Los chavistas españoles (II/II)


Éste 20D los españoles decidieron que el PSOE pasase de tener 110 diputados a quedarse en 90, que la coalición de Podemos debute con 69 y Ciudadanos con 40, y que el PP quede en 123 frente a los 186 que tenía.

Obviamente que los dos partidos más fuertes han sufrido un enorme retroceso, y junto con ellos el bipartidismo español; ahora en España hay dos chavismos: el informal del PP, comentado en parte en el pasado post –https://goo.gl/28jRR8– y ahora formalmente también el de Podemos.

Aunque para hablar de todo esto hay que analizar los resultados de la elección, y como este blog está orientado a lectores venezolanos, para comenzar con el PSOE vale la pena recordar la oposición extrema que hizo AD durante el período de COPEI-Luis Herrera como referencia de la que el PP ejerció durante el período del PSOE-Rodríguez Zapatero, y preguntarse: ¿fue un mal gobierno el de Luis Herrera?…sin duda que hubo problemas y escándalos graves, pero lo peor fue que no se pudo revertir el caos administrativo y la deuda anterior dejada por CAP I, lo que a la postre le explotó a Luis Herrera con el Viernes Negro y la primera devaluación moderna del Bolívar; más aun, tampoco hubo forma de cambiar esa cultura del despilfarro generalizado, pero en materia social, en desarrollo de la infraestructura, o en política internacional el gobierno fue de altísimo nivel. También hay que recordar el desasatre que dejaron CAP I y Diego Arria en la Gobernación del DF y en el Centro Simón Bolívar, cuyos entuertos solo pudieron resolverse por la gestión de dos de los mejores administradores públicos de la historia del país, como fueron Enrique Pérez Olivares y Antonio López Acosta, cuya visión, impresionante capacidad técnica y talento para la ingeniería de detalle fueron indispensables para dejar esas instituciones en óptimo estado.

Solo por esas labores de limpieza en todo el país podemos afirmar que el gobierno de LHC sí valió la pena; pero la durísima oposición de AD, conjugada con la zapa mediática de RCTV y Venevisión, destruyeron la reputación del Presidente y de COPEI para siempre. Sumémosle a ello la inadecuada oposición copeyana durante el periodo siguiente -con AD-Lusinchi en el gobierno- para comprender que una vez implantada en el electorado la sospecha de que COPEI era un perdedor sin carácter ya estaban las bases para su división, cosa que ocurrió en pocos años con la ruptura provocada por Caldera con su partido Convergencia.

De igual manera entonces cabe preguntare: ¿fue un mal gobierno el del español Rodríguez Zapatero?…pues razonando análogamente se puede decir que el PSOE no supo revertir el modelo Aznar de construir a mansalva -y destrozar el ambiente-, el cual fue el fundamento de la burbuja inmobiliaria y financiera española -con la subsiguiente monstruosa deuda privada y pública derivada- ni pudo en general abordar el problema de la corrupción, aunque por otra parte sus políticas sociales fueron reconocidas por toda la Europa seria, menos por supuesto por parte del PP opositor, el cual en complicidad con los medios de comunicación de la derecha más radical se dedicó a destruir al PSOE y con particular saña a la reputación personal del Presidente de Gobierno –ver los insultos que emanaron de la boca del PP en el mencionado post anterior-, en una labor envolvente que dijo mucho sobre la carencia de ética periodística y cívica de ese país, y que a la postre ha sido el sustrato de la caída del bipartidismo español.

La evolución de aquel PSOE tocado en su gestión e imagen fue idéntica a la de aquel COPEI, puesto que la sensación en el electorado de izquierda español de que ese partido había perdido el carácter como factor de cambio de una sociedad tradicionalmente cerrada y políticamente intolerante, unida a su inexplicablemente blandengue oposición al gobierno del PP que acaba de fenecer, fueron los detonantes para que esa izquierda inconforme fundara tienda aparte. Y nació Podemos.

Pasando ya a éste último, hay que resaltar dos características. En primer lugar la astucia de sus fundadores para haber captado el momento justo cuando eclosionaba la inconformidad de esa ciudadanía mayoritariamente joven que no se identifica con la derecha española, la cual se sentía secuestrada por un gobierno del PP con mayoría absoluta y haciendo lo que le daba la gana recortando derechos sociales, y con la percepción de que el PSOE no sería capaz de sobreponerse a su reciente pasado para ganar las próximas elecciones e intentar reponer las cosas en su lugar.

En otras palabras -electoralmente hablando- esos jóvenes se convencieron de que su voto al PSOE era ya inútil, y captar ese momento fue la genialidad de Podemos, lo que coincidió con una ola de protestas sociales -el llamado 15M- por el recorte y los huecos que el PP comenzaba a concretar en la red de protección social española.

Ese olfato de Podemos condujo a un crecimiento exponencial que en poco tiempo permitió fraguar candidaturas en todo el país, cosa que la experiencia general indica que es poco frecuente aun contando con genios organizativos. Fue entonces esa efervescencia general sobre la que supieron surfear, y el pobre papel opositor del PSOE los dos factores que le dejaron servido en bandeja su éxito electoral del 20D.

Pero es la otra característica la que debe inquietar y alarmar a los españoles moderados pero de sólidas inquietudes sociales, cual es el parecido entre el sustrato ideológico de los profesores universitarios fundadores y líderes de Podemos con la típica naturaleza fétida de la izquierda que siempre ha medrado en las universidades venezolanas y de toda Latinoamérica, expresada por la ineptitud administrativa, en el abuso de la libertad de cátedra para hacer ese proselitismo político que luego fue trasladado a los medios estatales cuando lograron controlarlos desde el poder político, y por ese discurso de cambio y justicia que delata un crudo cinismo y falsedad cuando se identifica con el castrismo y el chavismo –sin mencionar la labor asesora esos regímenes de esa especie, incluyendo los comederos del régimen venezolano, de uno de sus fundadores: Monedero.

El verdadero problema español entonces no solo es que el PP haya adoptado estilos y formas de actuar netamente chavistas, sino que ahora, en el mismo Congreso de Diputados de ese país, habrá un partido muy poderoso y políticamente influyente como Podemos, el cual es un partido chavista.

Peor aun –si cabe- es que sus centenares de miles de sus seguidores también son chavistas, siendo en gran parte jóvenes cuyo nivel informativo es nulo, y cuya educación cívica es inexistente –lo cual por cierto es un producto directo de la torpeza educativa del bipartidismo PP y PSOE-, haciéndolos vulnerables a cualquier solución salvadora, al punto que muchos de ellos en las redes sociales y los foros de los medios de comunicación se lamentan de que en su país no haya alguien como Chávez para que los gobierne, se indignan con las conspiraciones de la derecha venezolana, juran que el chavismo venezolano está contra la pared a causa de la guerra económica de esa derecha, persisten en la creencia que la bendita derecha endógena controla todos los medios de comunicación, y en caso de apretarlos con información fidedigna sobre el desaparecido estado de libertades políticas y sociales venezolanas se refugian en el débil argumento de que la misma España es un estado fascista.

Imposible razonar así pues, pero ésto es lo que hay, y cualquier venezolano pensante sabrá ver las similitudes entre los dos países.

Con relación al partido Ciudadanos, el tercero de esta baraja, su crecimiento y desenlace fue al estilo Alka-Seltzer -burbujas por todas partes, mucho aire y a la postre poca sustancia-. Su efervescencia inicial se debió a las expectativas que creó en la derecha española que estaba inconforme con el PP, más los integrantes del llamado centro –los ni-ni españoles-, quienes buscaban una fuerza que no fuese de izquierda para oxigenar el ambiente enrarecido por la corrupción del PP en el gobierno, más la ya obvia mediocridad de casi todos los ministros y la poca empatía de su líder.

Pero el problema de Ciudadanos fue doble, porque su joven líder -con buen discurso, para los baremos locales, y con una imagen muy cuidada- en los debates de campaña deslució mucho al lado del líder de Podemos –quien también es joven, aunque de imagen inquietantemente desgreñada para los efectos de marketing político tradicional-, y eso en el electorado joven español fue un elemento muy importante. Por otra parte y ya faltando pocas horas para las elecciones, el líder de Ciudadanos afirmó que ese partido se abstendría para hacer posible que el partido más votado –que se sabía iba a ser el PP- pudiese formar gobierno; esto a su vez alejó mucha gente que pensaba votar por ellos, al percatarse que si desde allí no se impulsaba un cambio pues ese apoyo equivalía a perder el voto.

Ciudadanos pues aspiraba a mucho, pero quedó en cuarto lugar, algo lejos, y con mucha decepción por el trasvase a última hora hacia el PP y el mismo Podemos, de muchos votos que su líder pensaba que ya tenía cautivos.

Por último el PP, que si bien obtuvo la mayor cantidad de votos, dada la naturaleza del sistema de democracia parlamentaria que impera en Europa, ésta no le sirve para formar gobierno si no hace mayoría en el Congreso; y solo con sus votos no podrá lograrlo.

La caída del PP ha sido impresionante, porque de los 186 diputados que obtuvo hace cuatro años ahora se ha reducido a 123 –en el Congreso de los Diputados español, la mayoría absoluta se alcanza con 176-, y no hay combinación posible para lograr su objetivo sin los votos del PSOE o los de Podemos, puesto que los 40 de Ciudadanos y otras minorías nacionalistas no les son suficientes para alcanzar esa cifra.

Podría, eso sí, formar ese gobierno que llaman en minoría, esto es, que en el segundo intento parlamentario, algún partido con muchos diputados se retire para bajar el quorum, y para que el PP –de acuerdo a la Constitución de ese país- logre una mayoría simple. Para ello deberían retirarse al menos dos de los otros tres grandes partidos, lo cual parece misión imposible –al menos con relación al PSOE y Podemos-, haciendo factible y hasta probable el escenario de nuevas elecciones en dos meses a partir del primer intento fallido del PP.

Amanecerá y veremos, lo cual no exime que se analice la caída electoral del PP, la cual, explican sus dirigentes, fue debida al desgaste, un término muy genérico que no dice nada, excepto si tomamos en cuenta que en estos países europeos el desgaste realmente comienza en el segundo período, y éste PP-Rajoy recién ha cumplido el primero.

En efecto, fue durante los segundos cuatro años de los gobiernos de Aznar, de Rodríguez Zapatero, de Felipe Gonzalez, o del mismo Blair en el Reino Unido, cuando en esos sistemas pendulares-bipartidistas el desgaste comenzaba a notarse -un fenómeno por lo demás algo lógico, porque a la postre la gente se cansa electoralmente, y quiere cambios- pero los sondeos siempre indicaron que este fenómeno ocurría solo pasada ya la mitad del segundo período o a finales de éste, muy al contrario del apoyo que dichos gobierno obtuvieron al final del primer período y que le permitieron ratificarse cuatro año más.

En efecto, luego de los gobiernos del PSOE-Felipe González, PP-Aznar pasó de tener 156 diputados en su primer período a obtener 183 en su reelección para otro período y PSOE-Rodríguez Zapatero pasó de tener 164 diputados en su primer período a 169 en su reelección para el período siguiente –nótese este aumento del apoyo en contraste con el mencionado salto atrás del actual gobierno desde 186 a 123…

De manera que esta caída en solo cuatro años refleja la falta de empatía del actual PP y la inmensa inconformidad ciudadana luego de tanta intolerancia generalizada y laxitud frente a su propia corrupción partidista. No fueron solo los recortes sociales entonces, sino que fueron las falsedades y medias verdades, cual actitud retadora de sus actuales líderes, las que destruyeron la reputación del gobierno, para cercenarle el 30% de diputados y casi el 50% de votos con relación a la última elección general.

Hay que recordar que éste PP transformó la televisión pública –líder en audiencia y credibilidad por sus excelentes contenidos informativos- en una sucursal partidista desde la cual las falsedades y el proselitismo descarado la han llevado al último escalón de audiencia –al igual que la televisión pública venezolana durante el régimen chavista venezolano-, que la corrupción persigue al PP incluso internacionalmente con los negocios raros de algunos embajadores –como varios embajadores chavistas…-, que ha protagonizado episodios -no muy difundidos por cierto- de trampitas y ventajismos electorales aquí y allá –como nuestro CNE-, que hay caciquismo en ciertas provincias para obligar a votar por ellos –como el chavismo- que hay documentarión sólida que muestra presiones judiciales para medio paliar la situación de sus dirigentes presos por corrupción –como nuestra Fiscalía y TSJ-, que su discurso a veces ha sido tan grosero y simplista como el mismo de Maduro y Chávez, que su ley de educación impuesta para adoctrinar nos recuerda a la aprobada por el chavismo, al igual que con relación muchísimas otras situaciones que conforman una cultura política que se puede resumir –lo repetimos una y otra vez- como chavista, para asombro del país donde se ha implantado, y para alarma de todos, por ser éste un partido europeo, supuestamente decente por moderado, por conservador, presuntamente limpio y comprometido con los mejores ideales de la historia de su país.

Pero la información objetiva indica que ello no es así -aunque no guste decirlo, y aunque no quieran escucharlo-, sino todo lo contrario: o sea que esa mediocridad cultural y política, sumada a una incomprensible insensibilidad humana, ha terminado por dilapidar el mayor capital político que haya tenido partido alguno en la historia española reciente. Y eso, junto a los votos perdidos es objetivo.

Concluyendo este análisis sobre el doble chavismo español -el adoptado por su hasta ahora partido de  gobierno, y el ahora formal con el debut exitoso de Podemos en el parlamento español- solo queda saber cuál será la evolución institucional y política española, y si ésta será a favor de un bienestar general o implicará períodos de inestabilidad política salpicados con una posible profundización de la intolerancia política que se pensaba superada en ese país. Allá ellos pues.

Visto en perpectiva, es Europa la que tiene un problema, con la injusticia social agudizada por el almidonamiento de sus castas políticas dominantes, con su ciega insistencia en seguir aplicando medidas que extreman la desiguladad y merman un estado de bienestar que costó un siglo solidificar, lo cual ya es el caldo de cultivo de todos estos partidos con ideas que van de lo errático a lo cínico –tanto de izquierda extrema, como para los nacionalistas y demás especies raras de extrema derecha– y que representan ese clavo caliente al cual se cuelgan quienes van perdiendo las esperanzas de que sus hijos tengan esas oportunidades que a ellos se les negaron.

Porque si a todos ellos los ponen a escoger entre hordas de dirigentes impreparados y falsos, no cabe duda de que siempre optarán por quienes les ofrezcan esperanza; y lamentablemente, justamente por esas características de la mayoría de sus dirigentes, ni la derecha moderada europea ni la socialdemocracia de esa región, son ya capaces de ofrecer. Suponiendo que éstas todavía existen.

Curiosamente, esa crueldad económica, social y hasta religiosa de los gobiernos europeos más conservadores indica que sus ciudadanos aun no están curados de la aparición de salvadores, cosa comprensible en una Latinoamérica con un par de milenios de desventaja histórica, pero inexplicable en un continente donde esos mismos salvadores han provocado las peores carnicerías humanas.

Es lo que hay.

Hermann Alvino

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2 comentarios en “Los chavistas españoles (II/II)

  1. Hola Hermann. Creo que estos comentarios una vez más, no apuntan a la realidad política que está viviendo España.
    Y pareciera mas bien que tu artículo, te sirve para expresar resentimiento contra el Partido Popular, y que estás menos interesado en efectuar un análisis másobjetivo, profundo y detallado del “terremoto” ocurrido ayer en las elecciones de España.

    Sólo te presento para tu revisIón, si lo consideras pertinente, dos detalles:

    1. Pablo Iglesias habla en su discurso para llegar a la Moncloa, de castas en los partidos PP y PSOE. Y él de eso conoce muy bien. Porque su abuelo fue Ministro en la República Española (1936) y su padre fue fundador del PSOE. Pero eso parece que a nadie le interesa recordarlo. Me pregunto ¿A tí tampoco?

    2. Pretendes hacer ver que el PSOE de Rodríguez Zapatero fue un gobierno exitoso. Habría que ver las cifras de las variables macroeconómicas durante su gestión, para analizar si fue un político buscando votos o un estadista pensando en la España del futuro.

    3. Y por otra parte, pones a Rajoy como el “malo de la película”, porque tuvo que asumir decisiones difíciles y desagradables, a sabiendas de que el electorado le pasaría factura. A mí me recuerda su situación al momento histórico vivido en Venezuela cuando Rómulo Betancourt tomó decisiones “ingratas” en 1959 como reducir el salario en un 10% a los empleados públicos, y/o devaluar la moneda de 3,30 a 4,30, para poder recomponer y mejorar el estado de liquidez de las arcas nacionales, entre otras medidas macroeconómicas.
    Saludos,

    • Muchas gracias por tu interés en estas reflexiones. Retomando tus respuestas, no me parece correcto meter a los refugiados de las pateras en este asunto; ellos tratan de salvar el pellejo huyendo de la salvajada que entre sirios, rusos, integristas y todos los que en Irak se reagruparon para formar ISIS, luego de que Bush-USA optó por un presidente pro íraní que comenzó a matar a los suníes. Todo eso rebotó en Siria, y la carnicería es mayúscula. Los europeos se niegan a recordar cuando les tocó a ellos huir a USA y Argentina, a Venezuela y México, mientras los nazis y los fascistas, o los franquistas y los soviéticos, los mataban a mansalva. Porque los malos están en los dos bandos y eso siempre ha sido así.
      Cerrarles la puerta a esta pobre gente no es precisamente un ejercicio de piedad, pero así va el mundo, olvidando también que países y sociedades se van conformando con siglos de migraciones que ocurren por disparatadas circunstancias. Las fronteras y los estados no se configuran por las buenas sino por las malas, siempre ha sido así, cosa que por ejemplo Putin sabe muy bien, al igual que los ucranianos y los de Crimea, o los filipinos y japoneses con las islas artificiales que China está rellenando en pleno mar, para reclamar plataforma continental. Lo sabe Guyana, y lo sabe todo el mundo; así que hacerse los disimulados con los millones de refugiados en Europa es un ejercicio inútil, y con toda esa gente, blanca, rubia, caucásica, ni siquiera tienen la excusa de que son los negros del África profunda que les vienen a cambiar el colos de piel a sus sociedades. Ni siquiera son todos musulmanes, sino que hay ortodoxos, católicos y hasta budistas.
      Así que asumo que tu comentario referente a la mitad de mis camisas es una broma, aunque muy seriamente puedo enorgullecerme que bien se las daría a quienes lo necesitan, como lo requirieron mis padres y abuelos que sufrieron dos guerras. Prudencia pues, al otear en el sufrimiento de millones de personas que solo repiten la historia de muchas de nuestras familias, al igual que los colombianos desalojados por Maduro hace pocas semanas, que huyeron con lo puesto a través del río fronterizo, o los argentinos y chilenos que huían de las dictaduras del Sur, etc. Prudencia, por favor.
      No es mi intención defender a Podemos -creo que quienes me conocen pueden deducir que mis simpatías nunca fueron por allí, comenzando por quienes compartimos muchas vivencias universitarias adversando a esa gente, que no ha cambiado nada de padres a hijos. Así que si sus promesas y discursos son falsedades, pues no sería ninguna sorpresa.
      Pero en cambio las promesas de quienes deberían cumplirlas sí son una sorpresa desagradable. No tiene caso enumerar todo lo que dejó de hacer el PP -y no precisamente por la crisis heredada-, porque está todo documentado en la prensa, incluyendo la afín a ese partido. Eso en España lo sabe todo el mundo, y discutir eso es una banalidad de quien no está informado a cabalidad. De manera que efectivamente los extremos se tocan y son muy similares en materia de falsedades.
      El terremoto que mencionas es muy sencillo de comprender, porque es idéntico al ocurrido en Venezuela en 1993, cuando el vacío programático y la poca credibilidad de los dos grandes partidos le abrió espacio a Convergencia y a la Causa R.
      Que aquella falta de credibilidad, al igual que la actual en España, o que aquella corrupción, como la actual en España, hayan tenido fundamento real o sean más pluma que buche no es relevante, puesto que eso es lo que creen los ciudadanos, que son los que al final deciden estos asuntos.
      Por otra parte, en materia de objetividad no merezco esa valoración, puesto que repito, cada hecho relatado está muy bien documentado por fuentes diversas. Tampoco es de recibo que afirmes que lo mío es resentimiento contra el PP, porque ni soy español,ni voto en ese país, ni vivo permanentemente allí, en virtud de que me desplazo durante gran parte del año a otras partes para ganarme la vida. Y al igual que comento esa porción de realidad española, lo hago igualmente con la italiana, la portuguesa, la argentina, la venezolana y un poco con la norteamericana. En ese sentido no soy ni doliente ni beneficiario de lo que pasa en España. Por lo demás ésa no es mi gente, sino aquella con la que he convivido caso sesenta años, que es también la tuya.
      Así que de elementos personales en el análisis, nada de nada. Por otra parte, hablar mal de la derecha tracalera no me convierte en comunista, como criticar duramente a esos marxistas cínicos no me convierte en beato. Creo que a estas alturas de mi vida, sin bienes de fortuna ni herencias del azar, sin tribuna ni posibilidad alguna de ser algo útil a mi propio país, pues al menos que quede algo de confianza en los demás en que mis razonamientos tienen algún fundamento.
      Por otra parte afirmas que habría que ver las cifras macroeconómicas de Rodríguez Zapatero para valorar si fue un ciclo exitoso. Bueno, yo lo he hecho, y creo que lo fue; los indices de inflación, el índice Ginis, las exportaciones, el desarrollo de infraestructura, el acceso a la educación, etc. indican que fue exitoso. Ciertamente le explotó la crisis en la mano, pero esa crisis no se creó en esos años sino un poco más atrás, con Aznar, lo cual no quiere decir que Aznar sea el culpable, sino solamente que eso nació durante su mandato, pero no solo en España sino en todo el planeta capitalista con la quiebra de la gran banca de inversion a causa de los derivados o paquetes de hipotecas impagables.
      Incluso Zapatero reformó la constitución para obligar al país a respetar el techo de deficit. Esos son los datos, el resto es interpretación con la que se puede disentir.
      Pero datos también son los de Cáritas que indican cómo ha crecido la pobreza durante estos cuatro años en España, con el gobierno del PP, no el del PSOE, y no precisamente por la crisis heredada, sino porque sus opciones socioeconómicas son ideológicas y no técnicas.
      Leer los contenidos de todos los medios de comunicación españoles es una experiencia alucinante y muy deprimente, por el odio que destilan y por lo argumentos simplistas que nos recuerdan a esas reyertas de nuestros comités de base.
      En cuanto a la corrupción del PP pues…los datos están allí, media Madrid está contaminada por tanta porquería, incluso la sede nacional del PP fue remodelada con dinero negro, hay alcaldes presos, el secretario nacional de finanzas del PP y además senador está detenido, el hasta hace pocos días embajador en la India, quien es un dirigente de peso de ese partido, tuvo que dimitir por habérsele descubierto cobros por buenos oficios –o sea tráfico de influcencias, como le decimos en Venezuela-, al igual que su asociado, otro alto dirigente del PP, quien lejos de renunciar a la candidatura a diputado fue electo el pasado domingo…¿Es que acaso los venezolanos no percibimos como tanta porquería que ocurre en España equivale a repetir la historia venezolana de finales de los 80 hasta mediados de los 90?..acá las Blanca Ibañez abundan, como las encopetadas de los frentes femeninos que se daban a la gran vida con dinero público mientras que allá la gente no tenía con qué comer, y acá el 20% ya entra en pobreza alimentaria y energética.
      La página de Cáritas, que no es comunista, es la major referencia para comprender el drama español, y la cara de cemento de estos politicos que gobiernan cuando mienten sin parpadear aun frente a quienes tienen los datos de sus mismos ministerios indicando lo contrario de lo que afirman. Es la ventaja de los países desarrollados: los datos están allí, al alcance de todos.
      Y no, Rajoy ni de lejos es Betancourt, puesto que el de Guatire fundó al partido, lo lideró y siempre dio la cara, para ganar o perder, mientras que el gallego es cosa opuesta, actuando siempre de perfil, heredando una candidatura en el 2003 por descarte, porque Aznar apoyaba a su ministro del interior Acedes –el mismo que dijo unas cuantas cosas raras el día de los atentados de Madrid- frente a su VP económico Rodrigo Rato –hoy preso por la mayor estafa bancaria de la historia española. Y frente a la amenaza de una profunda fractura en el partido pues optó por Rajoy. Así que esa comparación no es la adecuada.
      A lo mejor esa comparación cuadraría mejor con la de Irene Sáez, Cuestión de rebuscar un poco más a ver si hay una major analogía.
      Infortunadamente tengo la sensación de que no coincidiremos en estos asuntos. Pero así es esto. Solo queda confiar que un debate de esta naturaleza se realice de buena fe para comprender mejor los tiempos tan difíciles que se viven en el mundo desarrollado, donde soluciones como la de Podemos, el Frente de Le Pen, los nacionalistas italianos, los fascistoides húngaros –en el gobierno-, el cada vez más radicalizado presidente turco, etc, solo han sido posibles por la falta de entereza y deshonestidad de quienes les han precedido en el gobierno de la gente. Como en Venezuela.
      Las desgracias políticas no son como los terremotos, puesto que éstos, junto a muchas otras catástrofes vienen de la inevitabilidad geológica de nuestro terrible y a la vez hermoso planeta, y contra él no hay quien pueda; en cambio, esas desgracias que se asoman de nuevo por allí, luego de algunas décadas de disimulada estabilidad sí son hijas directas de las acciones de aquellos que se supone debían dedicarse al bienestar general, con talento y compromise, y no a la juerga y a la pachanga con el dinero ajeno. Malvados e inconscientes a quienes ni siquiera se les pasa por la mente que esa cosecha maligna derivada de su siembra también la tendrán que recoger sus descendientes.
      ¿Cómo definirlos pues? Como desnaturalizados, por decir lo menos.
      Ahora vayan a lidiar con Podemos y con todo lo que nacerá en cada extremo de esa sociedad tan dividida. Gracias al PP de Rajoy.

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