El legado del chavismo: XI. Odio


¿Se acuerdan de Marvinia, a quien una Guardia Bolivariana del Pueblo le intentaba aplastar la cabeza con su casco, estando ya indefensa y tumbada a su merced en el asfalto en la Espiga de Oro de La Isabelica? (https://www.youtube.com/watch?v=ls_WbABCD4s)

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…pues ése es el odio chavista. Un odio que no se sabe muy bien a qué responde, puesto que es imposible que la democracia lo haya sembrado de manera tan eficaz en sus almas para que su resentimiento explotara de esta forma. Un odio que está allí a flor de piel, cual perro rabioso que salta y ataca cada día con las declaraciones de sus jerarcas.

Es un odio híbrido, que se alimenta de una innegable componente de lucha de clases impuesta por el maniqueísmo de Chávez, como también se nutre de esa maldad que caracteriza a todo aquel que se ha rendido espiritualmente para dedicarse al trabajo sucio del esbirro, y de ese resentimiento de los jerarcas del chavismo que se enlaza  con la frustración del pueblo que le acompaña; un pueblo que practica un odio tan caótico que ni siquiera sabe que odia, y si lo sabe desconoce los motivos.

¿Cómo explicar el odio que destila cada frase de la ministro Varela? ¿Y el resentimiento que transpira cada vez que declara el defensor Tarek? ¿Y el desdén y la burla que disfrazan el rencor que supura de cada una de las actitudes de Cabello en la Asamblea Nacional, cuando se trata de arrinconar a la oposición, o de jugar sucio, para entendernos? ¿Y el odio cínico de la Fiscal Luisa Ortega Díaz, que se complementa inquietantemente con el del embajador Chaderton? ¿Cómo explicarlo? ¿Será porque vivieron en familias desestructuradas? ¿O porque en su infancia y adolescencia sufrieron bullying? ¿Será porque nunca pudieron triunfar en sus proyectos de vida en aquel país imperfecto, pero que siempre ofrecía una salida para todos? ¿O tal vez porque en aquella Venezuela nunca pudieron triunfar como políticos, y ahora aprovechan esas carambolas del poder para desahogar toda la frustración acumulada?

No lo sabemos, y tal vez nunca se sabrá, aunque obviamente sus casos, junto al de millones de venezolanos que odian, es para tratarlo en un diván similiar al que se comenzó a utilizar en Argentina luego de la locura militar. Un diván que también requería el mismo Chávez.

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Claro que para reflejar ese odio hay fotos mucho más fuertes que las de Marvinia en el asfalto -y se dice fácil…- o la de esos personajes; como la de los esbirros chavistas y cubanos asesinando estudiantes, o torturándolos, y los que dispararon en aquella manifestación desde el Puente Llaguno, que mostramos a continuación al tiempo que nos ahorramos las imágenes de la sonrisa de satisfacción de policías criminales luego de secuestrar a algún “rico” para esquilmarlo -en el mejor de los casos- y la de los cadáveres de las víctimas del sicariato político, comercial, y hasta vecinal. Están en la red, y todos las hemos visto.

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Por el lado opositor, a los demócratas nos tocará recordar siempre que la vida es injusta, y que seguramente muchos de éstos bárbaros se irán de rositas, sin condena ni cárcel. Recordemos por ejemplo que el protagonista de esta foto era un general de Vietnam del Sur, quien al final terminó montando una pizzería en Virginia-EEUU. Y todos felices, menos el muerto y su familia.

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De esa injusticia de la vida también podemos recordar al concejal que le disparó a la multitud en el Puente Llaguno, y cuya suerte comentó la prensa de entonces: “Pasadas las nueve de la noche la juez 40 de Control, Norma Sandoval, anunció libertad plena para el concejal Richard Peñalver, Rafael Cabrices y Henry Atencio, chofer del Ministerio del Ambiente, todos acusados de homicidio calificado en grado de frustración, por los crímenes que se ejecutaron el pasado 11 de abril.”(http://circuloschavistas.galeon.com/penalver.htm)

Sabiendo eso, y para no perpetuar ese odio cuando toque rehacer a Venezuela es que habrá que hacer justicia, pero la de verdad, con tribunales, abogados, jueces, pruebas y procesos transparentes apegados a la Ley.

Ya lo saben entonces quienes aspiran a dirigir este país: que no nos hablen solo de reconciliación, sino también de hacer justicia, porque ésta es la mejor medicina para apagar ese odio y sanear espiritualmente al país.

Más aún: que en su discurso cambien el orden de estos dos términos, y ofrezcan primero esta última no solo como pilar para convivir, sino también para apartar esa desmemoria que motiva a las naciones a repetir sus errores

Hermann Alvino

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Un comentario en “El legado del chavismo: XI. Odio

  1. Muy cierto, estimado señor, a quienes corresponda o nos corresponda ayudar si estamos todavía por estos lares, hacer justicia para enderezar un país, que en su interior llora la desgracia que padece. Es nuestro deber en cada ambiente que estemos presentes, opinar y marcar la diferencia ante los ciudadanos, entre el Venezolano, que con todas sus imperfecciones, lucho por construir un país mejor para nuestros hijos y legado por nuestros abuelos y padres, animados por el Amor al pais y su engrandecimiento y el que ahora tenemos, alimentado por el odio y la Frustacion, de unos personajes, que pareciera no fueren Venezolanos, ya que lo traspiran es ODIO Y DIVISIÓN. El Pueblo esta callado, pero no doblegado y en su interior late la llama de la Libertad

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