Más pobres, más deuda, menos soberanía.


zonas-populares-caracasAl fin se tienen datos oficiales sobre el fracaso de Chávez y Maduro para darle prosperidad a Venezuela, aunque todos, incluso ellos mismos, lo sabíamos desde hace tiempo: se trata de lo publicado hace pocos días por el Instituto Nacional de Estadísticas acerca de la pobreza en Venezuela, que aumentó un 6,1%, para llegar al 27,3%, mientras que la llamada pobreza extrema pasó del 7,1% al 9,8% (http://www.ine.gov.ve/)

Es un dato atroz, que se puede leer desde tres perspectivas: la primera es que Maduro no es el origen mismo de tanta pobreza, porque ésta abarca ampliamente el ciclo de gestión del extinto barinés. Maduro lo que hizo fue darle un buen empujón.

El otro asunto es que hayan publicado la información, porque así será de escandaloso este repunte de la pobreza, que no les quedó más remedio que decirlo, con todo y ser un régimen que siempre ha ocultado la realidad negando la validez de indicadores de organizaciones cuya metodología es reconocida globalmente, excluyendo al país de muchas instituciones internacionales -para escabullirse del vinculante intercambio de información- y escondiendo o manipulando durante quince años la verdad sobre la criminalidad, los derechos humanos, las libertades individuales, empresariales y mediáticas, el deterioro de la infraestructura, la salud, la educación, el valor del bolívar, la deuda,  o la inflación.

La tercera lectura se deriva de la esencia misma del régimen y sus jerarcas. En primer lugar esto tiene que ver con el “modelo” político, social y económico que han querido imponerle a los venezolanos; un “modelo” extraño, producto de la ensalada ideológica y conceptual de Chávez, cual desordenado autodidacta que alimentó su escasa cultura con literatura obsoleta, y con escritos que se ajustaban a sus complejos personales, para así tratar de superarlos mediante la típica autocomplacencia mental.

Un “modelo” además cambiante con los días, porque Chávez, si hoy era marxista, mañana se autodefinía maoísta, ghedafista, putinista, etc. Y para más desgracia, a su cosmovisión se le fue sumando toda la creatividad de los ñángaras latinoamericanos de siempre, que en los entretiempos de sus revoluciones de cafetín, basadas en el desactualizado libro marxista que siempre llevan de una axila, medran como académicos decadentes de una ideología probadamente fracasada, cual gente que nunca tuvieron un trabajo real en la vida, y que en su momento también terminaron cediendo a las invitaciones de algún editor o agente mediático ricachón, para inmediatamente cambiar de bando y hablar maravillas del capitalismo; aunque, ciertamente, al momento en que Chávez los iba ubicando en puestos de mando, sus viejas ideas, junto a sus complejos y resentimientos sociales resurgían al momento.

Se podría hablar de ausencia de modelo, pero con un claro patrón de expropiación, de liquidación a la empresa privada, de control mediático y cambiario, de represión, y de acaparamiento de todas las instituciones, que lo caracterizan como un totalitarismo, en este caso a la criolla y desordenadamente, cuyo objetivo -el de sus jerarcas- es llenarse los bolsillos a como de lugar con dinero mal habido. El resto es accesorio.

Por ello, no se puede hablar propiamente de populismo, ni de marxismo o fascismo, sino de una mezcla a conveniencia de porciones de éstos, potenciada con la riqueza petrolera para formar parte de las llamadas “democracias no liberales”, o sea, sistemas con elecciones, cual fachada que tapa la mano dura de quienes tienen el poder.

Dicho sea de paso, esta relativa ausencia de modelo, impide a los teóricos de ocasión, y a la porción insensata  de la izquierda occidental que alaba al régimen venezolano (y a Dilma en Brasil, o a la Kirchner en Argentina), recurrir al viejo argumento (también utilizado por los fundamentalistas del capitalismo) de que el problema no ha sido el modelo mismo, sino su mala aplicación; un argumento imposible de aplicar a este mejunje, autosustentado además por las mismas bases populares chavistas que también son ahora parte de esa población más pobre que indica la mencionada estadística.

Lo otro es la incompetencia de los integrantes del régimen, porque ningún modelo, por más exitoso que sea, podrá cumplir su misión cuando sus gestores son unos ineptos. El chavismo es un caso extremo -así lo indican los incendios de las refinerías, y el espantoso deterioro general de la infraestructura- en el cual, ineptos como Giordani, Iris Varela, Jaua, Maduro, etc. no son más que el reflejo de las limitaciones mentales de quien los puso allí -Chávez, pues-, porque además, este factor no solo tiene que ver con la formación, sino con sus gríngolas mentales que les impiden aprender. Y si a la ausencia de modelo le añadimos la ineptitud, la sinergia que se produce es espeluznante.

La tercera causa es la evidente corrupción hasta los tuétanos del chavismo -desde sus jerarcas, pasando por sus cuadros medios, hasta llegar a las mismas comunas- derivada tanto del clientelismo como de su innato espíritu ratero. Se sabe que la corrupción, genera altísimos costos para toda la sociedad, que al final se traducirán en déficit y deuda estatal, más la evasión fiscal, que es una forma de corrupción donde el protagonista no es el gobernante, sino el ciudadano mismo, para que al final llegue el momento de pagar la deuda.

De manera que ese desorden mental, junto a la ineptitud y la corrupción chavista, han liquidado la producción nacional, para que ahora todo deba importarse, han incrementado los costos de gestión estatal, generando una deuda externa e interna monumental, deteriorando al bolívar frente a las otras divisas, complicando así la importación de los alimentos y bienes, y por ello creando escasez crónica, lo que lógicamente ha conllevado a una altísima inflación, que volatiliza los ingresos de la gente, especialmente los de ese gentío que no tiene un empleo productivo, sino un ingreso puro y simple que el régimen les regala a cambio de su apoyo.Con esos componentes, el camino a la pobreza está abierto. De paso se han cargado a PDVSA, que ahora produce menos petróleo, y que tiene una estructura de gastos insostenible; y como el régimen cada dia requiere más dinero para sobrevivir, pues lo imprime sin respaldo, acelerando esa inflación, además de seguir solicitando préstamos a cuenta de ventas petroleras a futuro, de minerales estratégicos y de terrenos fértiles, para que los exploten y cultiven los chinos, quienes están encantados por disponer de una plataforma estratégica en el patio trasero de EEUU, al igual que ya la tienen en África, el patio trasero europeo.

Éste es el chavismo real, cual vergüenza histórica para nuestro gentilicio, que en quince años de poder ha sembrado al país de pobres, quienes tendrán que arrear, cuando esta gentuza se vaya, con su miseria, más la deuda, los chinos, el odio social, la descomposición institucional, la criminalidad, la desesperanza, y la soberanía chucuta.

Solo queda esperar que los culpables de tanta ruina lo paguen con muchos años de cárcel.

Hermann Alvino

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