VAT 69…o un año más de COPEI.


ve}cope3– Hablarle de COPEI a copeyanos y ex de cierta edad es casi ocioso, porque nada nuevo podríamos dar a conocer; al fín y al cabo quienes andamos por uno u otro lado de la frontera de la tercera edad, lo hemos vivido ya todo en esas décadas de militancia.

– Pero tampoco es fácil hacerlo con los más jóvenes, los nacidos a partir de mediados de 1980, menores de treinta años que nunca vivieron como adultos en una democracia, ni conocieron nuestros debates conceptuales y políticos. Para ellos, COPEI es como Pérez Jiménez para la mayoría de quienes aún estamos vivos, esto es, una serie de historias de segunda mano, que las creemos porque confiamos en quienes nos las relataron.

– ¿Por qué estos jóvenes habrían de creernos cuando le aseguramos de que hubo una vez un COPEI semillero de líderes, referencia de respeto intelectual en todas las universidades y liceos, cuyos muchachos perfectamente podrían tragarse vivos a los actuales chavistas en cualquier foro, de que la Historia era objeto de disección meticulosa para extraer sustratos de soporte a los matices internos, o de que el país entero -junto a Latinoamérica- reconocían que COPEI estaba pletórico de talento y honestidad?

– Es casi imposible que se lo crean, y no les falta razón; ya que una cosa era nuestra creencia de entonces en las bondades de la democracia luego de la barbarie dictatorial, y otra es creer ahora en esas bondades y en la recia copeyanidad, a sabiendas de que éstas, en parte, contribuyeron a abrir las puertas a la barbarie chavista, más si a alguien se le ocurre recordar, por ejemplo…que fue COPEI quien apoyó a Irene Sáez, para luego cambiar de caballo en medio del río, con Henrique Salas.

– La posible explicación de cómo se llegó a esta nada partidista que hoy, luego de casi veinte años, se intenta rellenar con un 2% en las encuestas, y una avidez de cargos parlamentarios que hace salivar pavlovianamente a sus actuales directivos, se basa en dos factores, que ya se insinuaron en un escrito anterior sobre la renuncia de Eduardo al Partido (“Renuncias y Humanismo. Solo para (ex)copeyanos.” http://goo.gl/gtAo4k).

– El primer factor toca las relaciones del grupo dominante en cada ciclo partidista con los diferentes movimientos internos que aspiraban a relevarlo; y el segundo sería el laberinto ideológico y sin salida en el que entró COPEI a mediados de los años 80.

– Con relación a lo primero, seguramente Caldera y su entorno generacional, luego de décadas dominando al partido, como candidato pre y post dictadura, como secretario general, como presidente, y parcialmente como recandidato post Herrera, confiaban en que las camadas siguientes, representadas por Luis Herrera, Pedro Pablo, Eduardo y Oswaldo –por citar algunos- siempre estarían girando alrededor de ese liderazgo fundador, cosa que por supuesto resultó falsa, al punto en que cuando les tocó gobernar al partido y a la fracción parlamentaria, ellos brillaron con luz propia y fueron capaces de convocar y estructurar equipos de formidable solidez política, estando hasta dos décadas en la cúspide del poder interno y parlamentario, además del estadal y local.

– A diferencia de Caldera entonces, sus relevos fueron capaces de dominar a sus naturales sucesores, al punto que los fagocitaron, cerrándole posibilidades de adquirir la indispensable y relevante experiencia parlamentaria y política a nivel nacional.

– En este sentido, y para comprender mejor estas cosas, algunos desearíamos haber nacido diez años antes, para observar de primera mano y a plenitud, la influencia de Perez Díaz, Del Corral, Godofredo, Pérez Olivarez, Calvani, Lorenzo, o Beaujón, y disponer de un cuadro más completo para este argumento, esto es: donde fracasó Caldera, intentando dominarlo todo, hasta el último instante de su vigencia política, los otros sí triunfaron, y nos quedamos sin masa crítica para dirigir a un partido como COPEI..

– Sobre el laberinto ideológico, recordemos la cartilla: COPEI es la alternativa al marxismo y al capitalismo; el resto es elaboración basada en el abono de la doctrina social de la Iglesia. Pero con el quiebre financiero de Latinoamérica, la imposición del reaganismo, el tratcherismo, el Consenso de Washington, las recetas del FMI, la influencia de los neoliberales de la Universidad de Chicago, la caída del muro de Berlín y la implosión soviética, esa cartilla desapareció, y la visión de país de COPEI pasó a ser una variante liberal que la DCU alemana ya había denominado como Economía Social de Mercado, la cual años más tarde –o sea actualmente, con esta Alemania que domina a Europa- demostraría no tener nada de social, y sí mucho de mercado, o sea, de neoliberal.

– ¿Cómo entonces decirle a todo un partido que durante cuarenta años vivió el sueño de ser una alternativa a los malvados de la Historia, que eso fue un espejismo? Pues se lo dijeron sin anestesia, y mientras los democristianos europeos sustituían la palabra “cristiano” de muchas sus instituciones internacionales por el término “centro” –y así ni siquiera cambiaron de logo…- muchísimos copeyanos criollos se fueron a las filas del chavismo, donde escucharon una cartilla similar; y no volverán, porque ahora, viendo las cosas en retrospectiva, pensarán de que si lo del chavismo resultó una farsa ideológica, tal vez lo de COPEI también lo era, aunque no lo fuese, al menos para muchos de nosotros que creímos y creemos en esa suerte de tercera vía, que aunque parezca blasfemia a la ortodoxia copeyana, también incluye muchos elementos socialdemócratas.

– De lo primero solo queda esperar que de la decadencia del sistema de formación endógeno, eventualmente salga alguna camada intelectualmente curiosa e inquieta, que con el tiempo se agrupe para formar una generación de relevo real, con ideas muy críticas frente al marxismo y el neoliberalismo, pero realistas y factibles para progresar.

– Pero como ese relevo aun no está disponible, pues del laberinto ideológico no se podrá salir tan fácilmente, siendo el único paliativo el realizar un esfuerzo de concepción de propuestas concretas para la gobernanza que saquen al país adelante; unas propuestas que dado el estado del país, no responderían a ideología alguna, sino al sentido común. Al menos eso, el actual COPEI ¿podría hacerlo?

– El 69 aniversario copeyano hace recordar que en 1882, el escocés William Sanderson, preparó docenas con toneles de whisky envejecido para que los catadores decidiesen cuál era la mejor carga. El predilecto resultó ser el barril con el número 69; y como en la jerga local al barril se le llamaba vat, pues a partir de ese momento, a ese whisky se le llamaría VAT 69…un producto muy conocido en nuestra Venezuela saudita

– Ese barril Nº 69 representaba lo mejor de la producción, ¡y como nos habría gustado que este COPEI edición 69 fuese lo mejor del país a reconstruir!; con todo, ese despecho histórico no nos exime de brindar, con VAT 69, o con lo que haya a mano -luego de la Ley seca chavista y los impuestos a la caña-, por tantas vivencias copeyanas, por toda una vida, y desearnos a copeyanos y ex, un feliz aniversario.

– COPEI va para 70 añitos, y con la debida anticipación le proponemos elabore un programa para gobernar, para presentarlo en el 2015 como reconocimiento a todos quienes dieron su vida por el partido, desde quienes murieron en carreteras, ríos y aviones, llevando el mensaje socialcristiano, hasta nuestros ilustres próceres nacionales y regionales. Y quien sabe, a lo mejor sus sacrificios no fueron del todo vanos.

Hermann Alvino

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