Ganan los malos


En este 2015 se cumple un cuarto de siglo desde el suicidio del escritor cubano Reinaldo Arenas, quien un par de años antes le había escrito una carta a Fidel Castro recordándole que ya tenía 30 años en el poder, lapso durante el cual el pueblo cubano nunca pudo decidir si éste debía seguir como Presi­dente de la República, Presidente del Consejo de Ministros, Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Si vamos al detalle ese mismo pueblo tampoco lo eligió para nada de eso, pero al menos el darle la oportunidad para confirmarlo en esos cargos habría sido un detalle del dictador, al menos medio salvar las apariencias…

Aquella carta pública inició una avalancha de apoyos en todo el mundo, y fue firmada por 163 personalidades; un número que puede impresionar poco si no se añadiese el detalle de que allí se incluyeron 8 Premios Nobel.

Arenas tenía dos problemas con el castrismo: su disidencia y su homosexualidad, por ello decidió irse de su país en 1980, sumándose al entonces llamado Éxodo del Mariel. En su carta a Fidel, Arenas solo pedía lo más elemental en materia de civilidad: respeto a los derechos humanos, libertad para los presos políticos, regreso de los exilados en condiciones de libertad personal y de opinión. Ni siquiera pedía elecciones libres de una vez, sino la realización de un plebiscito, cuyos resultados de ser negativos para el régimen entonces abrirían la puerta para dichas elecciones generales. Además solicitaba la creación de un comité internacional neutral, cual suerte de observadores internacionales, presentes en dicho plebiscito (http://www.cubademocraciayvida.org/web/article.asp?artID=10231)

Nada diferente de lo que en Venezuela podríamos exigirle a Maduro, Cabello y afines.

Por supuesto nada de ello ocurrió, y Arenas ya exilado en Nueva York, enfermo de SIDA además, por tantos motivos que pueden explorarse en su obra literaria, optó por suicidarse.

Aquella carta les dolió, y mucho, a todos los progresistas latinoamericanos, no tanto por las consecuencias políticas que pudiera acarrear –esto es, ninguna- sino porque delataba al mundo la vergüenza de aquel régimen, o sea del actual, porque sigue siendo el mismo, e incluso ahora que Obama decide normalizar las relaciones con el castrismo, tanto en EEUU como en Latinoamérica y Europa nadie habla de elecciones libres en las condiciones más elementales que solicitaba Arenas.

Pero aquella delación de la tiranía no iba a quedarse así, dado el rencor y la mala fe de ñangaraje caribeño, delatado por un disidente y encima maricón –decían-; y para lavarle la cara a Castro se decide aprovechar su visita a Caracas para asistir a la coronación del CAP II para redactar un documento de bienvenida y alabanza que a la postre terminarán firmando 911 personalidades venezolanas (http://www.venezuelavetada.com/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel-castro.html)

El documento rezaba: Nosotros, intelectuales y artistas venezolanos al saludar su visita a nuestro país, queremos expresarle públicamente nuestro respeto hacia lo que usted, como conductor fundamental de la Revolución Cubana, ha logrado en favor de la dignidad de su pueblo y, en consecuencia, de toda América Latina.

En esta hora dramática del Continente, sólo la ceguera ideológica puede negar el lugar que ocupa el proceso que usted representa en la historia de la liberación de nuestros pueblos. Hace treinta años vino usted a Venezuela, inmediatamente después de una victoria ejemplar sobre la tiranía, la corrupción y el vasallaje. Entonces fue recibido por nuestro pueblo como sólo se agasaja a un héroe que encarna y simboliza el ideal colectivo. Hoy, desde el seno de ese mismo pueblo, afirmamos que Fidel Castro, en medio de los terribles avatares que ha enfrentado la transformación social por él liderizada y de los nuevos desafíos que implica su propio avance colectivo, continúa siendo una entrañable referencia en lo hondo de nuestra esperanza, la de construir una América Latina justa independiente y solidaria.

Esas palabras ya entonces le daban pena ajena a todo venezolano serio y decente, pero releyéndolas en retrospectiva, generan una inmensa tristeza al repasar los nombres de los firmantes, algunos de ellos convertidos en jerarcas del chavismo, y otros en arrepentidos light, pero incapaces de reconocer que su vida intelectual ha sido un terrible error.

Por ello vale la pena que el lector se pasee por los nombres de aquella descarada mentira, redactada con la aun vigente pomposidad soviética, y recuerde quienes fueron los cómplices intelectuales y materiales de este infierno venezolano.

Seguramente, pensaban ellos, 911 firmas pueden más que 163, aunque dentro de esa intelectualidad endógena difícilmente conseguiríamos algún Premio Nobel –que se acostumbra a otorgar no precisamente a intelectuales de derecha, sino todo lo contrario, mucho menos 8 como en el escrito de Arenas.

La carta de despedida de arenas indica no solamente su drama, sino de que en este mundo casi siempre ganan los malos… Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre (http://www.literaturas.com/Documentos5RArenas.htm)

Porque durante estos años al drama cubano se le sumó el venezolano, y toda esa gentuza sigue en el poder.

Allá, y aquí.

Hermann Alvino

http://www.cubademocraciayvida.org/web/article.asp?artID=10231

http://www.venezuelavetada.com/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel-castro.html

http://www.literaturas.com/Documentos5RArenas.htm

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