ser ideológicamente manipulador –o básico- es materialmente imposible.

La mediocridad de todo ese entorno se confirmó una vez más con la tesis de la presidenta del TSJ, la cual se enfocó en la defensa de la constitución chavista como un nuevo paradigma en materia de libertad de poderes públicos, poniendo como ejemplo al poder electoral como una institución que –de acuerdo a la benemérita Bicha chavista- ya no es un apéndice de los otros tres poderes.

Por supuesto que el planteamiento doctoral es absurdo, puesto que en Venezuela el sistema político establece que todo el Estado, con excepción del Poder Legislativo y el Ejecutivo es un apéndice de éstos, ya que es solo en estos dos poderes donde sus integrantes son electos por el ciudadano, consagrandolos así como repositorios directos de la voluntad popular, al contrario del resto –incluyendo al Poder Judicial- cuyos integrantes en nuestro sistema político no son electos sino designados.

Lo que pasa es que una cosa es ser apéndice y otra es no ser autónomo, y la misma Constitución –la actual y la pasada- le dan al resto de instituciones la adecuada autonomía de actuación para garantizar su buena y justa gestión, comenzando por la severidad de requisitos políticos y personales para designar a sus representantes.

Para rechazar esa tesis doctoral bastaban entonces estos dos párrafos, no precisamente pensados por un experto en Derecho Consitucional, sino por un ingeniero metalúrgico, como es este servidor… pero claro, un jurado chavista que evalúa a otra chavista como candidata a doctorado no se va a poner a detallar que el actual CNE, TSJ o el Banco Central efectivamente son apéndices, ya no del Poder Legislativo o Ejecutivo, sino del chavismo mismo, como tampoco se van a meter en honduras con la no beligerancia de las fuerzas armadas, envenenadas igualmente por el mismo Chávez, y sometidas no solo a su régimen endógeno sino incluso uno extranjero como es el de los Castro.

Tampoco a ese jurado español podemita, que al menos debería dominar su propio idioma Español con maestría, se le podía pedir que al menos frunciera el ceño frente a un texto constitucional mal redactado, ambíguo, con lagunas inexcusables y con un extenuante y caprichoso lenguaje inclusivo -con lo de ellos y ellas atravesado por todas partes.

Farsantes y mediocres también ellos pues, por otorgarle a una amiguita un título de doctorado a quien ahora interpreta a capricho del régimen las resoluciones del Poder Legislativo, y quien ha transformado al TSJ en un apéndice de la asociación para delinquir más grande y peligrosa de nuestra historia. Por menos de eso ya la Universidad de Zaragoza debería haberle retirado dicho doctorado.

Pero se sabe, el chavismo de acá, el de allá, y todo lo que se le parezca en términos de irrupción al poder de una banda de delincuentes y semianalfabetas funcionales no pasa de ser “básico”.

Infinitas gracias a Elizabeth Fuentes por rescatar dicho término.

Hermann Alvino

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Un comentario en “Apostillas chavistas (V): “Básico”

  1. Pingback: Un barbero muy peligroso | vivalapolitica

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