Huérfanos


Cualquier demócrata cristiano que se proponga analizar a COPEI sufrirá la desagradable sensación de saber que miente -por hablar bien de un partido que ha perdido su esencia y vigencia- o la que nace de ese afecto pisoteado cuando se habla duramente de alguien de la familia que ha perdido el rumbo; pero el hecho es que COPEI es un zombie de la política venezolana, e independientemente de la causas –que están ampliamente comentadas en varios escritos anteriores- lo que ahora cuenta es dónde podrían cobijarse los centenares de miles de venezolanos que se autodefinen como socialcristianos.

Es deber recordar que desde el año 2001 la Democracia Cristiana ha desaparecido como tal, incluso cambiando el nombre de su agrupación global al de Internacional Demócrata de Centro, mientras que casi todos sus partidos asociados, incluyendo al COPEI actual, le han añadido a su nombre propio el adjetivo Popular, al tiempo que ya nadie identifica a esos partidos populares con el socialcristianismo, puesto que éstos hace tiempo que se apartaron de la Encíclica Rerum Novarum de León XIII sobre la que nació un movimiento alterno al Capitalismo y el Marxismo.

La Internacional Demócrata de Centro-Popular ahora es la representante del neoliberalismo,  aunque en COPEI -dado el cacao mental de su dirigencia- no se hayan percatado; y ese viraje es lo que causa una enorme confusión a los socialcristianos latinoamericanos que se van a trabajar a Europa, porque si miran hacia la derecha verán unos neoliberales, y si voltean a la izquierda pues a gente como Podemos, mientras que la soledad del centro, unida a la implosión socialdemócrata, les hace comprender la sólida inspiración que había detrás de la mencionada Encíclica, esto es, la necesidad de una alternativa humanista, que en estos tiempos de globalización ha desaparecido.

La democracia cristiana venezolana como movimiento organizado no existe más, porque COPEI dejó de representarla hace casi tres décadas. Por ello, hace tiempo muchos propusimos la disolución del partido previendo –y modestamente intentando evitar- las payasadas que se sucederían, casi todas derivadas de dos de las causas fundamentales que lo carcomieron: haberse apartado de esa inspiración humanista, trocando el darle esperanza para la justicia social a millones de venezolanos por la ambición de unos pocos para ser diputado, y la trampa interna para apartar al adversario interno; una trampa que le sirvió a los actuales directivos para llegar a esos cargos, y que al no colar del todo los hizo recurrir a los tribunales, o sea al chavismo, a quien vendieron su alma, que ahora se las viene a cobrar al intervenirlos a ellos mismos, para imponer otra directiva salida de la nada a la que el régimen les exigirá nombrar a dedo candidatos adecuados a la Asamblea Nacional.

El escrito de Roman Duque Corredor -que circula por la red- analizando las fallas y atropellos de la justicia chavista sobre la actual intervención del partido es esclarecedor; lo que pasa es que esa reflexión de nuestro estimadísimo exmagistrado hay que ponerla en esa perspectiva que se deriva tanto de aquella trampa como de esa primera intervención judicial del régimen en la vida partidista.

Eso es lo que pasa cuando se invoca al Diablo, que para los cristianos sí existe –aun sin ser éstos muy demócratas que digamos- y que aparece puntualmente a cobrar su tributo.

Infortunadamente, la falta de seriedad y de ideas de la máxima dirigencia impide actuar con honor para disolver a COPEI, lo cual sería un acto importantísimo para romper ese monopolio formal del social cristianismo en Venezuela y permitirle a todos esos huérfanos políticos iniciar un nuevo camino para revivir aquellas ideas de León XIII que en estos tiempos siguen más vigentes que nunca…a menos que les dejemos ese gallo muerto a la Internacional Demócrata de Centro, y de una vez nos lancemos a ello.

Sin mirar para atrás…salvo para releer la Encíclica, claro.

Hermann Alvino

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4 comentarios en “Huérfanos

  1. Esclarecedor el artículo, pero no basta la disolución si no existe un proceso de conversión espiritual profunda de los que vengan. El país clama por dirigentes que luchen por la verdad, ” la verdad os hará libres “.

  2. Buenos días, con el respeto que se pueda caracterísar, el comentario anterior,invito al catedrático, a, cerrar filas en copei, y poder poner al partido al puesto que le toca

    • La opción es legítima, como la de empezar desde cero. Tal vez el asunto de fondo no sería cuál debería ser la organización para llevar adelante determinado ideario -si la que está, o un eventual nuevo movimiento- sino si ese ideario está aun vigente. De estarlo, si el partido que hay no se avispa, pues algún moviemiento diferente tomará esas banderas. El resto son opciones personales, y dependerá de cada uno evaluar si estando dentro el esfuerzo realizado serviría para algo, o si iniciando un nuevo proyecto ese mismo esfuerzo se concretaría. Gracias por el comentario.

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