Democracia Cristiana para Dummies (I): El reto


La elección del parlamentario británico Jeremy Corbyn para dirigir al Partido Laborista en éste su próximo ciclo histórico, luego de una sonora derrota en la última elección general, evidencia una vez más ese mar de orfandad política y desesperanza al que las socialdemocracias del mundo arrojaron a sus seguidores al plegarse sin rechistar a la ola neoliberal que ha arrasado con partes vitales del estado de bienestar.

Dicho sea de paso, a Corbyn no solo lo critican sus adversarios conservadores –el Primer Ministro Cameron hasta lo ha definido como una amenaza para la seguridad nacional, seguramente por su visión alterna con relación a los múltiples problemas del Medio Oriente-, sino que prácticamente todos los parlamentarios laboristas le han dado la espalda.

Demasiado escore hacia la izquierda, piensan, olvidando que a Corbyn lo eligieron desde las bases con unas reglas de juego electorales que ya no se pueden detener, porque a estas alturas de las democracias es inconcebible que no existan elecciones directas dentro de los partidos. Y si los gobernantes y políticos demócratas opinan que la gente no sabe elegir, pues eso sería culpa de ellos mismos que no han sabido mantener un sistema educativo capaz de poner la gente a pensar, a ponderar, y a decidir con plena responsabilidad. Es lo que hay.

Pero independientemente de si el elector de a pie es ignorante, bruto o irresponsable, el hecho es que todo aquel que tenga inquietudes sobre la justicia económica y social se siente abandonado por los partidos que hasta hace muy pocos años representaban una mayoría de izquierdas aglutinada bajo la llamada Socialdemocracia.  Pasó en España con el PSOE –para darle alas a Podemos-, en Grecia con el PASOK –para que les desplazase Syriza-, y habrá que esperar para saber que sucederá en Francia e Italia, al igual que en Alemania, países éstos donde la crisis electoral y existencial de la socialdemocracia ya es capaz de implosionar esas organizaciones.

Si esas elecciones universales a las que se ha arriesgado el laborismo británico se llegaran a hacer en los partidos conservadores seguramente pasaría lo mismo, esto es, que quienes ahora controlan esas organizaciones serían desplazados por gente más moderada con relación a la austeridad económica. En España la aparición de Ciudadanos anuncia un cansancio general del elector que tradicionalmente vota a la derecha clásica española; otro ejemplo lo tenemos en Italia, cuya crisis de la derecha ha sido aliñada por las excentricidades de Berlusconi, y más bien ha generado movimientos xenófobos y nacionalistas.

En Latinoamérica esa crisis socialdemócrata fue como agua de Mayo para los movimientos más radicales –aunque desde el poder se comporten como cualquier conservador corrupto y sectario, como Evo, Dilma, Lula, los Kirchner, Ortega, Correa-. Hay huerfanos a millones pues, dentro de inmenso sector de la sociedad que pretende legítimamente una relación más justa entre capital y trabajo, entre el poder y los derechos humanos, que no solo se refieren a la seguridad personal y jurídica sino al conjunto de leyes sociales que conforman el estado de bienestar y la vida privada de cada ciudadano. Hasta en temas como el divorcio, aborto eutanasia, o el matrimonio entre personas del mismo sexo, parte de la socialdemocracia ha reaccionado como si fuera un representante de la derecha más conservadora y beata, y de allí deriva entonces parte de la crisis de varios bipartidismos, creando una multipolaridad política que atenta contra el algoritmo electoral que en la conformación parlamentaria contrasta representatividad versus capacidad de formar gobierno, o sea estabilidad.

Con la Democracia Cristiana americana y europea sucedió exactamente lo mismo: se fueron hacia la derecha al punto que han sustituido lo de Cristiano con lo de Centro en una suerte de eufemismo cínico y muy irónico. Esa contradicción, más las torpezas y debilidades de sus dirigentes –caso Venezuela, Guatemala, República Dominicana, Panamá, Ecuador, Perú, etc.- la ha llevado a la extinción; lo cual importaría poco a los venezolanos si no fuese por el hecho de que en este país aún hay una enorme cantidad de personas que creen en esos ideales, y que no están dispuestos a dejarlos pasar anónimamente a la Historia; y no nos referimos precisamente al representante formal de esa corriente de pensamiento –a ese COPEI clientelar que perdió la identidad hace décadas- sino a personas que continuamente animan a reagruparse y a reflexionar juntos para articular a futuro esos valores humanos guardados en el corazón de tanta gente.

Recordemos que las raíces políticas de la Democracia Cristiana se remontan a la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII que denunciaba la inhumana y alienante relación entre capital y trabajo de aquellos finales del siglo XIX, un documento cuya fuerza fue tal que en pocos años se fraguaron movimientos sociales en toda Europa que a la postre llegarían a ser partidos de gran arraigo. Y que sigue vigente.

Pero fue una carambola histórica de la posguerra a partir de 1945 la que potenció lo que en época contemporánea se conocería como Democracia Cristiana, puesto que en aquel mundo ya dividido entre libertad y totalitarismo soviético, Occidente requería de movimientos sociales alternos y robustos frente a un comunismo que lo amenazaba desde adentro. Y la Democracia Cristiana casualmente estaba allí para desplazar a la derecha conservadora y nazifascista –obviamente poco simpática a la potencia norteamericana emergente-, y para recoger esa bandera de libertad -indudablemente por y con la influencia del Vaticano- ocupando así un espacio político desde el cual proyectó paz y prosperidad durante décadas…hasta que ese muro se vino abajo y Occidente estimó que ya no le hacían falta sus servicios –ni sus dirigentes reblandecidos por el poder-, porque simplemente tampoco hacían faltas alternativas, ni frente al capitalismo ni frente al marxismo; porque como afirmaría Fukuyama: era el fin de la Historia; una era en la que el (neo)liberalismo imperaría para siempre. Y aquí estamos.

En aquellos años cuarenta –para referirnos a nuesto patio- hubo unos venezolanos muy conservadores pero de gran talento y visión que tomaron esa línea de pensamiento para fundar a COPEI, y así ofrecerle al país la posibilidad de un equilibrio político frente a la enorme dominación que Acción Democrática comenzaba a desarrollar antes de la misma dictadura de Pérez Jiménez. El resto es historia sabida: auge, dominio, descomposición, y disolución institucional del ideario demócrata cristiano en Venezuela.

El reto a futuro de los muchísimos compatriotas que creen y profesan esos valores es entonces darle a éstos forma política sin olvidar actualizar muchas referencias algo obsoletas; es integrar esos enfoques tácticos algo disímiles que andan sueltos por el país pero que comparten una visión estratégica humanista –en términos como los definía Maritain-, y es ser capaces de articular una visión hacia la izquierda –en términos como los definía Mounier- con un inevitable realismo económico para convivir son esa estructura cultural ya implantada y resistente al cambio de las instituciones globales con las cuales habrá que trabajar para sacar el país del pozo séptico chavista.

En síntesis, el reto es responder a la pregunta ¿Cómo se come eso?, y de ello habrá que seguir elaborando en próximos post, para saber si la DC ha muerto o simplemente andaba de –merecida- parranda, luego de darle tanto al mundo.

Mientras tanto de una cosa todos podemos estar seguros: y es que ese oportunismo de esos estrategas que se autocomplacieron con lo de Centro creyendo que esto es un problema de ubicación y no de valores, no sustituye ni de lejos a lo de Cristiano –que no Católico ni beato, sino en los términos como los definieron Barbeito y Pérez Olivarez.

Hermann Alvino

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s