Los irracionales nos rodean


Los foros de la red se han polarizado una vez más con relación a Eduardo Fernández, no solamente a raíz de sus magníficas palabras sobre Andrés Eloy Blanco motivadas por el 119 aniversario del natalicio del inmenso poeta y entretenedor parlamentario con sus notas y rimas dentro del hemiciclo, sino por los conocidos sucesos de COPEI.

Sin duda que esa polarización es real, pero contiene una gran carga de irracionalidad, porque Fernández, guste o no, es un político activo, y nadie puede negar que en este ciclo de decadencia nacional gestado por el chavismo él sigue estando en el selecto grupo de venezolanos potencialmente capaces de reponer al país en el camino de la paz y la prosperidad, al igual que lo harían varios que ni están ni se les espera en ese escenario, como por ejemplo el mismo Oswaldo Álvarez Paz o Jorge Roig, quienes tienen perfiles muy distintos a los líderes de la actual oposición (des)organizada.

No se puede entonces de buenas a primeras crear un entorno de insultos y desprecio a quien ni siquiera ha sido presidente del país, y ha dedicado estos años de chavismo a proponer salidas de gobernanza muy sensatas, porque esa irracionalidad –aunque les choque- es la misma de quienes apoyan irrestrictamente al régimen y alabarán toda su vida a Chávez.

Fernández –lo sabemos todos- sigue recogiendo un rechazo a una conducta pasada prechavista que él ciertamente asume a plenitud y sin arrepentirse de nada, porque tal vez aún no se ha percatado del impacto sobre gente amiga y adversaria de muchas de aquellas decisiones, que en todo caso afectaban a su partido, no al país como tal, y que en todo caso no afectaron ni su talento ni su potencial para, eventualmente, ser un magnífico presidente para aquella Venezuela.

Además, una severa interpretación de sus actuaciones durante este ciclo chavista seguramente lo perjudicaría aun más, porque aquí se trataría ya de un EF mucho más maduro, y por tanto muy sabedor de las consecuencias de su interacción con esa red de personas directa o indirectamente vinculadas al régimen. Por otra parte, alguien menos severo catalogaría esa conducta como muy acorde con el realismo político y la naturaleza de quien siempre ha reafirmado su gusto por las apuestas audaces: porque aunque las haya perdido (casi) todas, él sabe muy bien que cuidando un poco la salud, el tiempo de repente puede presentarse con la oportunidad para el premio gordo.

Ubicándolo dentro de este contexto entonces, es perfectamente explicable su continuo trabajo de aprendizaje y formación, y la enorme y creciente distancia intelectual que le separa del resto de posibles presidenciables actualmente de moda, tanto del régimen como de la oposición.

Cual fiera política en el sentido adecuado del término, la vocación de poder de Fernández deriva de un instinto que no todos tienen, que ni siquiera busca riquezas sino dominio; solo él sabe a qué responde ese impulso: si a intentar realizar una contribución sustancial al progreso y la paz general de los venezolanos, o a rellenar esos particulares vacíos espirituales asociados a todo ser humano. O ambas cosas en una proporción humana e inevitablemente variable.

Independientemente entonces de los sentimientos encontrados que el personaje genera en los ámbitos públicos más diversos, y al margen de la realidad política, nadie en su buena fe le podría negar una oportunidad para gobernar al país, porque si ese chance lo tuvieron dos veces CAP y Caldera -para cargarse a sus respectivos partidos y dar rienda suelta a una ambición infinita que a la postre terminó hundiendo al país-, y si esa oportunidad millones de venezolanos se la dieron a Chávez tres veces (¡!) –y los efectos están a la vista-. ¿Por qué negárselo entonces a EF, si éste nunca ha tenido el verdadero coroto en la mano y lleva tres lustros presentando soluciones y sembrando sensatez de gobernanza?

De manera que antes de sembrar las redes sociales de insultos y alabanzas sin soporte, esa gente -especialmente esos más jóvenes que no tienen ni idea de lo que dicen o escriben-, bien podrían documentarse un poco: porque ése es un ejercicio indispensable no solo para ubicarnos y valorar adecuadamente las responsabilidades de quienes le abrieron la puerta al chavismo, sino también para ir poniendo desde ya al mismo Chávez en el rincón más oscuro y olvidado de la Historia.

Hermann Alvino

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2 comentarios en “Los irracionales nos rodean

  1. Hermann. Buenas tardes. Tres puntos que me llaman la atencion.
    En primer lugar, que el nombre de un diputado adeco, muerto en el exilio durante la Dictadura de un militar, sea invocado frecuentemente por tirios y troyanos. Personalmente, admiro la prosa, poesia y labia de Andres Eloy Blanco.
    En segundo lugar, abundan las mezquindades en estos tiempos tan extraños, que basta que alguien que no sea de “mi grupusculo”, sea descalificado solo por invocar y refrescar las bondades y trabajos del poeta oriental.
    Y tercero, si los “perros ladran” es porque estamos llegando al pueblo (potencial precandidato) …

  2. Cierto lo del “diputado adeco”…en aquellos tiempos los creadores venezolanos del intelecto también hacían política, como Blanco, o Gallegos, al igual que Caldera -que venía de publicar sus reflexiones sobre Derecho del Trabajo-. Lo mismo valía para médicos, investigadores varios, etc., aunque como Fernández Morán pues también ocuparon cargos de relevancia en la dictadura. Por ello hay que valorarlos solo por su obra, de lo contrario en el mundo no quedaría nadie con cabeza…porque si además se mezclan esas conductas con el rutinario canibalismo político y partidista que nos caracteriza como país, pues ya vemos como reaccionan muchos cuando alguien opina de manera razonable y ponderada, como fue el caso de las palabras de EF sobre el poeta (http://www.ifedec.com/uncategorized/que-falta-tan-grande-nos-hace-andres-eloy/)
    Por otra parte, EF es un activo intelectual al que hay que hacerle seguimiento, y sigue siendo “presidenciable” en el sentido de que presenta propuestas dentro de un plan de país, y que son muy realistas y sensatas. Hablar de presidencia es irreal, primero porque faltan años para las elecciones, segundo porque no sabemos si las habrá tal y como está previsto en la Constitución, y tercero porque si todo se viene abajo quien sabe cómo sería una transición. Ahora bien, si hoy -y solo como un hipotético escenario- él se presentara junto a los demás aspirantes que hoy -repito- están de moda, como Capriles, MCorina o López, y quienes hasta ahora no han especificado qué quieren hacer con el país, pues lo apoyaría, porque él ha llenado con creces ese vacío conceptual con unas líneas maestras con las que todos estamos de acuerdo. Pero eso es ciencia ficción y se desvía del punto del post del blog, cual es que un gentío reacciona por impulsos sin detenerse a reflexionar, “rayando” o apoyando a personas sin que exista fundamento alguno, ni siquiera la química personal o ausencia de ésta, puesto que tampoco los conocen en persona.
    Gracias por comentar. Un saludo.
    Hermann

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