Un país al revés


Hace algunas décadas, Manuel Peñalver –para entonces secretario general de AD-describió la relación entre el ciudadano criollo y sus instituciones con la frase “no somos suizos”. Un ejemplo plástico de esta esa frase marmórea lo tuvimos años más tarde, cuando Luis Alfaro -otro secretario general de ese partido- urgió a su candidato a gobernador de Monagas “mandar al carajo” a la institución electoral de entonces, luego de ser derrotado en ese tradicional bastión (como para que después nos quejemos del irrespeto chavista hacia la Ley).

Pero si vemos en detalle todo el dinero mal habido que Venezuela ha depositado en Suiza, gracias a tantas actividades criminales endógenas para obtenerlo, y encima blanquearlo, resulta que nos parecemos a ese país mucho más de lo que Peñalver hubiese imaginado, aunque tal vez él lo sabía, porque después de todo, quienes iniciaron eso de embolsillarse el dinero ajeno a través del poder, sacarlo del país y depositarlo en divisas confiables, fueron muchos de sus amigotes de aquella democracia tan imperfecta.

Es una pena que en esto de darle refugio a tanto dinero inmundo, los suizos se empiernen con tanto malandro que gobierna en este planeta, incluyendo a los boliburgueses, como también es una pena que estos criollos, por su sectarismo y espíritu autocrático, a su vez se asemejen a los hermanos musulmanes egipcios en sus aspiraciones de acabar con toda la disidencia, aunque éstos se juegan la piel por sus objetivos. Recordemos que su líder Morsi –presidente electo y legítimo- no supo ni quiso ampliar su visión de país para compartirla con el resto de los grupos políticos y que tanto sectarismo le ha costado un golpe seco de los militares, luego de multitudinarias manifestaciones de la otra mitad del país, esto es, la población que no se caló sus intentos de ir pasito a pasito hacia un estado teocrático, ni donde la Sharia sea la ley fundamental del Estado.

Ahora son esos hermanos musulmanes, cuyos máximos dirigentes están presos, quienes salen a la calle, con lo cual crecen las probabilidades de una guerra civil, porque el período post Mubarak, en vez de fortalecer la conciliación ha exacerbado el odio entre los diversos actores de un país clave para la paz en la región, y tanta calle tomada, no solo por el egipcio de a pie, sino también por sus dirigentes, sean éstos salafistas, laicos, coptos, demócratas, teócratas, o por quienes añoran la autocracia de Mubarak, nos muestra un pueblo valiente dispuesto a luchar y a morir por su ideal de patria, aunque éste sea errado, envenenado por la religión, o iluminado por ideales liberales y laicos, en un país donde nadie ha podido establecer un lugar común de encuentro entre laicos y creyentes, o peor aun, ni siquiera entre los mismos musulmanes.

La causa raíz de tanta sangre y tumulto es que ninguno de estos actores, luego de ocupar el poder, ha podido resolver los problemas de la gente, porque su prioridad real siempre ha sido fortalecer su propia casta abusando de todos los instrumentos del Estado, los cuales también han sido utilizados para someter, cuando no eliminar, al resto de las organizaciones políticas y sociales opositoras.

Un lugar con tanto sectarismo y siembra de odio desde el poder, y con tantos problemas económicos y sociales derivados de esa actitud para gobernar, se parece demasiado al país que Chávez nos ha dejado como legado, y al que Fidel -a través de su ahora pupilo Maduro- quiere perpetuar.

Pero… prescindiendo de tanto sectarismo egipcio, ya quisiéramos tanto valor de pueblo dentro de la sociedad venezolana, cuyos dirigentes y partidarios del régimen, en cambio, prefieren “delegar” su “lucha revolucionaria” en las fuerzas armadas y las “milicias” afectas a este desmadre creado por ellos mismos, y donde la oposición, que tal vez aun no se ha percatado que el régimen quiere eliminarla para siempre, pues se rinde a los hechos cumplidos de un fraude electoral sin ni siquiera haber sufrido un rasguño.

Ya quisiéramos parecernos en eso a los egipcios, pero eso implica sufrir escoriaciones epidérmicas; y no parece que un país embobado por tanta cirugía estética y atención mediática a los concursos de belleza endógenos, sea capaz de aceptarlo; por eso quienes apoyan al régimen se calan la escasez y el luto por tanto asesinato, y por eso mismo, la oposición aceptó sin enrollarse mayormente el primer boletín del CNE que puso a Maduro a ganar fraudulentamente las elecciones del domingo 14 de Abril; y más aun,  cuando tres días después -con efecto retardado- a ese bravo pueblo opositor le vino la inquietud de protestar esa barbaridad, en una manifestación que pudo ser la última oportunidad para mostrarle al mundo que aun le quedaba algo de valor, pues mansamente dejó que lo devolviesen para casa.

Y allí sigue, contento porque hace poco le dijeron que ganaría las elecciones presidenciales –de haberlas ahora-, sin fijarse en el hecho de que éstas, si acaso, serán dentro de seis años, un período más que suficiente para acostumbrarse a Maduro, y al vasallaje hacia Fidel.

Quedó pues incompleta la valoración de Manuel Peñalver, porque en lo malo nos parecemos a los suizos, y en lo bueno no nos parecemos a los egipcios.

Todo al revés.

Hermann Alvino

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s