Yordano revisited.


Desde “Historia de tres hermanas”, pasando por “El derecho de nacer”, “La señorita Elena”, “Lucecita”, “Las amazonas”, “La señora de Cárdenas”, y las novelas importadas de Brasil, más tanta otra novelería salpicada de intermedios con publicidad y anuncios a grito pelao de los locutores, al país se le han pasado más de seis décadas en ese plan. Y eso sin contar las novelas de las mañanas en las cadenas radiales de la época, todo ello destinado a adoquinar el camino para otra novela, cuyo impacto social puso a pensar a mucha gente, por aquello de que la obra, alargada innecesariamente por la permanente competencia de audiencias, mostraba ciertas realidades de los cerros caraqueños, los que estaban y están ocupados por ranchos, claro está.

Como elemento de gancho comercial, el nombre de la novela y su tema de presentación se asociaron al tema de Yordano “Por estas calles”, canción con la que durante dos años comenzaba cada capítulo, causándole así un imprinting cerebral a medio país, además del inmenso atractivo de actores como Maríalejandra Martín, Franklin Virgüez, Aroldo Betancourt  o Gledys Ibarra, cuyo magnetismo impulsó tanto a la popularidad de la novela como al aumento de las penurias comerciales del canal rival, al comprobar su imposibilidad para detener la caída de su audiencia durante ese horario estelar.

Pero ese magnetismo también arroyó en pleno a la casta política de la época, la cual en ningún momento se percató que las imágenes de aquel teatrillo televisivo la estaban identificando con la fuente de todo mal en la realidad del rancho, con la corrupción, la delincuencia, la impunidad, o el tráfico de drogas; más aun, la sinergia entre las imágenes de la novela y la letra del tema de Yordano, hizo pensar a muchos venezolanos que esa casta gobernante no tenía ya remedio, por lo que asociar a Chávez con la purga de todo lo que allí se mostraba fue un paso inmediato.

Ingenuos ellos, quienes ahora podrían escuchar de nuevo esa canción, para comprobar si durante estos casi quince años las cosas han cambiado para bien, o si el mensaje del cantante asoma un eterno destino patrio de ruina espiritual y material. Veamos:

“Por estas calles la compasión ya no aparece

y la piedad hace rato que se fue de viaje

cuando se iba la perseguía la policía 

oye conciencia mejor te escondes con la paciencia”

La compasión y la piedad siguen desaparecidas, y quien ahora las persigue es una policía mucho más corrupta. La conciencia también anda perdida, porque siguen votando por el malandraje.

“Por ningún lado se encuentran rastros de valentía

quienes la vieron dicen que estaba pálida y fría 

se daba cuenta que estaba sola y sin compañía 

y cada vez que asomaba el rostro se le veía”

La valentía terminó por darse una vuelta por el Norte de África y sacó a la calle la gente en esos países; ahora anda por Ucrania y Tailandia, recibiendo palos y gases, como cuando vivía en Suráfrica y en Alabama, en Buenos aires, en Santiago de Chile, o en los pastizales guatemaltecos y vietnamitas. Generalmente sale triunfante de esos contratiempos de libertad. Por aquí anduvo unos dias por los lados de Puente Llaguno y la Plaza Altamira, pero  luego optó por irse al sentir tanta indiferencia.

“Por eso cuídate de las esquinas,

no te distraigas cuando caminas

que pa’ cuidarte yo solo tengo esta vida mía”

Y hay que seguir cuidándose de las esquinas, después de todo estamos en primer lugar del mundo en asesinatos y criminalidad (http://goo.gl/6qKlOa).

“Por estas calles hay tantos pillos y malhechores 

y en eso si que no importa credo, raza o colores 

tú te la juegas si andas diciendo lo que tú piensas 

al hombre bueno le ponen precio a la cabeza”

Yordano fue muy injusto cantando aquello de que uno se la jugaba diciendo lo que se piensa, porque entonces lo peor que podría pasar es que quitasen tu nombre de las planchas a diputado o concejal…mientras ahora si te expones mucho te expropian, te apalean, te apresan, te arruinan, y lo hacen tanto con los cuerpos de seguridad formales como con sicarios y malandros a quienes les han regalado motos y armas. Y ultimamente hasta puedes recibir insultos en vivo directamente de Maduro.

“Y los que andan de cuello blanco son los peores 

porque además de quemarte se hacen llamar señores 

tienen amigos en altos cargos muy influyentes 

y hay algunos que hasta se lanzan pa’ presidente”

Ciertamente, ahora no hay señores de cuello blanco, porque la malvestida casta boliburguesa ha impuesto lo peor de la moda caribeña, y ahora guarda  su pluma Montblanc en los bolsillos de sus guayaberas y sus chaquetas rojas; aunque hay que reconocer que ha logrado convertirse en vecina de su antecesora -de apariencia más elegante, aunque más o menos parecida en lo ordinario y vulgar-, porque ahora también vive tanto en el Country Club como en la Lagunita, en Cerro Verde y en Oripoto, además de tener también su comedero en Nueva York, Miami, Pekín y Madrid, mientras que a París no le ha cogido el gusto aun, y a La Habana, mucho menos.

Además, nada ha cambiado, porque ellos, al igual que sus predecesores, también se lanzan a presidente, como tampoco ha cambiado lo de “señores”, ya que bastará una generación de hijos educados en el exterior con el dinero mal habido, para lavar ese pasado turbio y convertirse en “gente respetable”. Capaz que hasta vestirán con corbata.

Pensar que en 1992 aun no habían nacido esos millones de venezolanos que este régimen ha adoctrinado y privado de una historia patria más o menos equilibrada. Si ellos hubiesen sido formados cabalmente, de repente se darían cuenta que esto ha ido a peor, y que la suya, gracias a estos gobernantes de cuello rojo y sucio, es una generación perdida.

A lo mejor si algún guionista demócrata se anima a escribir una novela ambientada en lo que hay ahora en cerros y urbanizaciones, en ministerios y en La Casona, muchos despistados sufrirían la misma impresión que a la generación anterior les causó la novela y la letra de Yordano; y a lo mejor hasta apartan por un rato la banalidad cotidiana para reflexionar en la posibilidad de rebelarse y salir de toda esta podredumbre.

Faltaría solo un canal capaz de transmitirla, claro está, y si se pudiese lograr ese efecto social, quien sabe, a lo mejor hasta le podríamos perdonar a nuestra televisión seis décadas de tanta estulticia novelera.

Y sobran letras de canciones para asociarlas a esa novela, pero la mejor de todas es sin duda la del Hinmo Nacional. Bastaría con el primer párrafo, mientras no nos lo cambien los títeres de los cubanos que ahora torturan a esta tierra de gracia.

Hermann Alvino

https://vivalapolitica.wordpress.com/

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