Otro péndulo roto.


Los compatriotas más adultos conocen a la perfección aquella teoría del péndulo presidencial que en Venezuela funcionó durante veinte años, con su asociado bipartidismo compuesto por AD y COPEI ciñéndose ambos a una estrategia básica, previsible pero efectiva, como fue realizar una oposición feroz luego de ser derrotados como gobierno, mientras escondían los errores de sus gobiernos anteriores al tiempo que presentaban un candidato nuevo capaz de ganar de nuevo la Presidencia.

Las encuestas sobre las inminentes elecciones generales españolas muestran un inquietante paralelismo entre aquel péndulo venezolano que se rompió en 1993 y el de la madre patria que se averiará el próximo Domingo; recordemos que la primera oscilación de aquel mecanismo de la Venezuela prechavista fue cuando luego de dos gobiernos adecos –Betancourt y Leoni-, COPEI-Caldera desplazó accidentalmente a AD de la Presidencia en 1968 debido a los votos que el maestro Luis Beltrán Prieto y su MEP le arrancaron a AD. En aquel entonces sin embargo, con la igualmente altísima votación del candidato Burelli Rivas de URD, se anuciaba un escenario a cuatro partidos, que desapareció casi de inmediato, consolidando el bipartidismo AD-COPEI.

Desde esa elección de 1968 hasta 1988 todo funcionó a la perfección, porque los derrotados en cada caso supieron aplicar la estrategia anteriormente mencionada.

Así lo hicieron AD-CAP I frente al gobierno COPEI-Caldera I, COPEI-LHC frente a AD-CAP I y AD-Lusinchi frente a COPEI-LHC…hasta que COPEI-Fernández optó por una oposición light que le hizo perder las elecciones con AD-CAP II…el péndulo se había roto, y con éste también el bipartidismo, porque en la contienda siguiente, al desorden estratégico de COPEI se le sumó la crisis de AD con CAP II alejado de la Presidencia por peculado, para que triunfase Convergencia-Caldera II.

Por su parte, el péndulo español inició a oscilar a partir de 1996, cuando el PSOE-Felipe González cede el poder al PP-Aznar; ya agotado políticamente el ciclo Aznar, el PSOE vuelve al poder con gente nueva y luego de una oposición más o menos frontal; a su vez el PP nombra a Rajoy candidato para iniciar una oposición sin tregua al gobierno del PSOE para volver a gobernar en el 2012 –recordemos que en Venezuela se trataba de un ciclo presidencial de 5 años sin reelección inmediata, y que en España, como en casi todas las democracias parlamentarias, hay reelección indefinida mientras se tengan los votos de los ciudadanos y los escaños para formar gobierno, y que en general un “ciclo” dura dos períodos.

Pero al igual que sucedió en Venezuela hace 27 años, estas elecciones generales españolas romperán ese péndulo, porque si bien existe la posibilidad de que el PSOE pueda concretar alianzas parlamentarias para formar gobierno, el hecho es que el actual bipartidismo se extinguirá por la presencia de cuatro partidos con opción de gobernar: dos de derecha –PP y Ciudadanos-, uno de izquierda –Podemos, aunque habría que refinar un poco el concepto de su izquierda– y el mismo PSOE, que ya no se sabe muy bien qué es por haber dado ramalazos hacia el neoliberalismo durante algunos años, mientras seguía medio anclado en una difuminada Socialdemocracia.

¿Cómo pudo ser posible que un bipartidismo sólido como el español se fracturase a tal punto como para darle espacio a dos partidos recién fundados que tendrán casi la misma fuerza de quienes hasta ahora lo copaban todo?…pues que al PP no solo lo hundió la austeridad neoliberal y el desempleo, sino la corrupción y la antipatía mediática derivada de esa sonrisita de autosuficiencia de sus líderes, cual maestrillos engreídos -al estilo de AD y COPEI de antaño, y de Chávez en su apogeo, cuyas muecas labiales destilaban desdén-, mientas que el PSOE se hundió por no haberse renovado ni a fondo ni a tiempo -solo hace pocos meses se decidió por un candidato más desconocido que otra cosa-, y por no haber asumido a plenitud ni los pecadillos que le carcomen internamente, ni los errores del gobierno de Rodríguez Zapatero –algo así como aquel COPEI post Luis Herrera y la AD post CAP II.

España entonces repite la historia venezolana con casi 25 años de desfase, cuando los pilares de aquel sistema político y bipartidista terminaron enredándose en sus torpezas, para que todo se derrumbase en cuestión de meses. Son errores de librito, cometidos por quienes debían actuar inteligente y oportunamente; pero a la autocomplacencia derivada del estar dentro de esos círculos de poder durante tanto tiempo, se le añadió el convencimiento de que ellos estaban por encima de las circunstancias. Ahora lo pagarán caro, porque el formar gobierno ya no dependerá de ellos mismos, sino de eventuales alianzas y condicionamientos por parte de aliados circunstanciales que ahora son casi igual de poderosos, y cuyas plataformas programáticas, por confusas y mal concebidas, delatan que ni desean el Bien Común ni desean ayudar a quien gobierne, salvo en lo que pueda servirle a su proyecto de poder puro y simple.

Curiosamente, nuestro post péndulo duró muy poco, porque si bien la elección de 1993 sirvió para que apareciesen cuatro fuerzas equivalentes –Convergencia, AD COPEI y La Causa R-, en la siguiente de 1998 todos habían desaparecido, quedando solamente el MVR de Chávez y Proyecto Venezuela de Salas Römer, para luego iniciar el monotemático ciclo chavista que recién terminó con el reciente triunfo de la MUD. Tal vez, de haber tenido en esos tiempos un chavismo democrático –valga la contradicción-, más pronto que tarde habría renacido otro péndulo y bipartidismo criollo en el país.

Habrá por tanto que esperar largo tiempo para saber si las actuales fuerzas democráticas de la Venezuela postchavista se consolidarán en otro bipartidismo pendular a cuenta de otros escenarios más plurales; igualmente, en España habrá que ver cuánto tiempo durará su post péndulo y post bipartidismo, o en otras palabras, cuánto podrá resistir el multipartidismo que ya se le asoma.

También es curioso el hecho de que la victoria arrolladora de la MUD fuese posible dentro de una ley electoral de Chávez diseñada ad hoc para perpetuarlo en el poder, y que el multipartidismo español surgirá dentro de una ley que se creó justamente para impedirlo.

Mientras, a partir de Enero próximo, en Venezuela comenzará el choque de poderes, en España habrá un nuevo gobierno, pero pegado con alfileres; porque para que el PP conserve el gobierno, o para que el PSOE lo sustituya habrá que lidiar con el partido Ciudadanos, el cual durante su asamblea fundacional dirimió su liderazgo ¡por orden alfabético! –su candidato se llama Albert…, y aunque él es un buen líder, ese nombramiento fue más folcórico que serio-,  o ponerse de acuerdo con el partido Podemos, cuyo líder también es buen gallo, pero…para decirlo claramente, es afín al chavismo.

En todo caso, si lo ocurrido en Venezuela en gran parte ha sido por la irresponsabilidad ciudadana, pues en esta materia los españoles casi nos alcanzan, por tanto, y como seguramente pocos de ellos entenderían nuestro refrán de ¡a ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo!, tal vez lo mejor sea parafrasear al Libertador y decirles: ¡Españoles y Canarios, que Dios os coja confesados!

Hermann Alvino

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