El legado del chavismo: XIV. La endogamia burocrática como pilar de la boliburguesía.


En un post de Wikipedia se puede leer un excelente resumen de los ministerios y ministros bajo el ciclo de gobierno de Hugo Chávez; infortunadamente no aparece el autor de dicho trabajo. Allí está toda esa gente, muchos de ellos al frente de estructuras administrativas que solo existían en la imaginación del barinés, y que avezados colaboradores aceptaron el encargo de dirigirlas sin saber muy bien de qué se trataba el invento, aunque estaba clarísimo que el propósito de crear centenares de oficinas a cuenta de la renta petrolera era consolidar un estado clientelar.

De esa locura administrativa se puede apreciar como pululaban ministerios que ni siquiera merecían el nombre de tales. El enlace del resumen mencionado es:

http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Anexo:Gabinete_de_Hugo_Ch%C3%A1vez&printable=yes

La figura que allí se presenta indica el orden cronológico en que iban siendo ocupados, creados o eliminados los ministerios y quienes estaban al frente de cada cartera. Nótense las rotaciones que el Comandante iba haciendo en el tiempo, creando así una casta de jerarcas del régimen que constituyen simple y llanamente los pilares de la boliburguesía.

Allí faltan muchos nombres y enroques puesto que no se tomaron en cuenta los institutos, corporaciones y empresas del Estado, así como en la alcaldía metropolitana, las gobernaciones y las diversas embajadas en países e instituciones extranjeras; además, el resumen es hasta finales del año 2013, y faltaría por añadir lo correspondiente al período Maduro, donde la endogamia burocrática se intensificó a niveles inauditos.

Sobre la excelente gráfica del post indicado, se han trazado las líneas que muestran los saltos de mata de cada ministro; y si al asunto le añadiésemos las rotaciones de Maduro y  los viceministerios, pues nos volveríamos locos con una telaraña que nada tendría que envidiarle a una pintura de Jacson Pollock o si lo desean de Kandinsky.

La referida figura es muy grande por la gran cantidad de ministerios y los más de diez años que abarca la historia; así que hay que tener un poco de paciencia en agrandarla y recorrerla, porque el enredo vale la pena al enseñarnos varias cosas interesantes: la primera es que tanto tiempo en el poder y sin control real de la gestión ha sido el fundamento de la corrupción que ha degradado el gentilicio a niveles humillantes; la segunda es que ese largo tiempo efectivamente ha sido el cemento con el cual se ha fraguado una casta boliburguesa que lo ha invadido todo y que será muy difícil erradicar, dado que creen que el poder les pertenece por derecho divino; la tercera es que esos toeros, aun asignándoles dotes de estadista, no habrían podido concretar nada con tantos cambios de ritmo y responsabilidad.

Y la cuarta, la más grave políticamente hablando, es que tanto enroque muestra lo escuálido de la intelectualidad chavista, esto es, que ni Chávez ni Maduro pudieron contar con más gente -por supuesto más capaz y honrada-, sino que siendo ellos mismos intelectualmente muy limitaditos, obviamente solo pudieron convocar a lo peor del país, aunque por otra parte, su intención no fue ni la de gobernar ni la de hacer que el país prosperara, sino asaltar del poder. Y disfrutarlo.

Lo efectos de la falta de relevo están a la vista: un desastre; porque la esencia de la democracia es la alternancia y el relevo, no solo para minimizar la formación de costras clientelares sino para airear al Estado y dar paso a otras ideas, métodos, técnicas de gerencia, y sobre todo el entusiasmo con que toda sangre nueva, capaz y honrada, es capaz de abordar la misión de contribuir a la prosperidad general.

De esto el chavismo no comprende nada. Pero cuidado, tampoco lo comprendieron los partidos de la democracia, quienes practicaron durante décadas una endogamia política tanto en lo interno como cuando fueron gobierno. Por ejemplo, Ramos Allup sigue allí, como sigue Andrés Velázquez, y como seguirían aquellos jerarcas de COPEI que por sus errores se fueron por el despeñadero de la Historia.

Del chavismo sabemos que no se oxigenará, puesto que no está en su naturaleza, aumentando así la probabilidad de abrupto un cambio de sistema, como abruptos fueron sus intentos iniciales de alcanzar el poder y el cambio para mal y por las malas luego de conquistarlo, quedando por saber cuan dispuestos estarán los partidos democráticos opositores que probablemente gobernarán en el futuro a someterse con regularidad a la voluntad de sus militantes y electores, aunque la ausencia de primarias y los “consensos” que impusieron dentro de la MUD ya nos ofrece pistas inquietantes…

Si aquella endogamia política de la democracia al final resultó fatal para el sistema, la del chavismo lo ha sido para el país entero en todos sus aspectos materiales y espirituales; por tanto, ya no trata solo de defenestrar al chavismo del poder, sino de un profundo cambio cultural, aunque eso ya es otra historia.

Cuadro parcial de la endogamia chavista. Agrandar con el cursor.

ministros

Un cuadro de Jackson Pollock o de Kandinsky no lo decribiría mejor:

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Hermann Alvino

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