La lista MUD


Las elecciones primarias de la MUD del pasado 17 de Mayo revelaron la fortaleza real y la debilidad cierta de las organizaciones que la componen; recordemos que el proceso se realizó solamente en 40 circuitos electorales -11 estados más el Distrito Capital-, los cuales ni siquiera fueron todos los que componen dichas entidades, dejando entonces sujeta al dedo del consenso la designación de candidatos para los circuitos restantes, tanto los de esas 12 como para el resto del país, o para entendernos: casi todo el Zulia, y todo el estado Miranda, Lara, Aragua, Sucre, Mérida, Guárico…, etc.

Esta cobertura parcial de las primarias podría dejar dudas sobre el verdadero estado de los partidos opositores, sin embargo, ni geográfica ni políticamente hablando esos 40 circuitos son poca cosa, siendo entonces una muestra interesante, que complementada con los resultados del evento arroja una tendencia clara. Por otra parte, salvo algunos partidos muy enfocados en regiones específicas, la gran mayoría de las organizaciones cubre –o dice cubrir- toda la geografía nacional, y por tanto, al margen del número de los circuitos en disputa y de donde se ubiquen, dichos partidos deberían estar en capacidad de competir en todos ellos, lo cual entonces le concede ya cierta importancia y representatividad a los resultados que muestran a continuación.

Los triunfos por partido fueron los siguientes:

Movimiento Primero Justicia MPJ:12

Voluntad Popular VPA: 9

Acción Democrática AD: 7

Un Nuevo tiempo UNTC: 5

Cuentas Claras CC: 3

La Causa R: 1

Avanzada Progresista AP:1

Vente: 1

COPEI :1

Como puede verse, el MPJ –Borges- confirma ser la primera fuerza opositora, seguida de VPA –Leopoldo López-, AD, UNTC -Rosales, Blyde et all-, y CC- Scarano-, quedando lejos COPEI –un partido ya más histórico que real-, AP, y Vente -María Corina Machado-, y obviamente otros partidos muy conocidos que no obtuvieron victoria alguna.

De estos números cada lector puede extraer conclusiones y preguntas; por ejemplo ¿Está AD en proceso de extinción y para simular en la MUD una fuerza que no tiene concentró todo su esfuerzo en pocos circuitos para ganarlos, y así salvar los muebles, o sigue siendo un partido significativo? ¿Será que Vente, en su relación ambigua con la MUD, al final terminó sin ser chicha ni limonada al abordar el proceso con relativo desdén, o es que en realidad pintan muy poco en contraste con el contundente discurso de su líder?

Por otra parte, puede que la plana mayor de cada partido se refugie en el argumento de que esos circuitos son el repele del verdadero lomito electoral, el cual sí pudo ser consensuado, y que en realidad lo sucedido en estas primarias no pasó de ser una serie de disputas locales.

De lo que sí estamos seguros todos es que al margen del magnífico resultado, o luego de haber mostrado una inquietante debilidad, la alta dirigencia de esos partidos estará en las listas de candidatos salidores. En esto la democracia interna opositora repite las triquiñuelas del bipartidismo prechavista, lo que inexorablemente conducirá a que se repitan errores de bulto al interpretar la realidad nacional.

Y de lo que también estamos todos seguros es que la mayoría de integrantes de ese grupo consensuado no calza los puntos, ni para enfrentarse a unas primarias con esa base que supuestamente les apoya, ni para abordar un trabajo parlamentario de calado.

Por supuesto que ser un consensuado no es sinónimo de inepto, como tampoco es sinónimo de ser preparado y capaz el postularse y ganar unas primarias; pero la democracia consiste justamente en medirse electoralmente, por tanto decidir quien es candidato, o no lo es, mediante el dedo del líder o mediante acuerdos, o mejor dicho trueques, de una dirección interpartidista disímil y circunstancialmente colegiada, es actuar como se hacía en el pasado y es ir contra la corriente que impone una sociedad cada vez más compleja, tanto en Venezuela como en decenas de países, donde postular a gente que no se sabe a ciencia cierta cual es su real base de aceptación, local y nacional, es conducirla a una derrota segura.

El escenario ideal hubiera sido no solamente que los dirigentes nacionales de los partidos opositores se midieran en primarias, sino que también participaran personalidades cuya capacidad, honestidad y compromiso con el país está a la vista, como rectores, presidentes de colegios y federaciones de profesionales, escritores, empresarios, editores, etc., lo que habría sido de interés incluso para saber la concepción que tiene el elector opositor sobre el liderazgo, y qué características debe tener.

Puede que elegir a los candidatos más capaces para legislar parezca utópico, pero no lo es, y la prueba fueron los electores del circuito N. 4 del Distrito Capital al escoger a José Guerra, economista y analista político de reconocida trayectoria nacional.

El segundo escenario que la MUD podría habernos ofrecido, o al menos el menos malo, habria sido consensuar, pero no en función de sus dirigentes de plantilla sino alrededor de ese universo de talento extrapartidista mencionado anteriormente, cuyos integrantes infortunadamente serán la excepción en las listas de candidatos, más no la regla.

Se pueden entonces inventar y articular razones variadísimas y disímiles para no haber efectuado primarias completas, para defender el consenso, y sus virtudes democráticas, como se hacía en la AD y COPEI de hace décadas, y como ahora hacen los voceros de la MUD y su mismo presidente de su Comisión Electoral, pero en el fondo sabemos que es una treta de un grupo de listillos.

Porque en efecto, la MUD se cree muy lista, al punto que aun no ha presentado la lista de los consensuados luego de saltarse ya la fecha para su debut ante el país. Los motivos del retraso son clarísimos: puñaladas van y vienen, junto al lápiz y la goma que sobre el papel van modificando sobre la marcha y decidiendo el futuro de sus cogollos.

Es que en Venezuela hay cosas que nunca cambian para bien, mientras tanto en la oposición seguimos en manos de vivarachos, algunos de ellos no solo temerosos sino hasta perezosos para medirse en unas primarias, y con quienes razonar sobre este asunto es perder el tiempo.

A ver si la gente votará por ellos…

Hermann Alvino

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