Ignorantes y peligrosos.


Mientras el alcalde de Caracas Jorge Rodríguez afirmaba en la inauguración de la IV Feria del Libro de Caracas que “no hay nada más inculto que un fascista”, el ilegítimo Maduro, en una visita de reporte y punto de cuenta a su jefe Fidel Castro, le obsequiaba un cuadro pintado por Chávez, una pintura que… bueno, no es exactamente una referencia cultural de las artes plásticas.

Nuestros fascistas criollos, como Rodríguez o Maduro, no desean ser etiquetados como tales sino como “revolucionarios”, lo que nos recuerda el tratamiento de Fidel a los intelectuales que no aceptan plegar su creatividad para halagar al tirano, en un sistema digno de aquella frase de Goering “Cuando oigo la palabra cultura, saco mi pistola”, mientras las bandas nazistas quemaban libros, como los inquisidores de la Iglesia.

Si vamos al detalle realmente lo que habría que decir es que los fascistas son ignorantes, y que sí tienen una cultura, que es la del miedo. Pero sean “fascistas” o “revolucionarios”, aunque en guerra sean enemigos, en la paz se comprenden a plenitud, y sus exabruptos son comparables; así, el militar Millán-Astray, fundador de la “Legión Española”, anticipándose a medio siglo de oscurantismo español, se atrevió a gritar en una asamblea de intelectuales: “Muera la intelectualidad traidora” y “Viva la muerte”, mientras que décadas mas tarde, Pol Pot encarceló, torturó y asesinó a millones de gentes cuyo delito era llevar anteojos, cual “sinónimo” de intelectuales. Y lo que se le hace a la Cultura en Corea del Norte mejor ni comentarlo, al igual que el acoso y cárcel del gobierno chino a los pensadores disidentes. Países altos panas de nuestro régimen tropical.

Desgraciadamente a todos ellos se le puede adaptar el párrafo de García Márquez de su “Cien años de soledad”: “Los liberales, le decía, eran masones; gente de mala índole, partidaria de ahorcar a los curas, de implantar el matrimonio civil y el divorcio, de reconocer iguales derechos a los hijos naturales que a los legítimos, y de despedazar al país en un sistema federal que despojara de poderes a la autoridad suprema. Los conservadores, en cambio, que habían recibido el poder directamente de Dios, propugnaban por la estabilidad del orden público y la moral familiar; eran los defensores de la fe de Cristo, del principio de autoridad”. Son pues, tal para cual.

Por esto, también son “incultos” e ignorantes los “ñángaras” como el alcalde Rodríguez, junto a la banda de ineptos que gobiernan a Venezuela; de éstos, quienes no se formaron a plenitud se han pasado la vida hablando bolserías y medrando en el sistema, mientras quienes sí fueron a la universidad, vivieron aferrándose a los laxos reglamentos de repitientes que impedían expulsarlos por vagos e incompetentes, gracias en gran parte a rectores también “ñángaras” o “revolucionarios” -como J.M.Bianco- que configuraron ese estado de derecho universitario tan complaciente con quienes se pasaron la vida estudiantil parasitando del presupuesto “autónomo” de las universidades públicas, para luego presentarse como profesionales progresistas que iban a gestionar el país.

Desafortunadamente, fascistas y ñángaras no son los únicos ignorantes, o sea “incultos”, porque ellos no serían nada sin el soporte constante de millones de paisanos que entusiásticamente votan por ellos.

Así, la derecha chilena aclamaba –y sigue haciéndolo- a Pinochet, la derecha recuerda complaciente a asesinos franquistas cuyos herederos aun dominan las entrañas de ese país, la derecha berlusconiana se sigue entregando a su líder putero, la masa popular nicaragüense sigue votando por un borracho violador, y el bravo pueblo criollo adora a quien -al igual que Pinochet- se refirió a Ortega y Gasset como “filósofos”, esto es, a un farsante, que en un vergonzoso “Aló Presidente” televisado del año 2000, cual víspera del día de los enamorados, le dijo por ese medio a quien entonces era su esposa «¡Marisabel, prepárate, que esta noche te voy a dar lo tuyo!», como  muestra de una ignorancia y zafiedad que ellos han llevado por dentro desde siempre.

Gobernantes y pueblo se van reforzando entre ellos; entonces, para acelerar la espiral de la degradación y ordinariez espiritual de un país y hacer inevitable el suicidio de toda la sociedad, porque los incultos e ignorantes son ya peligrosos de por sí cuando tienen mando, pero son letales cuando además redactan una constitución, como la “bicha”, que en cada episodio nos muestra el riesgo que corre cada ciudadano de ser detenido y juzgado, por una interpretación de la ley por parte de un régimen que ya ha aprendido la lección de Fidel: inventa un delito a quien te incomode, y si puedes captúralo primero.

Así, en el caso del diputado Mardo, porque hay dos artículos constitucionales que deberían resolver el entuerto de su condición parlamentaria -al margen de lo que se le imputa- pero su redacción defectuosa lo impide, dejando a cualquiera indefenso ante los abusos de interpretación de una mayoría parlamentaria ilegítima (recordemos que el chavismo cambió el algoritmo de asignación de diputados para así poder mantener su mayoría aun perdiendo las elecciones parlamentarias).

Porque la redacción chapucérica de la “bicha”, en su Artículo 187, fija el mínimo de dos terceras partes de diputados para acordar una separación temporal del parlamentario, pero no establece qué razones de separación estarían sujetas a esta proporción de legisladores;  y en el Artículo 200, al no establecer la proporción de legisladores para decidir una detención y juicio, pues no se sabe si se requiere mayoría simple, dos tercios o quien sabe qué cosa. Y claro está, Cabello, que compensa su absoluta carencia de conocimientos jurídicos con su infinito abusar, decidió interpretar a la “bicha” mediante el reglamento de debate de la Asamblea Nacional, para así despojar a Mardo de su inmunidad.

Son dos artículos dignos de un régimen de constitucionalistas y diputados ignorantes, y que hacen que ese riesgo ciudadano de caer en la red de esta mafia que gobierna se complemente y agrave con un presidente que confirma su ilegitimidad al desconocer la separación de poderes, declarando cada día sobre los delitos de sus enemigos, y sobre cómo se debe proceder en la Asamblea y en los juzgados para complacerle.

Continúa así un ciclo diabólico iniciado con Simonovis, luego Afiuni, ahora Mardo mismo y Miguel Henrique Otero, que seguirá hasta ir enjaulando a todo disidente incómodo, para seguir  dominando al país sobre el miedo colectivo y personal, porque si la Ley se les aplicase realmente a los chavistas, maduristas y oportunistas del régimen, solo con lo que acusan a Mardo -defraudación tributaria y legitimación de capitales- no quedaría ninguno de ellos en libertad. Y si Ley realmente se ocupase de los integrantes del TSJ, de la Contraloría o de los  rectores del CNE, bueno…para empezar Maduro no sería presidente, y casi todo el mundo estaría preso o fugado.

Es la injusticia fraguada por el mismo pueblo pues, por apoyar a estos ignorantes e “incultos” criollos, con rituales ridículos e idénticos a la estética fascista, que agrupa millones de malvestidos con saludos de brazo o puño en alto, consignas, banderas, desfiles, brazaletes, boinas y uniformes con medallitas de latón, y que les permite esconderse detrás de tanta baratija para ser aun más peligrosos.

Y no pasa nada.

Hermann Alvino

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