Dopolavoro endógeno.


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El 1° de Mayo del año 1925, el entonces gobernante Partido Fascista Italiano decreta la creación de la llamada Opera Nazionale Dopolavoro –OND-, algo así como un consejo nacional encargado de las actividades de ocio de la población trabajadora, como parte de la misión mussoliniana de penetrar y consolidar su control en todos los rincones del tejido social italiano.

Aquel sistema de control social se aprovechó incluso de la crisis social y económica post Primera Guerra Mundial, ya que de alguna forma permitía acceder a actividades recreativas a una clase trabajadora muy golpeada y degradada, sin que ésta se percatase de que en el fondo, entrar a ese sistema, y permitir que éste entrara dentro de casa, era la vuelta de tuerca final para el dominio social de un fascismo que duró hasta 1945; y eso perdiendo la siguiente Segunda Guerra Mundial, porque la OND, obviamente eliminada luego de la caída de Mussolini, tuvo inercia hasta 1963, ya bien entrados en la paz y el mundo tal y como lo conocemos hoy, bajo la denominación de Ente Nazionale Assistenza Lavoratori..

Esta referencia debería venirles a la mente de inmediato a quienes han leído algo de historia contemporánea, luego de enterarse de lo aprobado por la Asamblea Nacional en materia de Ley Orgánica de Recreación, mediante la cual el Estado regulará el uso del tiempo libre (http://goo.gl/qRnctq), una suerte de iniciativa que creará un Sistema Nacional de Recreación, cuyos tentáculos en la sociedad venezolana estarán a cargo de Consejo Nacional de Recreación y la Superintendencia Nacional de Recreación, que a su vez impondrán un Registro Nacional de Recreación, en el cual deberá inscribirse cualquier persona natural o jurídica, pública o privada que se dedique a esta materia.

Es inquietante comparar la definición estatutaria de aquella organización fascista con la endógena chavista: la primera establecía que la  OND estaba a cargo de la elevación moral y física del pueblo, mediante el deporte, el excursionismo, el turismo, la educación artística, la cultura popular, la asistencia social, higiénica, sanitaria, y el perfeccionamiento popular, mientras que acá, con el Sistema Nacional de Recreación, se trata de “promover y conducirse de acuerdo a valores y principios ético-morales que fomenten el mejoramiento y alcance de una conducta sana en la sociedad”.

La OND fascista tenía como objetivo consolidar las bases del llamado “hombre nuevo”, quien debía someterse a una inmersión total en las actividades de recreación establecidas y reguladas por el régimen, el cual le inducía a participar en ellas, como expectador, usuario y participante, mediante incentivos económicos y descuentos varios, cuando esa aceptación era por las buenas.

Acá se trata entonces del protagonista del Socialismo del Siglo XXI, también hundido en crisis económica y escasez, no precisamente derivada de una guerra mundial sino de la ineptitud, la corrupción, y la nula lealtad del chavismo hacia su propio país; pero la organización, sus intenciones, y sus efectos, serán los mismos que los de aquellos perversos italianos de hace casi un siglo, porque hasta los músicos y cualquier actividad interna gremial que tenga que ver con el esparcimiento (cuya definición, obviamente la estirará a placer quien tiene el poder), tendrán que inscribirse, y seguir ciertas “pautas”, o atenerse a las consecuencias, porque recordar que el fascismo no toleraba disidencia, ni callejera ni parlamentaria, ni social, y para escarmentar los díscolos, por las buenas se les multaba, y por las malas se les asesinaba  a plomo limpio, o con palizas y puñaladas, o se les purgaba forzosamente con aceite de ricino.

Porque hay que recordar, que aquel proletariado italiano no tenía nada que envidiarle a nuestros trabajadores, sea de Guayana o de las zonas industriales de nuestras ciudades, y tampoco a ellos les gustaba que les regularan las cervecitas, ni como divertirse. Con todo, el régimen los doblegó mentalmente, por la crisis económica extrema, que los conllevó a agarrar aunque sea fallo, y materialmente, con fuerzas armadas dispuestas a pasarles por encima, y gentuza armada para hacer trabajos sucios.

Por tanto, luego de la actuación de nuestros “colectivos” chavistas de inicios de año, de la ya acostumbrada actuación cabellista en la AN, y del secuestro económico de los medios de comunicación, si ya había elementos para catalogar como fascista a este régimen de Maduro y Castro, pues lo del recientemente aprobado Sistema Nacional de Recreación es la guinda del pastel.

Ya veremos como la estructura irá penetrando cada centro laboral y gremial, para unirse con todo el sistema de recreación infantil y juvenil que ya se viene desarrollando. Y habrá que sacar un carnet, pues. Y por supuesto, habrá más burocracia, y corrupción, como si no fuese suficiente la que ya hay.

Costó mucho salir que aquellos fascistas, como costará mucho hacerlo con los actuales, y costará más limpiar la administración pública -y la mentalidad de millones de venezolanos- de toda la porquería que esta gente ha ido regando durante tanto tiempo.

Desactivar esto de la recreación regulada pues, es una tarea más a añadir a la agenda de la reconstrucción.

Hermann Alvino

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