Lecturas para viejos: Los polos se tocan.


commnuistQuienes ya andan por los 70 años podrán recordar aquella crisis que provocaron la entonces Unión Soviética y la Cuba de Castro en 1962, cuando decidieron armar a la isla con cohetería convencional y nuclear para tener a su alcance el territorio norteamericano. Aquel trance, que de no haberse resuelto con un acuerdo de última hora para que la URSS se llevase de vuelta sus cohetes, hubiese significado el holocausto atómico para el planeta, no solo terminó costándole el cargo al premier ruso Khrushchev –lo defenestraron en menos de dos años-, sino que confirmó la perversidad de Fidel Castro, quien estuvo permanentemente azuzando a los soviéticos para extremar el engaño en las negociaciones, y convencerlos para lanzarle unos cuantos cohetazos -radioactivos- a los norteamericanos.

Afortunadamente prevaleció el mutuo convencimiento de ambas potencias sobre su capacidad de exterminarse simultáneamente -y de paso llevarse por delante al planeta entero- en un acuerdo que también incluyó una cláusula confidencial en la que EEUU aceptaba el retiro de sus cohetes en Turquía (cosa que iba a hacer de todas formas porque estaban ya obsoletos). Los soviéticos intentaron también, aunque sin éxito, tocar la tecla del suroeste asiático, donde la escalada de la guerra de Vietnam ya era algo más que una posibilidad.

Aquella carambola le sirvió a Fidel, tanto para consolidar su chulería con la URSS como para ganar una inesperada estabilidad, al saber que no sería invadido por su mayor enemigo, que solo estaba a pocos kilómetros de sus costas.

Cosas de la Historia pues, aunque si por un lado la humanidad se ahorró el pago al contado para su exterminio, Latinoamérica sí ha seguido pagando durante este medio siglo, aunque a crédito, una pesada cuotaparte de muerte fidelista, que su perverso régimen ha ido recolectando con su permanente acción guerrillera en la región.

Aquel frustrado lance nuclear, también sirvió para delatar a Castro como un potencial genocida, que prefería la debacle planetaria a cambio de la posibilidad de ser defenestrado. Aunque ello, y su trayectoria de criminal de guerra, por tanta muerte que ha provocado en nuestra región, no haya servido en absoluto para que este carnicero pierda el apoyo de sus seguidores en todo el mundo, especialmente en Europa, donde sobran intelectuales, políticos, filósofos, y en general numerosos actores sociales que conforman la opinión pública, sean españoles, franceses, escandinavos y alemanes, que alaban el régimen cubano, como alaban al chavismo, claro está, aunque evidentemente esos europeos, cínicos y palangreros, jamás vivirían, ni en la Cuba castrista, ni en la Venezuela madurista. Al menos no sin privilegios boliburgueses.

Los más viejos también recordarán haber conocido emigrantes de la más variada especie que llegaban a nuestro país, como por ejemplo aquella oleada de españoles republicanos que escapaban de su guerra interna, o de italianos que se alejaban del fascismo para salvar el pellejo; recordarán además que luego de esa gente, al país llegaron quienes fueron sus verdugos en esa terrible Europa, aunque no para continuar la faena en tierras venezolanas, sino porque a su vez estaban huyendo de la justicia del bando vencedor de la Segunda Guerra Mundial.

Las vueltas que da la vida pues, como cuando los viejos cubanos que huyeron de la represión de Batista, comenzaron a cruzarse en las aceras mayameras con quienes les habían perseguido en su país natal, que a su vez tuvieron que escapar de la represión castrista, desmintiendo el dicho aquel de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, porque en la realidad ahora se tendrán dos enemigos, aunque éstos pertenezcan a polos opuestos, como en el caso cubano fueron los regímenes de Batista y Castro.

Porque, para efectos de crueldad, de abuso de poder, y para reventar generaciones enteras de pueblo bueno, los polos ideológicos que lucen tan opuestos en el papel, pueden resultar sorprendentemente similares en la realidad.

Al respecto, y olvidándonos por un nomento de Latinoamérica, zona preñada de ingratitud, a pesar de la labor de muchísimos venezolanos que en el pasado más reciente lo dieron todo -incluso la vida- por ayudar a la libertad de tantos países -Betancourt, Leoni, Caldera, Luis Herrera, Calvani, hasta CAP (!), y miles de compatriotas que desde instituciones y hogares le dieron una segunda vida a quienes la necesitaban-, vemos que las únicas presiones internacionales que podrían incordiar al régimen venezolano, si acaso, se generarían desde EEUU y Europa, regiones éstas que en el papel son adversarias del chavismo, defensoras de la democracia, de la libertad, y del liberalismo real, representado en los diversos partidos de centro-derecha.

Desgraciadamente, en este caso, el refrán tampoco se cumple, puesto que ese conservadurismo global, que apoyó descaradamente el golpe de Carmona, ahora proclama la defensa de los derechos humanos en nuestro país, mientras que con fines internos muy mezquinos muestra a sus propios electores indicadores de una recuperación económica -presuntamente derivada de su política económica neoliberal- de la cual una de sus principales componentes es el aumento de las exportaciones, las cuales incluyen, claro está, la venta de armas al régimen venezolano para reprimir a nuestra población inerme.

Los enemigos de nuestro enemigo siguen sin ser amigos nuestros, al menos en la práctica; y no solo eso, sino que esos polos tan opuestos, además se tocan. Un ejemplo de tal similitud espiritual -por denominarla de alguna forma- la tenemos entre Chávez y la ultraderecha nacionalcatólica española: recordemos que cuando murió el Cardenal Castillo Lara, el barinés afirmó “Me alegra que haya muerto ese demonio vestido de sotana, ojalá se esté pudriendo en el infierno como se merece, sé que se retorcerá eternamente viendo avanzar la revolución” (http://goo.gl/58vOAg). Por su parte, los herederos políticos del franquismo, cuya muleta además sigue siendo la inmisericorde curia española (y que se empeñan en mantener los símbolos y nombres de plazas y calles de ese dictador ignorante y sanguinario, que dominó España durante casi 40 años, recurriendo al argumento de que ello es parte de la historia y el patrimonio de dicho país), desde el mismo gobierno actual, con todo y que hay una ley al respecto, se niegan a buscar y recuperar los miles de cadáveres de los fusilados por el bando ganador en su guerra civil, y que andan perdidos en cunetas y prados sin que sus descendientes puedan darle un entierro decente, y cerrar así esa horrible página (http://goo.gl/EI8SZc, http://goo.gl/eRweOt, http://goo.gl/fQfCPx,http://goo.gl/dZ0fek y http://goo.gl/q0up9m).
Con amigos así, no vamos a ninguna parte. Recordémoslo siempre: seguimos estando solos, aunque en la misma Venezuela, han empezado a caer algunas estatuas de Chávez (http://goo.gl/ZKzhV5), insinuando lo que ocurrirá cuando salgamos de estos bárbaros que nos gobiernan, aunque seguramente, en esos momentos, siempre habrá alguien que aconsejará no hacerlo, ni cambiar los nombres de tanto asesino y ladrón con las que el régimen ha identificado a calles, plazas, de hospitales y estaciones de metro utilizando el mismo argumento: eso es parte de nuestra Historia.

Otro insólito ejemplo de similitud espiritual entre esos ñángaras de siempre y ese conservadurismo podrido lo podemos extraer recordando lo que se decía en aquel totalitarismo al que aspiró inútilmente Chávez, y que sí se logró establecer en la anterior Alemania del Este, cuando se afirmaba que el muro de Berlín –y el cerco al todo ese país- era una defensa necesaria para impedir que las hordas occidentales escapasen de su miseria capitalista para refugiarse en el exitoso socialismo (Ver entrevista de The Guardian a Anne Appelbaum relacionada con su reciente libro El telón de acero. La destrucción de Europa del Este 1944-1956 en http://goo.gl/Bmfmn3). Mentira a la que nada tiene que envidiarle la de Bush y sus boys -Blair, Berlusconi, Aznar, etc.- sobre la existencia de las armas de destrucción masiva del carnicero iraquí Saddam Hussein, expuesta con cara de cemento en el mismo Consejo de Seguridad de la ONU para justificar la invasión a Iraq.

Sí, los extremos se tocan, aunque a veces, para notarlo, hay que haber vivido un poco.

Hermann Alvino

https://vivalapolitica.wordpress.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s