Los chavistas españoles (I/II)


Es natural que la diáspora venezolana en España, junto a la gran mayoría de analistas moderados de Venezuela, se identifique políticamente con el Partido Popular de España; una cercanía que se concreta en los diversos medios de comunicación, redes sociales y multitud de encuentros personales, tomando también cuerpo con el voto a dos manos de esa inmensa mayoría de venezolanos radicados en España que a su vez optaron por la nacionalidad de la madre patria, y por tanto con derecho a votar allí.

Ello es lógico pues, por parte de quienes sufrieron durante años al chavismo en su propia tierra, y que al emigrar ahora viven esa mezcla de sentimientos en tierra extraña, como la nostalgia, el ratón moral y la rabia por cómo el chavismo destrozó a su país. Frente al partido chavista español Podemos…pues se opta por el otro extremo.

Pero no hay que ver al chavismo solamente como una expresión latinoamericana -y eventualmente europea- del abuso de poder y latrocinio por parte de unos militarejos venezolanos, porque si bien su expresión política endógena fue viable por las torpezas de los partidos del pasado, su expresión humana es parte de ese lado oscuro y universal que afecta a todos los débiles de carácter, resentidos sociales, profesionales de poca monta y realengos de la política -en términos de su casi inexistente tolerancia y cultura democrática-, cuando por alguna circunstancia llegan al poder, para comportarse de la misma forma, sea manteniendo ciertas formas democráticas o dándole un palo a la lámpara, como respectivamente podríamos nombrar a los Kirchner y a Dilma, a Ortega y a Castro, más los gorilas militares que tanto atribularon a Latinoamérica, y a lo que vamos…a un partido español en apariencia bien lejos del chavismo.

Tampoco hay que encajonar al chavismo con una determinada visión de la economía, puesto que sea estatizando -o expropiando- en unos casos -como estila el izquierdismo latinoamericano-, a la vez que privatizando -como hacen los diversos pp’s en varios países europeos-, de lo que se trata es de ayudar a los amigotes…y a uno mismo.

El chavismo entonces, como manifestación de la naturaleza humana no sale de la nada, porque siempre ha estado allí, como la bacteria de la peste; su contención solo depende de la fortaleza institucional de cada país junto al civismo de sus gentes; por eso siempre vuelve con más fuerza cuando esas defensas colapsan, y aunque se imponga con otro nombre, éste siempre será sinónimo de un abuso de poder que casi siempre lleva asociada la ineptitud de sus actores y su avidez por el dinero malhabido.

Volviendo a nuestra diáspora…llama la atención, por otra parte la reserva que de antemano ésta tiene hacia el PSOE, cuando no un rechazo más directo y firme. En este sentido, hay que recordarles a esos venezolanos que el Partido Popular pertenece a la misma corriente de COPEI, corriente que ya no es la socialcristiana, puesto que una vez agotada tanto en Europa como en Latinoamérica, todos evolucionaron hacia posiciones mucho más conservadoras en materia social y económica, y que -al menos en el caso español- el PSOE viene a ser el equivalente a nuestra AD de entonces; sin embargo también hay que resaltar que si bien PSOE y AD pueden identificarse ideológica y programáticamente, en materia de carácter no se le parecen en nada,  ya que si fuese así de seguro dicho PSOE no habría permitido que sus rivales políticos -y mucho más concretamente el PP- los hayan insultado y humillado impunemente durante doce años, desde Rodríguez Zapatero.

Afirmar estas cosas causa escozor dentro de los conservadores españoles, al igual que en la comunidad venezolana con derecho a voto en España que apoyó masivamente al PP, especialmente luego del peñonazo que el candidato del PSOE le lanzó al del PP –actual presidente de gobierno que busca la reelección- al enrostrarle su falta de decencia como político.

El problema  es que los españoles afines al PP tienen una selectiva mala memoria, y los venezolanos asimilados a ese partido pues no están debidamente informados, sea porque llegaron hace relativamente poco o porque la dura rutina que impone iniciar una vida en un entorno nuevo y proponerse hacerlo con éxito, no motiva a interesarse por los detalles políticos de un país que han hecho suyo solo hace pocos años.

Pero para sustentar esa afirmación anterior con relación a la falta de carácter del PSOE está la hemeroteca, y un periodista español –Ignacio Escolar- nos ha ahorrado el trabajo a quienes queríamos indagar en este desagradable asunto del insulto personal, porque de repente, en la política española nos pareció percibir el mismo tufillo de ese entorno venezolano políticamente venido a menos –o si se quiere, degenerado, en términos de civilidad- por la acción de Chávez y sus herederos.

Así, en la hemeroteca nos conseguimos todos los términos con los que durante los últimos doce años el PP y su actual líder insultaron al PSOE y su abanderado de entonces – http://goo.gl/nlL5wk-: “El presidente del Gobierno es un “cobarde sin límites”, un “insensato”  un“acomplejado”. Es también un “indigno”, un “hooligan británico” que tiene “la cabeza de adorno“. Es un “radical, taimado y maniobrero”, un presidente“grotesco”, “lamentable”, “irresponsable”, “zafio”, “manipulador”, “frívolo” y “sectario”; un “acomplejado” que tiene “mala conciencia” y es “ambiguo, impreciso, débil e inestable”. Es un presidente que “agrede a las víctimas del terrorismo”, que“habla en batasuno” y “traiciona a los muertos”. Un “bobo solemne”, un“chisgarabís”.”

Esto es lo que Rajoy le dijo a Rodríguez Zapatero, quien nunca le respondió, lo cual en parte se tomó como gesto de hidalguía al no rebajarse a ese terreno; lo que pasa es que si a uno lo insultan impunemente y cada vez con más frecuencia y contundencia, pues llegará un momento en el que la gente comenzará a pensar que uno es un tonto. Y ése fue el caso.

Con relación al actual líder y candidato del PSOE, como su elección interna fue durante el 2014, él solo ha podido representar a su partido una sola vez, como fue durante el último debate de la nación de esta legislatura española…y por tanto el presidente Rajoy, solo lo ha podido insultarle una sola vez cerrando dicho debate parlamentario diciéndole “es Usted patético, no vuelva por aquí” -http://goo.gl/6rEr5C

Dentro de este perspectiva entonces es que hay que apreciar el “y Usted no es un político decente” que Sánchez le arrojó a Rajoy en el debate a dos candidatos de hace una semana.

El problema es de fondo, y es muy desagradable plantearlo: los políticos de la actual generación que lideran la derecha española son unos patanes que se creen los dueños del poder, y como han comprobado que sus adversarios no le ponen freno a su mala educación, pues con el paso de los años han ido a más; y cuando surge alguien que de repente los pone en su sitio montan el escándalo y se rasgan las vestiduras por el “mal comportamiento del rival”.

A todo venezolano pensante todo esto le debe recordar la conducta del chavismo. ¡Ay de quien se metiera con Chávez, quien insultaba a todos sus adversarios, y que incluso catalogó a la victoria opositora sobre el referendum de la reelección presidencial como una de m…” y ¡Ay si la oposición venezolana le llegase a ganar al chavismo una elección con las reglas que éste mismo impuso para perpetuarse, porque entonces claman trampa!

Porque en el fondo lo que pasa es que toda esa gente –los chavistas y esos políticos españoles- se ha acostumbrado a ejercer el poder sin oposición alguna, y cuando de repente se consigue en minoría –como el chavismo luego del 6D, ya sin sus focas en la AN- o dentro de una confrontación sin ventaja previa -como en un debate cara a cara, donde no vale el jaleo desde los escaños de su mayoría aulladora -, pues…se indignan, porque sinceramente creen que se les está cercenando ese derecho divino que solo existe en su imaginación y que ha sido posible materializarlo por la irresponsabilidad cívica ciudadana.

Cuestión de falta de carácter entonces por parte del PSOE –que bien podría asesorarse con su prima lejana AD en esta materia-, y de mala educación por parte del PP, para parecerse de manera inquitante a nuestros chavistas.

El drama español, sin embargo no solo es que hasta ahora ha tenido un gobierno de alma y estilo chavista -sin mencionar la grotesca corrupción del mismo PP- sino que a partir del 20D ese chavismo cobrará una forma mucho más concreta.

Y de eso hablaremos en el próximo post.

Hermann Alvino

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2 comentarios en “Los chavistas españoles (I/II)

  1. Hola Hermann. No comparto algunas de tus ideas. Aunque las respeto.
    Nuestro inefable amigo Pablo ya anoche dijo las mismas palabras del discurso del 06 de diciembre de 1998 en el Ateneo de Caracas: “Combatiremos la corrupción, reordenaremos el Estado, llamaremos a una Asamblea Constituyente, e incluiremos un Referendum Revocatorio a mitad de mandato, para que sea el pueblo soberano el que quite al Gobernante que no cumpla su programa de gobierno”
    Que por cierto, distan mucho del discursito edulcarado que utilizó en la campaña. Espero que no te quite la mitad de tus camisas para dárselas a los inmigrantes que vienen en pateras o los que cruzan ¿a pie? la frontera en Croacia.
    Saludos cordiales,
    Orángel

    • Nadie duda de la naturaleza perversa de la mayoría de los líderes de ese partido, como tampoco nadie debe dudar que su debut exitoso ha sido la consecuencia de la torpeza de un statu quo español, que al igual que el venezolano de entonces, se ha vuelto ciego e insensible.
      Seguir insistiendo en las virtudes de la derecha española y de las de su socialdemocracia es inútil, porque la mitad de los españoles ya le ha dado la espalda para siempre,
      Más bien, quienes se propongan salvar al sistema lo que deberían hacer es construir alternativas democráticas, socialmente sensibles y creíbles, y además rodearse de gente decente. Allá ellos.
      Por mi parte, yo ni soy español ni voto en sus elecciones; solo analizo y trato de ser objetivo, como también intento serlo con la realidad venezolana; por tanto, basándome es esa sólida intención de ser objetivo, y aun equivocándome en mi perspectiva, solo aspiro a tener credibilidad, al menos para hacer reflexionar a quienes leen estas cosas.
      Un abrazo

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