El exilio es mejor que el Helicoide


La verdad es que las decisiones de la gente no dejan de sorprendernos, no tanto por lo impredecibles sino por lo insondables que pueden resultar los motivos que las impulsan.

Uno termina entonces por dudar sobre donde se puede estar más cómodo y seguro, y por supuesto, apartando melancolía y tristeza sobre la lejanía del terruño, en qué lugar se puede contribuir más eficazmente con la causa de la libertad en Venezuela: si estando en el exilio o estando preso en el Helicoide, porque la verdad es que visto lo visto, la respuesta no parece nada clara…a menos que haya cosas que solo pocos conocen y el resto desconozcamos…o a menos que justamente, por esos insondable motivos que nos impulsan a actuar, ciertas personas son catalogadas como prudentes, ponderadas y racionales, y otras como temerarias –para con ellas mismas y sus familias.

En todo caso, nadie puede juzgar los motivos personales y familiares que pesaron en la decisión de Rosales de entregarse mansamente al régimen. Nadie puede juzgarlo, incluso si llegase a leer su mente y descifrar su verdadero razonamiento; pero políticamente sí que es legítimo hacerlo. Veamos:

Si él optó por exilarse a raíz de una denuncia de corrupción que a la postre resultó ser falsa, suponemos que fue por no confiar en la misma justicia chavista en la cual  Leopoldo López también confió, solo que entregándose directamente sin salir del país.

Pero si aquella denuncia de Pirela era falsa, y si las pruebas con las que condenaron a López a tantos años de prisión también resultaron ser falsas, pues entonces al entregarse al régimen Rosales también corre el mismo riesgo de estar preso mucho tiempo. Y en esto no vale el que se sospeche de alguna negociación, ni que la acusación se diluya, porque eso mismo fue lo que muchos sospecharon le fue ofrecido a López.

En este sentido el paralelismo es inquietante, porque el régimen sigue siendo el mismo así como su dominio sobre el poder judicial –que dejó de ser poder autónomo para convertirse en apéndice del mismo régimen-, y porque si a Rosales lo llegasen a descargar de todas las acusaciones falsas, quedando así libre, pues eso también valdría para López.

¿O es que hay algo que desconocemos los mortales comunes en esta historia, que no sea algo tan fantasioso como sospechar que hay gente convencida de que para ser presidente primero hay que sacrificarse aceptando la cárcel y la tortura física y/o mental?

Por otra parte, la fantasía de llenar el vacío de López también es inconcebible, porque López mantiene su vigencia intacta -cualquiera que ésta sea-, además de que hay otros líderes en plena actividad que están igualmente muy bien implantados en la opinión pública, tanto en lo político como en lo empresarial; pero también porque aun a sabiendas de que en política cualquier cosa puede pasar -y más en estos tiempos potencialmente volátiles-. todo indica que el tiempo de Rosales ya ha pasado, al menos con relación a aquel objetivo presidencial…y en justicia, acordando que cualquier candidato demócrata era mejor que aquel Chávez ignorantón y corrupto, tampoco el zuliano demostró gran cosa en materia de ideas para gobernar.

Pero si él dice que vino a ayudar, poco podría hacer desde la celda del Helicoide, más bien habría podido ser un vocero muy calificado en los foros e instituciones internacionales -como candidato presidencial que se midió con Chávez, y que perdió tal vez por ese ventajismo y fraude estructural que él mismo, junto a Teodoro, se negó a reconocer-, para poner las cosas en su sitio y desmontar cada uno de los argumentos mitificados por la nefasta diplomacia petrolera, y para ocupar ese vacío mediático que objetivamente existe y que nos ha muy vulnerables a la hora de conseguir apoyos concretos en los momentos más decisivos de la lucha opositora.

Desconocemos qué hacía Rosales en su día a día en el exilio, pero ciertamente, esa misión que acá se insinúa no la realizó, y ahora no solo está preso, sino que seguimos sin ese ariete foráneo que además de argumentos contundentes posea esa vivencia política interna del más alto nivel.

¿Hay arreglo entre Rosales y el régimen? Es difícil de creer por dos razones; la primera porque hay que partir de la integridad del mismo Rosales, y la segunda porque también hay que suponer la continuidad en la mala fe del régimen, y ahora que consiguió apresarlo tan dócil y fácilmente ¿qué mejor oportunidad para mostrarle al mundo que será sometido a un juicio justo?…aunque ello no implique que sea rápido y corto…

Por otra parte, si hubiera habido algún tipo de arreglo en esta entrega entonces ¿por qué al menos no lo dejaron asistir a la concentración de masas que lo esperaba en Maracaibo?, y además ¿quién le va a decir a Cabello que recoja aquellas sus palabras…si Manuel Rosales no es un corrupto…cómo se mantiene allá en Panamá, Costa Rica…tiene varias propiedades y cuentas en divisas extranjeras…Ahí [en videos] ustedes ven cómo reparte plata de los zulianos y la que no repartió así se la robó…?

¿O es que le irán a decir a Cabello no solo que se coma esas frases sino que además lo indemnice por haber atentado contra su honor de venezolano y zuliano, en una suerte de compensación que tiene motivos muchísimos más sólidos que los que impulsaron al mismo Cabello a denunciar a los propietarios de medios que simplemente reprodujeron noticias de la prensa extranjera contando sus debilidades?

En fín, juzgar al ser humano no nos corresponde a ninguno de nosotros, pero juzgar al dirigente político no solo es nuestro derecho sino nuestro deber, porque todo opositor -de acuerdo a su posición y posibilidades- tiene un papel determinado en la misión de reconquistar la libertad; y aun aceptando las razones –que desconocemos y que pueden ser muy válidas- que le impidieron ser más activo en materia de activismo exterior por la libertad venezolana, es más que obvio que estando preso en el Helicoide su influencia será infinitamente menor de lo que podría haber sido.

Solo hay que desear que una mayor cercanía a los afectos de su familia y de sus amigos verdaderos le ayude a llenar las incertidumbres y los días difíciles que vendrán.

Pero por otro lado, aunque suene políticamente incorrecto afirmarlo, hay que recordar a quienes estén tentados en entregarse mansamente a las garras del lobo, que actos así, a cuenta de defender el  honor personal frente a un régimen de gentuza, ladrones y ávidos de sangre y sobrados de crueldad, no ayudan mucho en esta larga lucha opositora de libertad. Feo es decirlo, pero peor es verlos a todos injustamente viviendo tras las rejas.

En síntesis y para estos efectos: el exilio es mejor que el Helicoide.

Hermann Alvino

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