Vergüenza diplomática y militar.


Bashar_Al_Assad_ChavezMientras continúa la carnicería siria, mucha gente de Occidente sigue sin comprender ni el juego geoestratégico que hay detrás del telón, ni la presencia indirecta de países como Venezuela, que a causa de la estulticia de Chávez, nada tienen que buscar allá en este asunto tan enredado, donde a favor del régimen Sirio están las tropas de Assad y la porción de población que le apoya; está Rusia, con todo su peso militar y diplomático para contener cualquier agresión; Hesbollah, del Líbano; el soporte iraní, expresado con las tropas de Hamás, de la franja de Gaza, que a su vez son aliadas de los Hermanos Musulmanes egipcios.

Por su parte, contra el régimen del “hermano Assad” (Chávez dixit) está Jordania, EEUU, al-Qaeda (a su vez enemigo de EEUU, obviamente), los Emiratos Árabes Unidos, Kwait, Bahrein, Arabia Saudita, Qatar (enemigo de Arabia Saudita y con juego propio en toda la región) y Turquía.

En este arroz con mango geoestratégico, los Emiratos Árabes Unidos, Kwait, Bahrein y Arabia Saudita apoyan al golpista egipcio al-Sisi, mientras que Turquia es aliada de los enemigos de éste: los mismos Hermanos Musulmanes, a quienes curiosamente, el mismo régimen Sirio los tiene como enemigos, en una suerte de intereses cruzados en los que cada país busca su propia forma de actuar. Por ejemplo, Arabia Saudita ayuda a un sector de los rebeldes sirios mediante la gestión de suministros provenientes de terceros países, mientras que Qatar suministra armas de manera directa a sus rebeldes afines.

Claro que todo esto no es más que una aproximación muy general a la comprensión del problema y que no incluye la propia dinámica de los grupos tribales y religiosos sirios: Chiies, Sunies, Drusos, Ortodoxos, Cristianos y Protestantes, etc., representando a decenas de etnias y pueblos; porque el punto central es que en este berengenal de alianzas políticas, militares y religiosas entrecruzadas, más las variantes intrareligiosas que llevan más de mil años dividiendo estos pueblos, unido al hecho de que lo que se juega en Siria es importante, pero solo es parte de un mosaico que se extiende por media África, por todo el Golfo Pérsico, el Mediterráneo y parte del continente europeo, para además entrar en el mismo Mar Negro, la pregunta es ¿De veras que alguien puede pensar que Maduro, el mismo Chávez en su momento, y el pobre Jaua, dentro de su ignorancia supina, han sido capaces de comprender esta telaraña, mientras irresponsablemente siguen involucrando a nuestro país, con apoyo financiero, intercambio de material de guerra estratégico, y diplomacia inepta, para visualizar el panorama en toda su extensión?

Esta gente -Chávez, José Vicente, Maduro y el fracasado Jaua- es la culpable de haber desmantelado nuestro servicio exterior, junto a toda la experiencia acumulada en más de un siglo; y en su criminal temeridad, no les ha dado la cabeza para comprender que apoyar política y materialmente al régimen sirio implica ponerse en contra de otros regímenes y países igualmente importantes para los intereses petroleros de Venezuela, y que ese cuero seco que es esa región del mundo, posee tal complejidad que involucrarse en ese juego solo sería porque los intereses vitales de nuestro país corren peligro, además de que debería haber lazos religiosos muy concretos. Esto hace de Venezuela una cucaracha en baile de gallinas, que se metió en este lío por la locura geoestratégica de un inepto mitómano como Chávez, asesorado además por otros vivianes latinoamericanos, todos con algún tipo de desequilibrio mental, y un claro antisemitismo que delataba sus agendas ocultas: que toda esta sumatoria de conflictos en el explosivo Medio Oriente -y no tan medio- al final termine cargándose a Israel, cuyos gobernantes actuales, de paso, tampoco andan haciendo amigos por esos lugares.

Chávez metió al país en un lío con el que no teníamos nada que ver, puesto que la estrategia petrolera es otra cosa, cual es el ser global e integradora para potenciar resultados sobre ese interés común capaz de hacer que países que se combaten en el campo de batalla, se sienten juntos a negociar y a sacarle el mayor provecho a los compradores de su petróleo. Un problemón en el que ni siquiera la diáspora siria criolla se habría involucrado, porque se le habría recordado la cartilla del emigrante: cuando vayas a vivir a otras tierras, olvídate de los problemas de tu terruño original, y mira hacia adelante. Una cartilla, por cierto, que ha permitido que todos los pueblos que han venido a vivir acá, se fundiesen en una Venezuela próspera y mestiza.

La cercanía del régimen venezolano a los carniceros sirio, no se separa de la influencia rusa en nuestro país, también producto del viraje estratégico de Chávez, innecesario, inútil, ingenuo y embebido de corrupción desde su inicio, para adquirir masivamente un armamento -en parte obsoleto o defectuoso- y poner en práctica el absurdo paradigma chavista de la guerra asimétrica regional: ir influyendo en los países latinoamericanos a punta de petrodólares, fomentar organizaciones guerrilleras y paramilitares, posicionar diplomáticos inescrupulosos de otros países en organizaciones internacionales, legitimarlo todo con acuerdos de intercambio -muchos de ellos secretos- para blindarse frente a eventuales retrocesos del “proceso” en cada uno de esos países.

Pero lo que ni Chávez en su tiempo, ni ahora sus ignorantes herederos comprenden, es que ese delirio de dominio continental implica una preparación y disciplina de miles de funcionarios, diplomáticos, militares y esbirros, prácticamente imposible de lograr: porque esos chavistas criollos que supuestamente exportarían la revolución, son irresponsables, les gusta la buena vida, y están en esto para meterse unos buenos reales, además de que a las primeras dificultades seguramente saltarán del barco para venderse al mejor postor, e incluso pactarán con los gringos, para que no los metan en sus cárceles por un par de décadas.

Venezuela, cual estado fallido chavista, lo que está haciendo es un ridículo global, porque Colombia, Chile, Perú, Costa Rica, México, Panamá, El Salvador, Honduras, etc. ya se han fijado en las tribulaciones que el chavismo ha significado para los venezolanos, y ni locos se anotan en eso; y menos los caribeños. Nicaragua tampoco lo haría, lo que pasa es que allí ya estaba dominando un dictadorzuelo borrachín y violador, ahora reforzado con nuestra riqueza petrolera, y por tanto difícil de extirpar. Ya los argentinos están a punto de comprenderlo también, junto a uruguayos y brasileños. Bolivia parece un caso perdido. Cuba no cuenta, al menos por ahora.

El ridículo en Medio Oriente es también enorme, con la diferencia que ese papel también pasa a ser trágico al ubicar a nuestro país en los mapas de guerra, como trágico es -ya volviendo al terruño, y como si no hubiera nada más que atender- el acecho de Guyana, la guerrilla fronteriza, y Brasil y Colombia, siempre empujando hacia acá, con la diferencia respecto del yugo cubano, que esos países y fuerzas, no quieren ni estar dentro de la administración pública venezolana, ni en nuestras fuerzas armadas: lo de ellos es quitarnos un tolete de nuestra tierra, y quedárselo para siempre, a sabiendas de lo corrupto de nuestra diplomacia y fuerzas armadas.

Pero, a lo mejor alguno de estos vecinos se impacienta, e imitando a algún opositor, se tira la parada, para que indirectamente y sin proponérselo, logre lo que los marchantes no pudieron, cual es el colapso del régimen.

En ese caso, uno no sabría si reir o llorar, aunque ello dependerá en parte de si las FFAA recuperan la dignidad perdida. Quien sabe.

Hermann Alvino

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