Vacío


Que se sepa, el último proyecto de país que la oposición organizada dio a conocer  a los venezolanos fue el que presentó la MUD para las elecciones del año 2012 cuando un Chávez ya moribundo le ganó a Capriles.

En aquella oportunidad se hizo un impresionante esfuerzo de convocatoria del talento nacional solo posible por la capacidad de convocatoria de Ramón Guillermo Aveledo, entonces coordinador de una MUD cuyo comportamiento de varias de sus organizaciones ya mosqueaba a muchos opositores pensantes. Aveledo pudo compensar la brecha entre esos partidos más o menos rayados y lo mejor de nuestros profesionales. El resultado fue una cosmovisión para sacar al país del pozo chavista, y un compromiso de voluntades y profesionalidad de miles de venezolanos dispuestos a darlo todo por cumplir ese objetivo.

Desde entonces no se ha vuelto a hablar sobre lo que hay que hacer con Venezuela, ni en términos genéricos ni en lo detallado; por ejemplo: cómo abordar el problema de la presencia de miles de cubanos en el país, cómo rehacer las FFAA y los cuerpos policiales, cómo liberarse de un control de cambio nefasto, cómo reponer la propiedad de las expropiaciones ilegales, de donde saldrán los fiscales y jueces para disponer de una Justicia seria y eficaz, qué hacer con nuestras cárceles, cómo reinvertir y gestionar nuestros hospitales y ambulatorios, cómo sanear PDVSA y las empresas de Guayana, con qué empresas deberá quedarse el Estado y cuáles habrá que privatizar, cómo reponer la confianza para la inversión extranjera, la seguridad en las comunicaciones, la imparcialidad del CNE y de todas las instituciones al servicio del ciudadano; donde obtener los recursos para la reconstrucción y el mantenimiento de las infraestructuras urbanas y viales, así como para los diversos sistemas de transporte y comunicaciones, cómo se orientará todo ello no solo para crear empleo e iniciar el proceso de reversión de la desigualdad y la pobreza, sino para abordar el drama de la criminalidad común y la de los carteles de barrio, regionales e internacionales. Sobran preguntas y faltan respuestas frente a una complejísima realidad que ya lo era antes del chavismo –pobreza, desigualdad, corrupción, poca productividad, etc.-, y que se hizo mucho más aguda por la acelerada globalización post muro de Berlín para convertirse en un esperpento por el caos creado por este régimen que dura ya 16 años.

Sobran las preguntas que la MUD no ha respondido desde entonces, y parte de las respuestas contenidas en aquel documento ya son obsoletas, o a sus voceros se les han olvidado, sea porque algunos solo se ocuparon de ir atendiendo sus intereses, o porque otros se han empeñado en confundir lo importante con lo urgente, pensando que el régimen, si cae, será por sus propios errores, y que la gente votará a ciegas por la oposición sin que les importe qué diablos piensan hacer con el país, para luego percatarse con horror que detrás de esa imperfectísima mampara opositora no hay programa coherente ni compartido. Un horror que en muchas otras partes ha conducido a grandes desgracias, como consecuencia de la comprobada falta de alternativa.

No basta pues con alegrarse de las expresiones de uno que otro apologeta exaltando las ideas libertarias y programáticas de la MUD, puesto que si éstas existen, deben ser sus voceros quienes las expresen y propaguen. Pero todo indica que ni las hay ni son compartidas –recordemos la referencia sobre Ramos Allup citada Luis enrique Alcalá en su blog Doctor Político: No compartimos ideales ni visioneshttp://doctorpolitico.com/?p=38921.

Pero ello no parece importarle a nadie; y la confirmación de que esto no es un tema relevante es lo que se extrae de uno de los tópicos explorados por Eugenio Martínez y la empresa Datanálisis – http://goo.gl/7Kz7aY-. Citamos literalmente:

Tema N. 14- ¿Quién es el responsable de la falta de acuerdos en la oposición? Si esta pregunta se le hace a todos los venezolanos, el 10,4% asegura que es Capriles Radonski y el 9,9% dice que es Leopoldo López, sin mayores diferencias significativas entre ambos. No obstante, cuando la pregunta se formula sólo a quienes se dicen opositores, 18,9% se inclina por decir que es Leopoldo López y un 13,9% asegura que es Capriles Radonski. Por otra parte, hay un 6% que señala a María Corina Machado y un 9,8% a Henri Falcón.

En otras palabras, todo se queda en el chismecito personalista derivado de aquella Salida, de los silencios caprilistas, del manifiesto Machado-López-Ledezma que causó el apresamiento de éste ultimo, o si se quiere –al menos dentro de la opinión pública– se trata de divisiones derivadas de un absurdo posicionamiento sobre quien liderará todo el movimiento, o más absurdo aun, sobre quien sería presidente del país, cuando aquí ni se sabe si habrá elecciones, ni se sabe cual será el desenlace del escenario de huída hacia adelante y radicalización del régimen.

Nada impide que en este tipo de organizaciones multipartidistas haya legítimas diferencias y aspiraciones, pero en el caso MUD, la única forma de armonizar no solo consiste en trabajar juntos para ganarle la partida al régimen, sino en acordar qué se va a hacer con el país, y más a corto plazo, de ganar una parlamentarias que aun ni siquiera han sido convocadas, de cuáles son los proyectos de ley que la oposición propone para rescatar la Asamblea Nacional.

No se trata, entonces solo de marchar en cambote sino de pensar juntos; y si no tiene esa capacidad, que al menos tengan la buena voluntad de convocar a quienes sí pueden elaborar un plan de país, y la generosidad para darles tribuna.

Porque pensando a mediano y largo plazo, esas ideas y personajes serán el elemento de salvación nacional, y a muy corto plazo, su mensaje concreto sobre la mejor forma de abordar la gobernanza es lo que haría que millones de venezolanos voten por la oposición no solo porque es lo único que hay, sino porque creen que representan el camino tanto para acabar con esta dictadura como para iniciar una etapa de prosperidad y paz.

En otras palabras, esas ideas hasta le salvarían el pellejo político a la MUD.

El problema del a MUD podríamos resumirlo en aquella frase de Groucho Max: estos son mis principios; si no le gustan…bueno, pues tengo otros.

Y la solución está a la vista…

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