¿Lorenzo Mendoza?


En un contexto normal de democracia y libertades económicas, el discurso dirigido a  quienes trabajan para Empresas Polar que recientemente pronunció su presidente  Lorenzo Mendoza, sería uno más de tantos que con la adecuada frecuencia acostumbran los líderes a animar y mantener alineada la visión empresarial de quienes laboran en ellas; aunque ciertamente, incluso en entornos de plena libertad, cualquier discurso del presidente de un grupo importante, quiérase o no y aunque esté orientado hacia su propio ecosistema, tiene consecuencias políticas -porque los gobernantes de inmediato toman nota de ello- y económicas -comenzando por el precio de sus acciones.

Imaginemos entonces el significado del episodio en un país privado de toda libertad e iniciativa privada, con unos guapetones de barrio como Maduro que desde la impunidad del poder irrespetan a Mendoza llamándolo indirectamente pelucón.

Por ejemplo, en estos tiempos de diápora venezolana, a Mendoza no le habría sobrado algo más de delicadeza, porque hay frases que aun siendo ciertas y que normalmente serían tomadas en su justa medida, ahora irritan legítimamente a mucha gente: afirmar que emigrar es cambiar unos problemas por otros es muy duro para quienes se van, sea porque sobrevivieron a un atraco, a un acoso del régimen, o simplemente porque su futuro económico entró por una calle ciega y decidieron darse alternativas diferentes junto a sus cóyugues e hijos. Cuidado pues con hablar ligeramente sobre estas cosas, porque la perspectiva de un empresario exitoso para analizar si quedarse o no en el país es muy distinta a la de un profesional o trabajador que vive al día.

Por otra parte, decir que todos debemos cumplir con nuestro deber y exigir nuestros derechos –otra frase muy cierta cuando hay libertad para hacerlo- se interpreta como demagógico, porque todos sabemos que en este país la iniciativa no se puede desarrollar y que a la exigencia de nuestros derechos se le responde con represión. ¿O es que está insinuando algo más, dado que acá no hay margen de acción para esas exigencias?

De manera que un discurso bien articulado y bien enfocado a lo interno, en estas circunstancias ha sido muy contraproducente, dada la tribuna natural de Mendoza y las innegables consecuencias que puede tener cada frase suya…a menos que él lo supiese, y que su propósito fuera otro, dentro de un país en el que durante quince años los personajes opositores más influyentes han provocado que perdamos las referencias más elementales, y que todos tengamos el legítimo derecho de ser mal pensados.

En efecto, ese excepticismo viene de muy atrás, cuando Teodoro afirmaba que Chávez era un demócrata, o cuando el mismo Petkoff indujo al candidato Rosales a rendirse de inmediato a las pocas horas de culminar unas elecciones viciadas; o cuando se produjo el vuelvan caras de Capriles dejándole la presidencia a Maduro, o con lo de hace pocas semanas con los consensos de la MUD para las elecciones parlamentarias venideras.

Demasiados bandazos como para no sospechar que todos tienen una agenda no del todo transparente; y como Mendoza sabe muy bien su influencia en el país, es inevitable que él sea -lo quiera o no, lo querramos o no- una referencia no solo empresarial sino política de primera magnitud, incluso por el hecho, y el lector sabrá perdonar lo prosaico, de abastecer al país de maíz y cervezas.

Al igual que muchos analistas de la realidad internacional, Mendoza sabe que en Filipinas la postdictadura de Marcos fue timoneada por la esposa de un empresario –Aquino- al igual que lo fue en Nicaragua con Chamorro, luego que sus respectivos esposos, quienes representaban la alternativa a dichas dictaduras, fueran asesinados; y él sabe muy bien cuál fue la evolución democrática de países como Chile y Panamá que le abrieron la presidencia a empresarios como Piñera y Martinelli.

Por otra parte, y aquí es donde la puerca torció el rabo, cuando un empresario insinúa, -aun dentro de un discurso interno- elementos para un proyecto de país frente a un mar opositor de dirigentes -ciertamente muy valientes-  que hasta ahora solo se han basado en una temática contra el régimen sin dar a conocer qué diablos piensan hacer con Venezuela si las circunstancias los llevasen a gobernar, pues de inmediato se genera un contraste difícil de ignorar.

Dada así la mencionada importancia de Mendoza y Polar en el país, sus palabras fueron tomadas tanto en lo personal -por muchos que se han ido o están en proceso de hacerlo y cuyas críticas siguen recorriendo toda la red- como en lo político; porque las palabras cuentan, y mucho, especialmente si quien las pronuncia tiene poder. Y como todos sabemos que él es una persona seria y competente, pues a sus afirmaciones le otorgamos muchísima más trascendencia que al discurso vacío del mismo Maduro, cuyo obvio poder que le otorga el ser Presidente no le impide anunciar medidas que solo existen en su improvisada imaginación.

En otras palabras, el presidente de Empresas Polar merece que analicemos sus discursos, Maduro no; y por tanto, si nuestro personaje realmente no desea ir p’al baile, pues que sea más prudente y delicado la próxima vez, y si en el fondo lo que quiere es darle un palo a la lámpara, pues…a lo mejor esa es la salida que le hace falta al país.

Hermann Alvino

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